Enuresis nocturna: Cuando mojar la cama se convierte en un problema

Enuresis nocturna: Cuando mojar la cama se convierte en un problemaMojar la cama en las noches es un problema menor pero puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza si se repite varias veces a la semana. Esta problemática es conocida clínicamente bajo el nombre de enuresis nocturna y normalmente con el paso del tiempo se resuelve por sí solo.

El niño debe controlar completamente sus esfínteres alrededor de los 3 o 4 años. Aún así, según datos aportados por la Asociación Española de Pediatría, entre el 15 y el 20% de los niños menores de 5 años moja la cama durante el sueño. De hecho, la enuresis nocturna puede evidenciarse mucho más allá en el tiempo. Se afirma que el 8% de los adolescentes de 12 años aún moja la cama e incluso este comportamiento se mantiene en la edad adulta, afectando al 1% de los casos.

Evidentemente, cuando la enuresis se extiende más allá de los 6 o 10 años se le considera un problema de salud al cual debe dársele pronta solución.

Muchos padres creen que los niños se mojan la cama por pereza o por despreocupación; sin embargo, estos pequeños generalmente desarrollan una gran ansiedad, vergüenza y una autoestima baja ya que realmente ellos desearían erradicar este comportamiento.

Así, para enfrentar la enuresis nocturna nada mejor que hacerle comprender al niño que su “problema” también le ocurre a otros pequeños. Es igualmente importantes no hacerlos sentir en culpa por su comportamiento ni castigarles por el mismo ya que estas medidas son totalmente contraproducentes.

Generalmente el tratamiento para la enuresis nocturna más efectivo es la terapia comportamental, ya sea levantando al pequeño durante la noche para que orine o colocándoles una ropa interior que emite una señal al detectar las primeras gotas de orina. Siempre cuidando premiar de alguna forma los días en que no se mojó la cama.

Otro tratamiento usa la desmopresina, un medicamento que actúa disminuyendo la cantidad de orina, pero generalmente éste no produce sino una curación transitoria.

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