¿Cómo usar correctamente el banco de abdominales?

La forma más habitual en la que se trabajan los abdominales en los gimnasios es usando un banco. Sin embargo, esto no significa que sea la manera más eficiente. Por el contrario, el banco presenta muchas desventajas, ya que es muy sencillo usarlo con una técnica incorrecta. No obstante, con las consideraciones necesarias el banco ayuda a aportar intensidad al ejercicio y se convierte en muy buena alternativa para avanzados.

Hay que recordar que para trabajar los abdominales el movimiento a realizar siempre será la flexión de tronco. El banco muchas veces puede engañarnos. Si bien nos ofrece una amplitud de movimiento mucho mayor, este recorrido se realiza gracias a la acción del psoas ilíaco.

Esto ocurre cuando concentramos el esfuerzo en la ingle y tensamos las piernas. Si realizamos un movimiento que vaya desde la posición en la que nuestra espalda toca el respaldo y subimos hasta arriba, sin dudas será por intervención de los flexores de cadera.

Si queremos aprovechar la intensidad que aprta el banco, debemos buscar una posición con bastante inclinación, pero en la cual no estemos apoyando la espalda en el respaldo, puesto que eso relajaría el músculo y haría menos duro el trabajo por pausar la contracción isométrica.

Desde esa posición debemos subir tanto como lo permita un movimiento de tronco. No debemos fijarnos en que tan largo es el recorrido que hacemos, puesto que si hacemos esto haremos intervenir a los flexores de cadera.

Otro error común es el de apoyar la espalda en el respaldo y arquearla, realizando una extensión de la zona lumbar. Esto puede ocasionar dolores y algunas lesiones en los espinales, además de ser contraproducente para el trabajo de abdominales.

Lo más recomendable para un principiante es que se ejercite sin el banco, y que en el caso de hacerlo ponga especial atención en no realizar una flexión de cadera, sino de tronco.

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