Buenos motivos para comer pollo

El pollo es una carne que, además de ser universal, aporta numerosos beneficios a nuestra dieta. Tanto para bajar de peso, mantenerse o aumentar la masa muscular se puede consumirlo.

Sin dudas es un alimento sumamente práctico. Puede consumirse en diversas presentaciones y combinado con distintos alimentos. Lo recomendable es cocinarlo sin mucho aceite. Algunas opciones son el horno o el wok.

Las proteínas del pollo contienen un óptimo equilibrio de aminoácidos esenciales, los que el organismo no puede biosintetizar, pero que son de vital importancia para el funcionamiento del cuerpo. Es que estas proteínas ayudan a formar y reparar tejidos, cicatrizar heridas, proteger la piel y el sistema nervioso, así como ayudar al aumento de la musculatura.

Además, el pollo tiene ácido linoleico, una de las grasas más saludables para el cuerpo. A nivel general, no contiene un porcentaje graso elevado, aunque claro que esto dependerá del corte que se desee. Algunas partes como la pechuga son muy magras. Además, podemos elegir quitarle la piel, que contiene la mayor cantidad de tejido adiposo. Claro que debemos aclarar que cuando no se sigue una dieta muy ajustada en cuanto a las calorías, podría recomendarse consumir la piel, puesto que esta es nutritiva y posee pigmentos naturales.

En cuanto a los micronutrientes, hay que destacar las vitaminas del complejo B, la rivoflavina, el ácido pantoténico y la tiamina. También tiene minerales como el zinc, el sodio, el fósforo y el potasio.

Por último, destaquemos que el pollo tiene una digestión más fácil que las carnes rojas.
Se trata, en síntesis, de un alimento rico, práctico y muy nutritivo.

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