La dieta de los colores: Una forma divertida de comer sano

dieta de los coloresLa dieta de los colores gana más adeptos cada día en todo el mundo. Se trata de un tipo de dieta que apuesta por la inclusión de cinco colores básicos en la alimentación cotidiana: rojo, verde, blanco, amarillo y azul o morado. Básicamente, persigue como objetivo promover una dieta más saludable y rica en verduras y frutas que son una fuente de vitaminas, minerales, hidratos de carbono, grasas saludables y fibras beneficiosas para la salud.

En realidad, se trata de una dieta que, mediante la elección de colores, garantiza una alimentación sana, variada y balanceada. Además, es un método excelente para evitar la monotonía en la dieta, estimular al paladar y motivarnos a consumir alimentos naturales con mayor placer. De hecho, algunos estudios han demostrado que cuando coexisten varios colores en un mismo plato, este suele ser más apetecible. Sin embargo, estos no son sus únicos beneficios.

La importancia de los colores en la dieta

1. Azul. Los alimentos azules o morados como la remolacha, el pescado, la berenjena, la ciruela o la uva negra suelen tener excelentes propiedades antioxidantes que protegen a las células del cuerpo contra los radicales libres. Además, son ricos en fósforo, potasio y sodio. Por tanto, ayudan a que nuestro organismo funcione mejor, estimulan el sistema circulatorio, previenen el envejecimiento y el desarrollo de algunos tipos de cánceres.

2. Rojo. Los alimentos de este grupo ofrecen fundamentalmente betacarotenos y, también, pequeñas cantidades de antioxidantes que protegen nuestra piel y previenen algunas enfermedades degenerativas. Suelen tener un alto poder depurativo por lo que ayudan a eliminar las sustancias nocivas del organismo. Además, tienen calcio, hierro, proteínas y vitaminas del grupo B. Puedes encontrar estos beneficios en el tomate, la carne, los granos, la cereza, la fresa, el pimiento rojo y la sandía.

3. Verde. Los alimentos verdes son una gran fuente de vitaminas, minerales y fibra. De hecho, son excelentes para regular los niveles de colesterol, mejorar la digestión, la circulación y prevenir enfermedades cardiovasculares y cerebrales. En este grupo se incluyen las frutas y verduras de hojas verdes como la lechuga, la col, la acelga y la espinaca.

4. Blanco. Los alimentos blancos como el yogurt, el queso, el arroz y el pan suelen ser ricos hidratos de carbono y azúcares complejos que son vitales para aportarnos energía. Además, estimulan al sistema inmunitario y elevar nuestras defensas frente a infecciones externas. También son beneficiosos para el tracto digestivo pues algunos de estos alimentos favorecen la proliferación de “bacterias buenas” que depuran nuestro cuerpo y, al ser ricos en calcio, nos protegen contra los problemas óseos.

5. Amarillo. Alimentos como las zanahorias, arroz integral, los nabos, las naranjas y los pimientos amarillos son ricos en vitamina A y en calcio. Por tanto, son vitales para la salud de nuestros ojos y huesos. Además, tienen brindan fibra natural, soluble e insoluble, que optimiza nuestra función intestinal y previene enfermedades crónicas como el cáncer de colon y el estreñimiento.

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