Si necesitas parar, tómate un descanso activo

Si llevas meses entrenando y sudando en un gimnasio o trotando en el parque sin parar, puede que estés necesitando a gritos un descanso. En la jerga del entrenamiento deportivo, la épocas de vacaciones del entrenamiento muchas veces se denomina período de descarga o de descanso activo. ¿Por qué? Porque cuando realizas actividad física, no puedes tomarte vacaciones muy prolongadas sin realizar nada de ejercicio.
Si bien este principio es más aplicado a deportistas de competencias, todos deberíamos valernos de él para evitar estancarnos con nuestro progreso físico. Si sientes que no mejoras, quizás es tiempo de bajar el pie del acelerador.
Por supuesto, unos días sin deporte no te harán mucho mal a tu estado físico. Pero no es recomendable pasarte varias semanas sin ponerte las zapatillas deportivas. Es por eso que lo más recomendable es una disminución del entrenamiento.
Esta disminución puede ejecutarse de muchas formas. Una de ellas es disminuir el volumen de entrenamiento, es decir la cantidad. Si ácostumbras a trotar una hora, puedes reducirla a 35 minutos. Si ejercitas un músculo en el gimnasio en 16 series, prueba hacer entre 10 y 12.
Otra forma es bajar la intensidad. Prueba usar menos peso en tus trabajos de gimnasio, o reduce tu velocidad de carrera (tómatelo como un paseo o incluso camina ligero un poco).
También puedes entrenarte con menos frecuencia. Si te ejercitas habitualmente 5 días a la semana, entrena 3 veces, o 2 inclus, con el fin de que tus músculos no se atrofie y no pierdas la capacidad aeróbica.
Claro, la disminución que hagas en tu entrenamiento responderá a factores individuales, y a tu nivel de saturación física y psicológica. Pero en líneas generales debes saber que es necesario hacer un parate en algún mes del año, para poder renovar tu cuerpo y tu mente.

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Si necesitas parar, tómate un descanso activo
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