¿Es bueno tener un compañero en el gimnasio?

Es muy habitual en los gimnasios ver que muchas personas no entrenan solas, sino que van en parejas o tríos. Esto no necesariamente es algo malo, pero podría desviarnos del objetivo por el cual asistimos a la sala de musculación. Veamos algunos puntos a considerar a la hora de evaluar si es o no conveniente ir acompañados al gimnasio.

El primer factor clave es la actitud. Si se asiste al gimnasio en compañía de otra persona, ambas deben estar comprometidas a entrenar y no detenerse a charlar. Los intereses extra deben quedar a un lado si se quiere realmente aprovechar el tiempo que se pasa en el gimnasio.

Sin dudas, una actitud comprometida será my difícil de lograr cuando se va al gimnasio en grupos más numerosos. Imagina 3 personas yendo hacia todas las máquinas juntas y perdiendo la noción del tiempo en  largas charlas. Y aún cuando la actitud estuviera por parte de quienes entrenan, el plan sería casi con seguridad, muy poco eficiente, puesto que sería más difícil respetar los tiempos de pausas entre ejercicios si deben esperar que dos compañeros terminen.

También debe considerarse que si dos personas asisten juntas al gimnasio, deben poseer un estado físico similar, al menos en modo general. Es cierto que en algunas máquinas y aparatos es más fácil regular las intensidades (como la velocidad o el peso), pero en otras resulta muy poco práctico y puede ser una pérdida de tiempo. Además, puede llevar a que una persona se exija más por querer estar a la par de la otra, realizando más series o con más carga de la adecuada. O puede ocurrir el caso inverso? Que una persona se estanque y no explote todo su potencial por `apoyar´ a la otra.

Si crees que ir al gimnasio en  compañía de alguien te motiva más o te hace más amena la sesión de actividad física, considera estos factores para asegurarte de que este hábito no interfiera en tu rendimiento.

Imagen del artículo

¿Es bueno tener un compañero en el gimnasio?
  Consejos, Ejercicio físico