Los aditivos alimentarios: ¿Saludables o dañinos?

Aditivos AlimetariosCon el desarrollo de la industria alimenticia y la comercialización de alimentos a gran escala se han creado diferentes formas para aumentar el periodo de conservación de los alimentos, para fijar y mejorar su sabor o para mantener sus cualidades nutritivas en el tiempo. Estas propiedades se logran sólo a partir de los aditivos alimentarios, que generalmente se denominan con las siglas E-306 o E-211 y que pueden apreciarse en las etiquetas.

Ante los aditivos alimentarios existen posiciones diversas, de hecho muchas personas consideran que son negativos para la salud humana contribuyendo al desarrollo de múltiples enfermedades, sobre todo aquellas cancerígenas. No obstante, lo cierto es que existen muchas instituciones gubernamentales que regulan el uso de los aditivos alimentarios, asegurando la calidad y el contenido del mismo.

Para conocer con mayor profundidad los aditivos alimentarios debemos saber que existen básicamente cuatro tipos:

– Los antioxidantes, que como su nombre lo indica, retrasan el proceso de oxidación del alimento. Entre los antioxidantes utilizados el más común es el ácido ascórbico o vitamina C.

– Los potenciadores del sabor, que de hecho se encuentra presente en algunos alimentos de manera natural y que se utilizan para realzar el sabor.

– Los conservantes, utilizados fundamentalmente para evitar la fermentación o putrefacción del alimento.

– Los correctores de la acidez como el ácido cítrico, que regulan el nivel de acidez de los productos.

Luego, también pueden mencionarse los edulcorantes (con los consecuentes efectos negativos para la salud que ya se han mencionado), los espesantes o los colorantes, estos últimos se utilizan esencialmente para hacer más atractivo el producto al consumidor.

En sentido general, debe conocerse que cada aditivo alimentario es sometido a estudios de toxicidad aguda y de carcinogénesis y mutagénesis. Si el aditivo no pasa estas pruebas no puede ser utilizado en la alimentación; no obstante, ya sabemos que la ciencia no siempre avanza con la rapidez que deseamos y con el tiempo se han ido prohibiendo el uso de algunos aditivos alimentarios que antes eran perfectamente “sanos”.  Así, siempre que se pueda, lo más saludable es elegir los alimentos naturales y frescos.

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