La desnutrición: ¿Estás seguro de que no tiene nada que ver contigo?

MALNUTRICIONCuando pensamos en la desnutrición inmediatamente acuden a nuestra mente la imagen de una persona muy delgada que come muy poco. Sin embargo, una persona obesa también puede estar desnutrida. De hecho, este problema ya no es privativo de los países más pobres sino que en los últimos años se ha extendido a los países más desarrollados, solo que en estos se hace referencia a la “malnutrición”.

Debemos partir del hecho de que la desnutrición no implica únicamente la falta de alimentación sino también la escasez de nutrientes, ya sea porque se sigue una dieta inadecuada o porque las exigencias del organismo han cambiado. Las carencias más usuales son de hierro, calcio, zinc, yodo, vitamina A, riboflavina, ácido fólico y ácidos grasos esenciales.

Una rápida mirada a las cifras nos indica que la deficiencia de hierro afecta aproximadamente al 25% de las embarazadas, el 35% de los bebés y el 10% de los adolescentes. Además, se estima que el 25% de los niños españoles sufre malnutrición, un problema que se ha agravado a raíz de la crisis. De ellos, un 18,3% sufre de obesidad. ¿Qué nos indica esto?

Que en muchas ocasiones ocurre una malnutrición por exceso, lo cual significa que la persona elije mal los alimentos apostando por aquellos que tienen menos calidad nutricional. Por ejemplo, si tienes sed puedes tomar una gaseosa o apostar por un zumo de frutas naturales. La gaseosa te aportará más calorías pero muy pocos nutrientes, mientras que el zumo de frutas te aportará menos calorías y más vitaminas y minerales.

Por tanto, la malnutrición es un problema que nos acecha a todos, sobre todo cuando apostamos por la comida precocinada e industrial, que aporta mucha azúcar y grasa pero poca fibra y proteínas. Además, la crisis no es una excusa porque existen alimentos muy nutritivos que podríamos denominar “low cost”. Entre ellos hallamos los huevos, las legumbres y el arroz.

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