Exceso de estrés y riesgo cardiaco

Exceso de estrés y riesgo cardiacoDesde hace varios años los investigadores han comenzado a mirar al estrés como un factor de riesgo para padecer diferentes enfermedades, entre ellas ocupan un lugar preponderante las patologías cardiacas. Por eso se puede afirmar que estar sometidos a largos periodos de estrés es uno de los factores de riesgo cardiaco más frecuente en la población a nivel mundial.

Ahora un estudio reciente ha venido a consolidar estos resultados aportando numerosos datos de interés científico que son válidos para los especialistas que se desempeñan en los diferentes sistemas de atención así como para el resto de las personas.

En práctica, este estudio se encargó de reunir cerca de seis ensayos clínicos anteriores que contaban con la participación de casi 200.000 personas (que al inicio de las respectivas investigaciones no poseían ningún síntoma apreciable de enfermedad cardiaca). Sin embargo, al analizar los resultados de estos estudios, los investigadores pudieron cuantificar la cantidad de personas que habían desarrollado alguna afección cardiaca al cabo de casi 21 años de seguimiento. De la misma forma, tuvieron en cuenta sus respectivos estilos de vida y las formas de afrontar las dificultades cotidianas que experimentaban.

Finalmente, se apreció que las personas estresadas eran un 27% más propensas a padecer una afección cardiaca que el resto de los participantes que estaban expuestos a menos tensiones.

Pero… ¿por qué sucede esto?

Se conoce que el estrés sostenido provoca cambios hormonales que alteran el adecuado funcionamiento del organismo y, en particular, del sistema circulatorio. Por otra parte, también se apreció que cuando las personas se encuentran estresadas tienden a adoptar hábitos más negativos para la salud, como fumar, beber, ingerir comida chatarra o renunciar a la actividad física.

Los cambios hormonales y las modificaciones en el estilo de vida podrían ser los responsables de que estas personas tengan un riesgo mayor de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

En este punto la solución es muy evidente: debemos aprender técnicas para manejar el estrés e intentar que este nos afecte en la menor medida posible.

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