Lectinas: ¿Por qué son dañinas y cómo podemos evitarlas?

lectinasMuy pocos alimentos son perfectos. La mayoría tienen aspectos «buenos» y «malos». De hecho, las lectinas es una de las cosas «negativas» que se mencionan con frecuencia ya que se han asociado con daños en el revestimiento del sistema digestivo y problemas autoinmunes. Sin embargo, ¿sabes realmente qué son y dónde se encuentran?

¿Qué son las lectinas?

Las lectinas son una familia de proteínas que se encuentran en casi todos los alimentos, pero en especial en las legumbres y los granos. Este tipo e proteína interviene en diferentes funciones, incluso en nuestro organismo. Por ejemplo, ayudan a que las células y las moléculas se adhieren entre sí. También potencian el trabajo del sistema inmunitario.

Se debe aclarar que aunque todos los alimentos contienen lectinas, solo alrededor del 30% de los alimentos que consumimos a diario contienen estas proteínas en cantidades significativas. Las legumbres y los granos son los que más contienen, seguidos de los productos lácteos, los mariscos y las plantas de la familia de las solanáceas.

¿Cómo metaboliza nuestro organismo las lectinas?

Nosotros tenemos problemas para digerir la mayoría de las lectinas. De hecho, estas proteínas son altamente resistentes a las enzimas digestivas del cuerpo y pueden pasar fácilmente a través del estómago. Sus características, les permiten fijarse a la pared intestinal, haciendo que la salud del intestino empeore ya que nuestro cuerpo no logra regenerar estos tejidos.

De esta forma, sustancias dañinas pueden penetrar con mayor facilidad en el torrente sanguíneo a través del intestino, dando lugar a lo que se conoce como «intestino permeable». Cuando se producen estas fugas, el sistema inmunitario reacciona y termina atacando no solo las glicoproteínas sino también las estructuras del cuerpo, produciendo las enfermedades autoinmunes.

Además, en caso de que se produzca una intoxicación por lectina, la persona presentará diarrea, vómitos y dolor abdominal severo.

Una solución muy sencilla

La solución no es eliminar los alimentos con lectinas de nuestra dieta ya que estos también nos reportan beneficios. De hecho, la respuesta es mucho más sencilla: cocinar los alimentos, preferentemente en agua hirviendo. Por ejemplo, se ha apreciado que mientras que los frijoles rojos crudos contienen entre 20.000 y 70.000 hau, cuando se cuecen, el contenido disminuye a 200-400 hau, una cantidad que no reporta daños.

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