Entrenar abrigado para sudar más: sólo un mito

En días de intenso calor, mucha gente va a entrenarse con grandes cantidades de abrigo, con la pretensión de que sudar más las ayudará a bajar de peso. Y, si bien se perderán varios gramos (o kilos) soportando elevadas temperaturas, serán fácilmente recuperados al reponer el líquido perdido.

Debe entenderse que la sudoración es la vía que nuestro organismo emplea para mantener la temperatura corporal estable, entre 36 y 37º centígrados. Así, el cuerpo pierde líquidos de gran importancia para su correcto funcionamiento y comienza a deshidratarse, poniendo en riesgo la salud y aumentando nuestra fatiga. Y sin dudas que cuando terminemos la actividad física lo primeros que haremos será correr en busca de una botella de agua para calmar nuestra sed, y recuperar así el peso que acabamos de perder.

El error no es hidratarse tras el entrenamiento. De hecho debe ser así, como también hay que hacerlo durante el mismo. El problema es pensar que el agua que perdemos al sudar son kilos que nos sacamos de encima.

Cuando se busca bajar de peso, debe lograrse a partir de perder grasa, por lo que no pueden pretenderse enormes pérdidas. Cuando estas son muy pronunciadas, es porque estamos cayendo en la deshidratación.

En la misma línea se encuentran quienes entrenan con fajas de neoprene, goma o nylon con el objetivo de adelgazar. Aquí también sólo se pierden líquidos, al igual que cuando se suman capas de ropa. La única función de la faja es proteger el tronco si este ha tenido una lesión, manteniendo el calor allí.

En conclusión, los aparentes “atajos” hacia la pérdida de peso no son más que ilusiones. Hacer ejercicio muy abrigado no lleva a otra cosa que no sea poner en riesgo nuestra salud por la deshidratación. La constancia en el ejercicio y la dieta son los únicos caminos seguros y eficientes para llegar a la figura deseada.

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Entrenar abrigado para sudar más: sólo un mito
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