El síndrome del bebé sacudido

El síndrome del bebé sacudidoEl síndrome del bebé sacudido fue descrito por primera vez en el año 1972 y es, esencialmente, una forma de maltrato físico infantil debido a traumatismos intracraneales que provocan alteraciones clínico patológicas bien definidas que pueden estar acompañadas o no de signos evidentes de maltrato.

Por lo general, este síndrome suele presentarse en niños menores de dos años; sin embargo, puede evidenciarse también en niños de hasta cinco años de edad. Los especialistas refieren que mientras más severo sea el maltrato infantil, más graves serán los síntomas manifestados por los niños. Sin embargo, también puntualizan que una sacudida fuerte de tan solo cinco segundos es suficiente para que aparezca este problema.

Las alteraciones cerebrales sufridas a partir de este síndrome se deben a la debilidad de los músculos del cuello del bebé y a la pesadez y gran tamaño de su cabeza. De esta manera, las sacudidas hacen que el cerebro (que aún es muy frágil), se mueva hacia delante y atrás dentro del cráneo, por lo que es usual que sufra contusiones, inflamación y hemorragia; provocándose severos daños cerebrales de carácter permanente.

Las lesiones más comunes encontradas en los niños que han sufrido un maltrato de este tipo son las hemorragias subdurales (que se producen dentro del cerebro). También suele encontrarse hemorragias retinianas (que ocurren en la retina del ojo y pueden provocar daños permanentes en la visión), así como daños en la médula espinal y el cuello que pueden provocar alteraciones en la movilidad del niño y en su desarrollo físico general.

Los síntomas que indican el síndrome por lo general pasan desapercibidos en un primer momento pero con el paso del tiempo el bebé comienza a manifestarse irritable, con problemas de inapetencia y en un estado de letargo extremo. Suele manifestar además dificultades respiratorias, convulsiones, vómitos, así como una coloración azulosa de la piel.

En su gran mayoría, el pronóstico de los bebés sacudidos es bastante desfavorable, sobre todo en los casos en que los daños hayan sido severos. Por lo general, en los casos en que los bebés sobreviven manifiestan discapacidad neurológica y mental, así como parálisis cerebral o retraso mental.

  Consejos, Enfermedades, Medicina