Hábitos cotidianos que dañan tu cuello

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Daño cuelloMuchas veces no somos conscientes de la postura que tomamos o los gestos que hacemos a lo largo del día hasta que al caer la noche aparece un repentino dolor en el cuello. Solo en ese momento comenzamos a pensar en qué habremos hecho mal. Sin embargo, muchas veces ni siquiera identificando los hábitos inadecuados somos capaces de corregirlos, en ocasiones necesitamos sufrir una fuerte lesión antes de eliminar de raíz un mal hábito. No obstante, si comenzamos a corregir nuestros hábitos cotidianos inadecuados no solo reducimos el riesgo de sufrir una lesión sino que tendremos una mejor calidad de vida.

3 hábitos diarios que afectan tu cuello

1. Una mala postura al dormir. Una postura inadecuada al dormir no solo nos impide descansar bien, sino que puede afectar nuestro cuello. Lo ideal es que al acostarnos, ya sea de lado o boca arriba, el cuello esté perfectamente alineado con la columna vertebral. Si la cabeza queda demasiado elevada o por el contrario demasiado baja, puedes levantarte al día siguiente con un intenso dolor en el cuello y los hombros.

2. Pasar mucho tiempo en el ordenador. El hecho de pasar varias horas al día frente al ordenador puede afectar los músculos del cuello y los hombros a largo plazo. Si además, debes bajar ligeramente la cabeza para mirar al monitor o adoptas una postura incorrecta, el daño puede ser aún mayor. La clave para proteger tu postura frente al ordenador es colocar la pantalla a la altura de los ojos, sentarte derecho con la espalda apoyada al espaldar de la silla y con los brazos a la altura de la cintura.

3. Cargar bolsos o mochilas inadecuadamente. Cargar un peso sobre nuestros hombros de manera ocasional no debería representar un problema para nuestro cuello. Sin embargo, si ese peso no está distribuido de forma correcta sobre ambos hombros o usas un bolso o una mochila casi a diario el riesgo de sufrir una lesión muscular en el cuello e incluso la columna, aumenta. Lo ideal es que no lleves sobre tus hombros más del 10% de tu peso corporal y que cuando lo hagas apuestes por una mochila cómoda de dos asas para distribuir el peso a ambos lados de la columna.


 

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