La ortorexia: la obsesión por comer sano

Comer en forma saludable es bueno, pero volverse extremista no lo es, en ningún ámbito. Es por ello que así como el sedentarismo y la mala alimentación son perjudiciales, también lo es la ortorexia, la obsesión por comer alimentos sanos, libres de productos artificiales y de cualquier riesgo de gérmenes.
Las personas que padecen este trastorno viven condicionadas por el temor de comer algo en mal estado, sucio o que contenga sustancias nocivas. Esto puede hacer que incluso laven sus alimentos y vajillas con desinfectantes, los cuales son muy peligrosos si no se enjuaga los alimentos y los químicos ingresan en nuestro sistema digestivo. Podrían causar serios problemas gástricos.
Pero además, al abstenerse de tantos productos, como todos los que vienen enlatados, los que contienen un mínimo de grasa, las carnes o cualquier que no sea completamente orgánico y ecológico, es muy probable que una persona así caiga con facilidad en la carencia de algún nutriente. Y no hablemos de lo difícil que es para alguien que tiene está obsesión participar de una cena en grupo en una fiesta o un restaurant. El temor aisla a las personas, ya que no quieren exponerse a lo «peligroso» de las comidas preparadas en otros lugares.
Desde luego, las personas que padecen este trastorno no sólo deben seguir un régimen nutricional adecuado, sino que deben someterse a un tratamiento psicológico que las haga tomar noción del grado de extremismo que han alcanzado.
Recuerdalo, come sano, pero no te obsesiones. Como todo en la vida, la alimentación también es una cuestión de equilibrio.

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