El índice aterogénico: ¿Qué es y cómo calcularlo?

El índice aterogénico: ¿Qué es y cómo calcularlo?La cantidad de colesterol en sangre es un valor predictivo del riesgo de padecer varias enfermedades como ateroesclerosis, patologías cardíacas, problemas cerebrovasculares, diabetes y otros trastornos metabólicos. Sin embargo, si este valor de colesterol lo asociamos con las cantidades de colesterol bueno en sangre (o HDL) los resultados nos darían un acercamiento mucho más exacto al riesgo de padecer estas afecciones. Y es lo que médicamente se denomina índice aterogénico.

Así, el índice aterogénico o el índice de Castelli es la proporción matemática entre los niveles de colesterol total en sangre y el colesterol bueno o lipoproteínas de alta densidad. De esta manera, si el resultado final da un número inferior a 5, los valores del índice serán normales, pero mientras mayor sea el cociente aterogénico mayores serán las probabilidades de que se forme una placa de ateroma en las arterias provocando la enfermedad conocida como ateroesclerosis con sus múltiples complicaciones.

Entonces, para calcular este índice deberá dividirse el valor de colesterol total en miligramos entre el valor de colesterol HDL (también expresado en miligramos). Por ejemplo, si los resultados de laboratorio indican que una persona posee 198 miligramos de colesterol total y 63 miligramos de colesterol HDL en sangre, entonces el índice aterogénico será de 3.14 miligramos, lo que indica que el riesgo de sufrir ateroesclerosis resulta relativamente bajo.

Así, conforme se incrementen las cifras de colesterol total y/o disminuyan los niveles de colesterol HDL, el índice aterogénico se incrementará y con él aumenta el riesgo de sufrir aterioesclerosis, diabetes, otros trastornos metabólicos y enfermedades cardiacas y cerebrovasculares.

De esta manera, los especialistas afirman que el índice aterogénico resulta de gran importancia para identificar el riesgo de padecer algunas enfermedades metabólicas, a la vez que permite implementar entonces algunas medidas preventivas para frenar el desarrollo de la enfermedad. Para ello se recomienda realizar una dieta baja en grasas saturadas, rica en omega 3, omega 6 y fibra, a la vez que se practiquen sistemáticamente ejercicios físicos.

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