Las ayudas ergogénicas: Más sombras que luces

Las ayudas ergogénicas: Más sombras que lucesLas ayudas ergogénicas se han convertido en los tiempos modernos en una necesidad para alcanzar elevados niveles de rendimiento por parte de la mayoría de los deportistas. Sin embargo, aunque su efectividad aún no está completamente probada, su uso ha experimentado un aumento considerable e incluso se afirma que estas ayudas se adaptan al tipo de modalidad deportiva de cada atleta.

Pero… ¿cuál es el mecanismo de base de las ayudas ergogénicas? Realmente este el punto principal que aún no se ha logrado descifrar. Hasta el momento no se conoce si el uso de estos productos conjuntamente con el entrenamiento realmente potencian el rendimiento físico o si actúan como un efecto placebo que conduce a un desempeño mejor.

De una forma u otra, y muy a pesar de que las ayudas ergogénicas no han demostrado en estudios científicos su eficacia, el mercado deportivo se ha encargado de abarrotar sus tiendas de diferentes productos que le ofrecen a los deportistas una amplia gama de ayudas ergogénicas.

Entonces, ¿puede utilizarse este tipo de ayuda sin ningún riesgo para la salud? Al respecto los especialistas recomiendan que el uso de las ayudas ergogénicas debe ser coordinado y controlado por expertos que conozcan los mecanismos de acción de cada producto de manera que puedan evitarse sus efectos adversos y las posibles complicaciones.

Entre los agentes ergogénicos nutricionales más empleados se encuentran los ácidos grasos OMEGA-3 que poseen la capacidad de disminuir la viscosidad sanguínea mejorando así la circulación y el transporte de oxígeno, además de facilitar la utilización de los ácidos grasos como combustible energético.

También pueden consumirse los ácidos nucléicos como la adenina y la inopina que incrementan la formación de ATP y facilitan la liberación de oxígeno, el ácido pangámico que mejora el consumo de oxígeno a nivel celular, los antioxidantes, aspartatos como el sodio y el magnesio, los salicilatos y la cafeína. En este sentido, suelen consumirse además: la colina, creatina, la espirulina, los fosfatos y el glicerol.

Así, debe quedar claro que existen muchas ayudas ergogénicas cuya eficacia no ha sido comprobada y que si optamos por las mismas, deberemos tener una supervisión médica que determine las dosis adecuadas.

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