Alimentos adictivos: Las causas del problema

Alimentos AdictivosEn alguna ocasión te has detenido a pensar por qué comes las cosas que comes. Probablemente las razones sean muy variadas pero una de las más probables es que mostramos una tendencia a seguir consumiendo aquellos alimentos que comíamos en la infancia. En este periodo hemos conformado una predilección por algunos alimentos y esta preferencia se mantiene relativamente estable a través del tiempo.

No obstante, como es habitual, con el pasar de los años vamos incluyendo nuevos alimentos en nuestra dieta cotidiana, generalmente son alimentos que se consumen en nuestra cultura y, que por ende, son fácilmente accesibles.

Así, vamos educando poco a poco el gusto y comenzamos a mostrar cierta predilección por los sabores salados o los dulces, por unos platos u otros y, en la misma medida en que más los consumimos, más los necesitaremos. Comenzamos a exhibir entonces lo que se conoce como “hambre específica”, o sea el deseo de satisfacer nuestro apetito con ciertos alimentos y no con otros. La línea que separa el “hambre específica” de la adicción es muy sutil, sobre todo si tenemos en cuenta la existencia de «alimentos adictivos«. ¿Por qué?

Sencillamente porque comer es una actividad placentera ya que el solo hecho de pensar en algunos alimentos activa nuestro sistema nervioso, evocando experiencias agradables. Pero no todos los alimentos suscitan esta respuesta, en particular los alimentos ricos en azúcares y grasas incitan una respuesta nerviosa más positiva porque sus sabores son más agradables para el paladar (hablando siempre de una generalidad de personas).

De hecho son numerosos los estudios que afirman que la serotonina actúa de la misma forma que la morfina y precisamente esta sustancia se libera con el consumo de azúcares. No obstante, independientemente del placer que nos puede brindar un alimento, tenemos la posibilidad de autorregularnos y limitar su ingesta. A no ser que suframos de algún desorden nervioso o endocrino que no nos permita regular adecuadamente nuestro comportamiento.

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