¡No gires la columna!

Cuando se ingresa en una sala de musculación, es común ver a varias personas con un bastón sujetado tras la espalda y girando el tronco para un lado y para el otro. Seguramente, la mayoría argumentará que están trabajando la musculatura abdominal, más precisamente los oblicuos.

Sin embargo, muy por el contrario, lo que en realidad estarán haciendo será poner en grave peligro la salud de su columna vertebral. Y en este punto hay que ser tajantes: nunca deben realizarse las rotaciones de columna con un bastón ni con cualquier otro elemento.

Lo que ocurre es que la columna vertebral no está hecha par el movimiento de rotación, y los discos intervertebrales apenas tienen una amplitud muy pequeña para rotar. Esto tira por la borda la idea de que si se ejercita continuamente la rotación de columna se podrá aumentar su flexibilidad.

Cuando trabajamos los oblicuos, en lugar de realizar rotaciones específicamente, lo que se debe hacer es una flexión en el sentido de las fibras de los músculos oblicuos, es decir una flexión con una leve inclinación.

¿Qué puede ocurrir entonces si realizamos rotaciones de columna? Al generarse gran presión entre los discos intervertebrales los mismos pueden desgenerarse y deshidratarse. Además, la rotación excesiva puede estirar demasiado los ligamentos y la fascia muscular y lesionar las fibras anulares del disco.

Es especialmente peligroso cuando se realizan rotaciones en ejercicios balísticos, ya que los mismos exigirán al límite el movimiento de las vertebras y los discos, y esto hará que sea aún más fácil dañarlos.

La próxima ocasión en la que en un gimnasio se nos aconseje a realizar rotaciones de tronco con un bastón (o el ejercicio que sea), deberíamos preguntar que músculos trabajamos y en que formas. Y deberíamos ser conscientes de los riesgos que cada movimiento implica para o cuerpo.

Imagen del artículo

¡No gires la columna!
  Consejos, Ejercicio físico