Cinco estrategias poco convencionales para aliviar el dolor

Cinco estrategias poco convencionales para aliviar el dolorFrecuentemente recurrimos a los fármacos para aliviar el dolor. Así, es usual que durante una crisis de artritis, una migraña o dolor estomacal recurramos a cualquiera de los analgésicos que tenemos a nuestro alcance. Pero… ¿qué pasaría si para aliviar el dolor empleáramos algunas técnicas poco convencionales pero más sencillas y con menos efectos adversos?

Pues bien, se ha comprobado científicamente la utilidad y eficacia de algunos métodos para calmar nuestro dolor. Entre estos encontramos:

– Comer chocolates: Según un estudio de la Universidadde Chicago y publicado en la Journal of Neurocience se ha comprobado que comer cincuenta gramos de chocolate negro o tomar una taza de chocolate caliente puede hacer que el dolor desaparezca. Eso sí, mientras que no se trate de una crisis de migraña pues se conoce que el chocolate negro contiene tiramina, una sustancia que puede favorecer la cefalea.

– Decir palabrotas: Al decir palabrotas somos capaces de resistir por más tiempo el dolor. Esto lo afirma un estudio publicado en la revista NeuroReport que sugiere además que las palabras malsonantes hacen que se reduzca la intensidad del dolor que experimentamos.

– Miradas de amor: Según investigadores dela Universidadde Stanford en Estados Unidos las miradas de amor pueden mitigar el dolor al mismo nivel que un analgésico. Esto fue comprobado al analizar el cerebro de estudiantes enamorados a los que, mientras veían la foto de la persona querida, se les hacía sentir dolor. De esta manera, los estudiantes sentían una sensación de alivio similar a los efectos de la morfina sobre el organismo a pesar que la acción dolorosa continuara.

– Saliva: Científicos del Instituto Pasteur en Francia descubrieron en la saliva un componente llamado opiorfina que activa el funcionamiento de opiáceos endógenos que se encargan a su vez, de bloquear las señales dolorosas en el organismo. Esta sustancia puede ser incluso seis veces más potente que la morfina y actúa además como antidepresivo.

– Cruzar los brazos: En la revista Pain, especialistas británicos han publicado un estudio en el que se conoció que si tras un evento doloroso cruzamos los brazos, el dolor disminuye. Al respecto, los especialistas explican que esto se debe a que al cruzar las extremidades superiores el cerebro se confunde sobre el origen del dolor y por lo tanto este tiende a disminuir. En otras palabras: se engaña a nuestro cerebro.

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