El glutamato monosódico: ¿Qué es y cómo afecta nuestro apetito?

glutamato monosódicoProbablemente habrás leído en las etiquetas de algunos alimentos el nombre “glutamato monosódico”. Pero… ¿sabes de qué se trata? ¿Sabes qué estás comiendo cuando los alimentos contienen estas sustancias?

El glutamato monosódico, que también se conoce como E-621, es realmente una sustancia natural que se puede encontrar en cantidades muy pequeñas en algunos alimentos como las carnes. Por ende, podremos comprender que se trata de una sustancia que no resulta dañina si se consume en cantidades reducidas.

No obstante, en la actualidad este aditivo se encuentra prácticamente en todos los productos elaborados que compramos, desde las salchichas hasta las patatas fritas, sin olvidar las salsas y los preparados marinados.

El glutamato monosódico tiene la propiedad de potenciar el sabor de los alimentos aumentando así la preferencia que tenemos hacia estos. Además, como es un compuesto muy barato, las industrias alimenticias lo usan para mejorar el sabor de alimentos que podrían no ser tan frescos o gustosos.

El problema radica en que el glutamato monosódico es altamente adictivo y provoca obesidad. Tanto es así que hay quienes han relacionado la epidemia de obesidad que está viviendo en mundo con el hecho de que desde el 1970 hasta la actualidad ha aumentado 7,5 veces la producción y el uso de esta sustancia.

Hace poco un equipo de científicos españoles ha echado nueva leña al fuego al descubrir que el glutamato monosódico aumenta hasta en un 40% nuestro apetito. De hecho, se ha encontrado que un medicamento denominado memantina, que se utiliza para tratar el Alzheimer, inhibe la acción de esta sustancia.

A continuación investigadores alemanes usaron una versión de este fármaco en 14 personas obesas y apreciaron que perdieron un 10% de su peso corporal sin realizar grandes cambios en su dieta habitual, simplemente porque había desaparecido la sensación de “hambre ansiosa”.

Otros efectos del glutamato monosódico

Se conoce que esta sustancia provoca un estado de hipersensibilidad. Por ejemplo, su consumo se ha asociado con problemas como las migrañas y la fotosensibilidad. También se sabe que altera el funcionamiento del hígado y la vesícula dificultándoles el procesamiento de las grasas y propiciando la aparición del Síndrome del Intestino Irritable.

Finalmente, se ha descubierto que el glutamato monosódico puede causar daños a nivel cerebral en los niños muy pequeños y también se le ha vinculado con la infertilidad femenina, si bien en este sentido aún es necesario hacer estudios más profundos.

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