El cuidado de los oídos: Mitos y verdades

El cuidado de los oídos: Mitos y verdadesLa higiene de los oídos es importantísima para la salud del sistema auditivo; no obstante, alrededor de la misma se han creado numerosos mitos que producen más daño que bien.

Por ejemplo, los hisopos o bastoncillos para extraer la acumulación de cerumen en muchas ocasiones sólo lo introducen en la cavidad más interna del oído causando con esto heridas, perforaciones y generando los propios tapones de cerumen que pretenden evitarse. Así, estos bastoncillos solo deben utilizarse para limpiar los pliegues externos del oído.

En primer lugar debe conocerse que el cerumen realmente interviene en el cuidado de los oídos, desempeñando un papel esencial en la protección contra algunas bacterias y hongos; no obstante, su exceso también puede ser perjudicial.

Así, algunos consejos para el cuidado de los oídos son:

– Los oídos no deben lavarse todos los días sino en los días alternos, prefiriendo el momento de la ducha

– Utilizar difusores de agua marina para reblandecer el cerumen y así propiciar su autoeliminación

– No colocar dentro de los oídos objetos que no hayan sido diseñados para tal propósito, sobre todo si tienen forma puntiaguda ya que pueden perforar la membrana timpánica

– Evitar el uso de los medicamentos ototóxicos como la gentamicina que, si bien pueden ayudar a curar otras patologías, pueden causar sordera

– Evitar la exposición a ruidos demasiado altos y modular el volumen de los auriculares, intentando no usarlos con demasiada frecuencia

– Realizarse una revisión en los oídos al menos una vez al año y consultar inmediatamente un especialista si aparece comezón ya que muchas veces es síntoma de infección. De la misma forma, si aparecen tapones de cerumen es mejor que los elimine un especialista para disminuir las posibles complicaciones.

Además, debe puntualizarse que la mejor manera de limpiar el oído es dejar que éste despliegue su proceso de limpieza natural. El conducto auditivo posee un sistema natural de limpieza que hace que el cerumen vaya saliendo por sí solo.

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