Consejos para comer en la oficina: parte I

Hemos destacado que los trabajos sedentarios en una oficina son una amenaza para una correcta alimentación. Es por ello que empezaremos a darte soluciones para los principales «peligros» que pueden aparecer a tu dieta.

Lleva contigo una colación saludable. Si quieres mantenerte en forma a pesar de tu trabajo, debes ser precavido. Las tentaciones son abundantes, y es por eso que para resistirlas lo mejor es tener siempre a mano un snack dietético. Una fruta, un yogur, una barra de cereales baja en grasa, o algunas galletas de arroz son las opciones más prácticas.

Lleva un almuerzo sano y nutritivo. La hora del almuerzo es en la que más calorías suma una persona en una oficina. Las compañías que ofrecen esta comida rara vez poseen alternativas saludables, sino que contienen muchos platos grasoso y altamente calóricos. Y comer buena comida en la calle es más costoso, por lo que mucha gente opta por la chatarra. Lo mejor es llevar el almuerzo desde tu propia casa. Así te asegurarás de prepararlo sin ingredientes que te puedan engordar.

Compra un almuerzo dietético. Si no tienes tiempo de llevar la comida lista desde tu casa, puedes buscar alguna casa de comidas que elabore viandas light caseras. esto no es fácil de conseguir y es más costoso que llevar la comida desde la casa, pero te ahorrará una buena cantidad de tiempo.

Si comes afuera, elige platos con pocas calorías. Quizás en la compañia deben tener un almuerzo de negocios en un restaurant cercano. En ese caso, lo mejor es optar por platos como ensaladas, ya que aquellos que requieren cocción casi siempre están cocinados con mucha grasa.

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Consejos para comer en la oficina: parte I
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