Agua mineral: ¿Cuántos tipos existen?

Agua MineralAunque el agua es un líquido esencial para nuestro organismo; lo cierto es que no tenemos grandes depósitos corporales de agua. Al contrario, perdemos diariamente más de dos litros de agua. Así, es necesario reponer esta cantidad de líquido en aras de mantener nuestro organismo debidamente hidratado.

Aunque es bien conocido que la mejor forma de hidratarnos es bebiendo agua, existen diferentes tipos de agua por lo que muchas personas pueden preguntarse cuál de ellas es mejor para nuestro organismo. De manera general debe puntualizarse que absolutamente ningún tipo de agua nos aporta calorías, por lo que ninguna de ellas nos permite engordar; no obstante, existen ciertas aguas que nos aportan una mayor cantidad de nutrientes que otras. Nos referimos al agua mineral.

Debe comprenderse que el agua en su correr por la naturaleza arrastra consigo una serie de sales minerales y según la cantidad que contenga de estos, nos brindará más o menos beneficios para nuestra salud. De manera general, dentro de los beneficios del agua mineral para nuestra salud pueden mencionarse:

 – Contribuye no sólo a la hidratación sino que además es ideal para depurar nuestro organismo.

– Ayuda en el proceso de mineralización de nuestra estructura ósea.

– Contribuye a prevenir la aparición de caries.

– Previene las infecciones del tracto urinario.

En relación con la cantidad de minerales que contenga el agua, ésta puede clasificarse en:

-Mineralización fuerte: cuando existen más de 1.500 mg de minerales por litro

-Mineralización débil: con una presencia de 500 mg por litro

-Mineralización muy débil: en este caso la concentración de minerales es muy baja, siendo de 50 mg por litro.

Específicamente, las aguas bicarbonatadas son ideales para estimular los procesos digestivos y neutralizar la acidez del estómago. Las aguas hiposódicas ayudan a depurar el exceso de líquidos del organismo, siendo ideales para quienes presentan problemas renales o de hipertensión.  Las aguas fluoradas previenen la formación de caries (si bien están desaconsejadas en los niños) mientras que las aguas carbónicas estimulan el apetito, neutralizan la acidez y facilitan los procesos digestivos.

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