Dolor tras el entrenamiento: ¿es normal o hay que preocuparse?

Algunas personas no dejan de alardear de su dolor tras una sesión de actividad física. Orgullosas de tantos kilómetros recorridos o ejercicios realizados, creen que el dolor persistente es un síntoma de haber entrenado correctamente. Del otro lado, están quienes actúan en forma conservadora y siempre limitan sus cargas de entrenamiento por temor a fatigarse en exceso y no poder continuar con la actividad ¿cuál de estas personas está en lo correcto?

En realidad, son extremos y como tales, ambos están equivocados. Es normal sentir algo de dolor tras el entrenamiento. Cuando se buscar mejorar la forma física, debe exigirse al cuerpo por sobre sus niveles habituales (es lo que suele decirse que debe «Salir de su homeostasis», es decir de su estado de equilibrio). Esto implica romper miofibrillas de los músculos, que deben regenerarse durante el descanso.

Es precisamente en el período de recuperación cuando se produce lo que se denomina supercompensación. Esto mejora el estado del cuerpo, y conlleva inevitablemente a una sensación de fatiga por el ácido láctico acumulado en los músculos y el esfuerzo al que estos fueron sometidos.

Pero esto no significa que un dolor extremo es sinónimo de un mejor entrenamiento. El cuerpo no puede hacer maravillas y mejorar de golpe si lo exigimos al máximo. Es esperable un dolor de no más de un par de días pasado el entrenamiento (quizás alguno más tras un período de inactividad) y que no produzca trastornos como el insomnio, la irritación permanente o dolores que impidan moverse adecuadamente.

Cuando los músculos responden con dificultad y el más mínimo esfuerzo implica dolor, es una clara evidencia de que hemos pasado los límites recomendables. Esto puede ser muy peligroso, ya que puede provocar lesiones musculares y incluso fracturas óseas.

Allí radica la importancia de planificar y dosificar correctamente el entrenamiento y cuidar el descanso. Y, si quieres mantenerte saludable y con un cuerpo que pueda mantener el entrenamiento con continuidad, escucha las indicaciones del cuerpo.

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