Las huellas del embarazo en la piel

embarazo-estriasDurante la gestación ocurren muchísimos cambios en la piel de mujer. De hecho, tan solo la piel del abdomen debe incrementar drásticamente su elasticidad para soportar la gran tensión que implica el aumento de volumen del vientre. Sin embargo, aunque la piel del abdomen suele ser la más afectada, el resto de la piel también sufre alteraciones.

Lo que sucede es que durante la gestación, el organismo prepara la piel para asimilar los cambios que tienen lugar en el cuerpo. De esta manera, aumenta la vascularización, es decir, la formación de nuevos vasos sanguíneos en el tejido y, por ende, se incrementa la formación de colágeno. Asimismo, los cambios hormonales que tienen lugar durante el embarazo estimulan la producción de melanina, un pigmento que es el responsable de la tonalidad de la piel, los ojos y el cabello.

Investigadores del Departamento de Dermatología de la Universidad de Lübeck, en Alemania, han demostrado que los procesos de retención de líquidos que se producen durante la gestación en realidad son positivos ya que favorecen la epidermis al estimular la hidratación de los tejidos. De esta manera, se crean las condiciones adecuadas para que la piel de la gestante esté más saludable y pueda resistir los grandes cambios físicos que suponen el embarazo.

Sin embargo, aunque la mayoría de los cambios que ocurren en la piel son beneficiosos, otros no lo son tanto ,y lejos de desaparecer después del parto, se empeñan en dejar su huella.

Tres huellas imborrables del embarazo en tu piel

1. Estrías. A medida que el embarazo avanza, la piel, sobre todo la del abdomen, se distiende progresivamente para soportar el aumento de volumen. Sin embargo, cuando la piel no tiene suficiente colágeno no es lo bastante elástica y flexible, por lo que al distenderse suele sufrir pequeñas fracturas internas conocidas como estrías. Por lo general, estas suelen aparecer a partir del tercer mes de embarazo y se reconocen con facilidad pues son líneas de coloración oscura o rojiza, sobre todo en la zona del abdomen, los glúteos, los muslos y los senos. Una vez que salen es difícil que desaparezcan, aunque cuando la gestación ha terminado disminuyen su tamaño y aclaran su tonalidad.

2. Manchas. Se trata de un trastorno conocido clínicamente como cloasma y se caracteriza por la aparición de manchas oscuras en el rostro, los senos, las piernas y la línea del abdomen que llega hasta el vello púbico de la gestante. Esta alteración se debe al aumento de melanina que tiene lugar durante el embarazo y que provoca una hiperpigmentación en la piel. Por lo general, una vez que ha pasado el embarazo esas manchas comienzan a disiparse progresivamente, pero a veces pueden tardar años en desaparecer.

3. Arañas vasculares. Las arañas vasculares son muy comunes durante la primera mitad del embarazo. De hecho, se estima que 2/3 de las gestantes de piel muy blanca las padece, así como la tercera parte de las mujeres de piel más oscura. Se trata de una alteración causada por el aumento de la vascularización de la epidermis, que provoca la aparición de esas pequeñas venas o vasos en forma de araña en el área del rostro, el cuello y los brazos. En la mayoría de los casos suelen desaparecer luego del embarazo, pero a veces pueden permanecer como una huella de la gestación.

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