El apio: Un diurético por excelencia

ApioEl apio es una de las hortalizas más antiguas que resale a las prácticas médicas de los egipcios y romanos ya que en un principio el apio fue considerado fundamentalmente como una planta medicinal y no se utilizaba en la cocina. Así, su valor diurético se conoce desde hace siglos.

El apio silvestre en particular tiene un sabor muy amargo por lo que generalmente los cultivos se someten a un procedimiento de blanqueo donde se elimina una parte de este sabor fuerte pero a la misma vez desaparecen una buena parte de sus vitaminas y minerales beneficiosos para el organismo. Así, casi siempre el apio silvestre se utiliza una vez que está desecado como condimento y no se ingiere en grandes cantidades.

El apio está compuesto fundamentalmente por agua por lo que su aporte calórico es muy bajo. En relación con sus minerales, es una planta rica en sodio (de hecho es la hortaliza que posee la mayor cantidad de sodio), calcio y potasio. Si nos referimos a las vitaminas, el apio posee folatos, vitamina C y A.

Pero más allá de sus propiedades nutritivas el apio es bien conocido por su poder diurético ya que su aceite esencial ejerce un efecto vasodilatador en los vasos renales, favoreciendo la eliminación de los líquidos y otras toxinas a través de la orina.

Por esta razón el apio es recomendado a las personas que padecen de afecciones articulares como la gota o para aquellos que tienen problemas de retención de líquidos. No obstante, debe puntualizarse que si se consume crudo y en grandes cantidades, puede causar problemas digestivos. Una opción para hacerlo menos indigesto es cocinarlo de forma que su fibra se haga más blanda y resulte fácilmente asimilable por nuestro organismo. Otra forma para consumir el apio es elaborar un zumo con sus hojas y los tallos.

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