El efecto placebo: Un nuevo estudio lo pone al descubierto

El efecto placebo: Un nuevo estudio lo pone al descubiertoEl efecto placebo es una de las formas que utiliza la ciencia para evaluar la eficacia de los ensayos científicos, sobre todo en el área clínica. De forma que este fenómeno siempre se ha considerado como ineficiente y poco útil. Sin embargo, un nuevo estudio pone al descubierto cómo es posible utilizar el efecto placebo para tratar múltiples dolencias.

Este estudio fue realizado en 39 personas que sufrían de asma, a los que se les asignaron al azar disímiles tratamientos, unos con efectos reales y otros con efectos percibidos (efecto placebo).  Al finalizar se pudo apreciar que el efecto del placebo era casi tan potente como el fármaco real, si bien debe puntualizarse que en las pruebas de medición respiratoria se percibió una notable diferencia entre ambos tratamientos.

En el experimento en cuestión los pacientes fueron puestos al azar ente un tratamiento con inhalador de albuterol, un inhalador placebo o un tratamiento fingido de acupuntura y un “tratamiento” donde no se empleó absolutamente nada. Como resultado, el tratamiento con albuterol mejoró la exhalación en un 20% mientras que los demás métodos la mejoraron un 7%. Es decir, aunque el efecto placebo no llega a alcanzar los niveles de eficacia de los fármacos convencionales, si muestra una incidencia positiva sobre la enfermedad.

Por otra parte, un grupo de especialistas realizó otro estudio muy similar pero en 719 pacientes con resfriado, los cuales se dividieron en cuatro grupos. Uno de ellos fueron sometidos a un remedio herbáceo llamado Echinacea, otros dos a este mismo tratamiento o a un placebo pero sin conocer que lo tomaban y al cuarto grupo no se les trató en absoluto.

Como resultado, no se evidenciaron diferencias significativas entre los grupos en relación a la severidad o lapso de los síntomas. Sin embargo, aquellos que consumieron conscientemente la Echinacea mejoraron 1,5 días antes, mientras que aquellos que la consumieron sin saberlo o los que consumieron el placebo mejoraron 2,5 días antes que el grupo que no consumía ninguna píldora. En otras palabras, el solo hecho de saber que estamos consumiendo un medicamento que supuestamente nos ayuda a combatir la enfermedad facilita la recuperación.

De esta manera, los investigadores recomienda los placebos para el tratamiento de disímiles enfermedades como los trastornos gastrointestinales, los problemas de presión arterial, la depresión y los desórdenes inflamatorios. Lo positivo es que estos fármacos, al no tener principios activos, tampoco causarían efectos adversos.

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