La siesta: Sus pros y contras

SiestaUna de las costumbres más arraigadas de los españoles es la siesta. Sin embargo, este periodo de sueño después del almuerzo para luego retomar el trabajo, ¿es beneficioso o dañino? A esta pregunta han intentado responder numerosas investigaciones.

Debemos partir del hecho de que dormir casi siempre es beneficioso para nuestra salud porque de esta forma nuestro cerebro descansa y se regenera. De hecho, se conoce que durante la fase REM del sueño es cuando se produce la neurogénesis. Es decir, cuando nuestras neuronas se renuevan.

De hecho, un experimento realizado en la Universidad de California demostró que dormir una siesta de 90 minutos es muy beneficioso, sobre todo para el estado de ánimo. En este estudio participaron 36 personas, la mitad de ellas durmió la siesta y la otra mitad no.

Al despertarse, quienes no habían dormido se mostraron más sensibles ante las expresiones faciales negativas, como el enfado, y también dijeron sentirse más irritables. Al contrario, quienes habían dormido se mostraron más sensibles ante las emociones positivas y también refirieron sentirse más tranquilos y relajados.

Básicamente, esto se debe a que la siesta se convierte en un punto de ruptura gracias al cual podemos metabolizar todas las experiencias negativas que hemos vivido durante la mañana y, al despertar, mucho más relajados, nos sentimos de mejor humor.

Sin embargo, la siesta también tiene sus aspectos negativos. Según un estudio publicado en la revista Sleep, si hacemos un poco de actividad física después de haber comido, como ir a dar un paseo, no solo quemamos calorías reduciendo la posibilidad de engordar sino que también nos ayudamos a tener una buena digestión.

Al contrario, echar la siesta después del almuerzo enlentece la digestión, disminuye nuestro gasto energético, puede provocar problemas metabólicos y favorece que el exceso de calorías se acumule en forma de grasa.

¿Cuál es la solución? Echar una siesta más corta y una vez que la digestión ya ha avanzado.

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