Los primeros síntomas del Alzheimer no comienzan con la pérdida de memoria

Los primeros síntomas del Alzheimer no comienzan con la pérdida de memoriaLa enfermedad de Alzheimer siempre se ha relacionado e identificado con la pérdida de la memoria. Sin embargo, actualmente se conoce que la presencia de otros síntomas también matizan su desarrollo y sus primeras expresiones, sobre todo cuando aparece antes de los 60 años de edad.

 Sobre este tema, un equipo de investigadores del hospital Clínic de Barcelona ha publicado en la revista Neurology un estudio interesantísimo donde se afirma que existen algunos desórdenes relacionados con el comienzo temprano de esta demencia que no se relacionan  exactamente con la pérdida de la memoria. Al respecto refieren que al inicio de la enfermedad no siempre aparecen síntomas vinculados con la pérdida de memoria sino que pueden observarse otros trastornos que afectan el lenguaje, la conducta o la visión.

Para arribar a esta conclusión, los investigadores analizaron las muestras de tejido cerebral de 40 donantes del Banco de Tejidos Neurológicos del Clínic-Universidad de Barcelona a quienes se les había diagnosticado la enfermedad de Alzheimer.  Detectaron que en la mitad de los casos los síntomas no se relacionaban directamente con la pérdida de memoria, pues el comienzo de la enfermedad esta relacionado con la mutación de un gen en particular que no necesariamente afecta en primera instancia a la memoria.

Como hasta el momento se había pensado que el Alzheimer se manifestaba con la pérdida de memoria, el diagnóstico certero generalmente se realiza cuando aparecen los primeros signos de deterioro mnémico.  De hecho, en el estudio se evidenció que  aproximadamente un 53% de las personas  que padecían la demencia de Alzheimer fueron diagnosticadas erróneamente en los comienzos de la enfermedad precisamente porque manifestar síntomas atípicos.

Sobre este mismo tema, pero asociando la presencia de los síntomas del Alzheimer con la prevención del mismo, el CSIC publicó un estudio en el Journal of Alzheimer Disease según el cual los ejercicios físicos voluntarios tienen un efecto protector y terapéutico sobre el Alzheimer  ya que mejora las conexiones sinápticas entre las neuronas, así como del aprendizaje y la memoria, provocando una disminución de los niveles de ansiedad.

Estos resultados se obtuvieron a partir de un experimento con ratones transgénicos que se encontraban en una fase modera de la enfermedad. De esta forma, los ratones que se mantuvieron realizando ejercicios en una rueda giratoria poseían signos menos acuciados de la enfermedad, por lo que los especialistas concluyeron que la práctica de ejercicios posee un efecto neuroprotector que protege contra la aparición del Alzheimer.

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