La importancia de la música en las clases colectivas

Indoor bike, aeróbics, localizada, tae bo, todas las clases colectivas poseen un elemento fundamental en común: la buena música es un factor determinante de que tan buena es la sesión.

Para muchos podrá ser un aspecto secundario, casi accesorio. Sin embargo, mucho de una clase colectiva depende de que la música sea adecuada para ejercitarse. Y esto no es muy difícil de razonar, ya que todos nos sentimos «movidos» en algún punto por la música que escuchamos a lo largo de nuestro día.

En una clase colectiva pasa igual: el ritmo de la música debe ser el que guíe los pasos de nuestro entrenamiento. Es por ello que a la hora de escoger las músicas, un entrenador debería contemplar el plan de la sesión, que habitualmente se divide en un calentamiento, una parte principal que es la más intensa y movida, y una vuelta a la calma.

Es por ello que una clase no debería iniciarse con una música demasiado fuerte ni excesivamente movida, sino que debe acompañar al aclimatamiento paulatino de la persona que se ejercita. Así como tus pulsaciones suben poco a poco en una clase colectiva, el ritmo de la música debe incrementarse de la misma manera, de modo que no sientas nunca un cambio brusco.

En la parte principal del entrenamiento, la música también guiará los cambios de ritmo y movimiento y las pausas. Y de la misma forma, debería escogerse una música más tranquila para el final de la clase, mientras se baja la intensidad de los movimientos y se realizan los ejercicios de estiramientos.

Motivar y guiar al cuerpo en los diferentes momentos de un entrenamiento. Así podría definirse, a modo de síntesis, el rol fundamental que cumple la música en una clase colectiva.

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