Garamicina         inyectable

Para qué sirve Garamicina         inyectable , efectos secundarios y cómo tomar el medicamento.

Advertencia! la información que ofrecemos es orientativa y no sustituye en ningún caso la de su médico u otro profesional de la salud..

Antibiótico

DescripciÓn

: GARAMICINA INYECTA­BLE es una solución acuosa,­ estéril, para administración parenteral, que está disponible en varias fórmulas y concentraciones. La concentración de 40 mg por ml contiene el antibiótico aminoglu­có­sido sulfato de gentamicina equivalente a 40 mg de genta­micina base, metilparabeno y propilpara­beno como preservativos, bisulfito de sodio y edetato disódico.

GARAMICINA INYECTABLE

pediátrica contiene el antibiótico aminoglucósido sulfato de gentamicina equivalente a 10 mg de gentamicina base/ml.
La concentración de 160 mg/2 ml contiene el antibiótico aminoglucósido sulfato de gentami­cina equivalente a 80 mg de gentamicina base, metilparabeno y propilparabeno como preser­vadores, bisulfito de sodio y edetato disódico.

Acciones

: Microbiología: Las pruebas in vitro han demostrado que la gentamicina es un antibiótico bacte­ricida que actúa inhibiendo la síntesis proteica en microorganismos susceptibles. Es activa frente a una amplia variedad de bacterias gramnega­tivas y grampositivas, incluyendo Escherichia coli, Proteus sp (indol-positivas e indol-negativas), Pseudomonas aeruginosa, especies del grupo Klebsiella-Enterobacter-Serratia, Citrobacter sp, Providencia sp, Sta­phy­­­­lo­coccus sp (coagulasa-positiva y coagulasa-negativa, incluyendo cepas resis­tentes a la penicilina y meticilina) y Neisseria gonorrhoeae. La gentamicina es también activa in vitro contra especies de Salmonella y Shigella. Los estudios in vitro han demostrado que la asociación de un amino­glucósido con un antibiótico que interfiere con la síntesis de la pared bacteriana puede actuar sinérgicamente contra algunas cepas de estreptoco­cos del grupo D. La asociación de gentamicina y penicilina G tiene un efecto bactericida sinérgico en casi todas las cepas de Streptococcus faecalis y sus variedades (S. faecalis var. liquefaciens, S. faecalis var. zymogenes, S. faecium y S. durans). Se ha demos­tra­do también in vitro un mayor efecto bac­teri­cida contra muchas de estas cepas con asociaciones de gentamicina y ampicilina, carbeni­cilina, nafcilina y oxacilina.
El efecto combinado de la gentamicina y carboni­cilina es sinérgico para muchas cepas de Pseudo­monas aeruginosa. Se ha demostrado también el sinergismo in vitro frente a otros organismos gramnegativos con asociaciones de genta­micina y cefalosporinas.
La gentamicina puede ser activa frente a cepas de bacterias ais­ladas de casos clínicos resistentes a otros aminoglucósidos.
Las bacterias resistentes a un aminoglucósido pueden ser resistentes­ a otros aminoglucósidos.
La resistencia bacteriana a la gentamicina generalmente se desarrolla lentamente.
Pruebas de sensibilidad: Si el método de sus­cep­tibilidad con disco empleado es el descrito por Bauer, et al. (Am. J. Clin. Path., 45:493, 1966; Federal Register, 37:20527-20529, 1972), un disco de 10 mcg de gentamicina debe producir una zona de inhibición de 13 mm o más para indicar susceptibilidad del organismo infectante. Una zona de 12 mm o menos indica que el organismo infectante es probablemente resistente.
En ciertas circunstancias puede ser deseable efectuar pruebas de sensibilidad adicionales, ya sea por el método de dilución en tubo o por el de difusión en agar.

Indicaciones

: GARAMICINA INYECTABLE está indicada en el tratamiento de infecciones causadas por cepas sensibles de los siguientes microorganismos: Pseudomonas aeruginosa, Pro­teus sp (indol-positivas e indol-negativas), Esche­richia coli, Klebsiella-Enterobacter-Serratia sp, Citrobacter sp, Providencia sp, Staphylococcus sp (coagulasa-positivas y coagulasa-negativas, incluyendo cepas resistentes a la penicilina y meticilina) y Neisseria gonorrhoeae.
Los estudios clínicos han demostrado la eficacia de GARAMICINA INYECTABLE en: En la sepsis gramnegativa, presuntiva o compro­bada, GARAMICINA INYECTABLE puede considerarse para el tratamiento inicial. Si se sospecha de infecciones por bacterias gramnegativas, la decisión de continuar el tratamiento con GARA­MICI­NA INYECTABLE deberá basarse en los resultados de las pruebas de sensibilidad, en la respuesta clínica del paciente y en la tolerancia al medicamento.
En las infecciones graves, cuando se desconoce el microorganismo infectante, GARAMICINA INYECTABLE puede administrarse como tratamiento inicial, en asociación con un antibiótico tipo penicilina o cefalosporina, antes de obtenerse los resultados de las pruebas de sensibilidad. Si se sospecha la presencia de organismos anaeró­bicos, debe asociarse a GARAMICINA INYEC­TABLE un tratamiento antimicrobiano apropiado o debe cambiarse a otro antibiótico adecuado.

GARAMICINA INYECTABLE

se ha empleado eficazmente en aso­ciación con la carbenicilina o ticarcilina en el tratamiento de infecciones muy graves causadas por Pseudomonas aeruginosa. También ha sido eficaz cuando se ha usado en asociación con un antibiótico tipo penicilina en el tratamiento de la endocarditis causada por estreptococos del grupo D.
En el recién nacido con sepsis presuntiva o con neumonía estafilocó­cica, también se indica el uso concomitante de la gentamicina con un antibiótico tipo penicilina.

GARAMICINA INYECTABLE

ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de las infecciones estafilocócicas graves.
En el periodo perioperatorio se puede iniciar la administración de GARAMICINA INYECTABLE antes de la operación y continuarla durante la eta­pa postoperatoria para el tratamiento de infec­ciones presuntas o confirmadas debidas a microor­ganismos susceptibles.
La administración subconjuntival de la genta­mi­ci­na se recomienda en el tratamiento de la en­doftalmitis causada por cepas bacterianas sensibles. También puede considerarse para uso profiláctico en enfermos que van a ser sometidos a cirugía intraocular de alto riesgo, especialmente si los cultivos o frotis preoperatorios revelan la presencia de gérmenes gramnegativos.

GARAMICINA INYECTABLE

también puede administrarse por inyección endotraqueal directa o por nebulización como coadyuvante a la terapia sistémica en el tratamiento de las infecciones pulmonares graves.

GARAMICINA INYECTABLE

también está indicada como coadyuvante de la administración sistémica de la gentamicina en el tratamiento de infecciones graves del sistema nervioso, como meningitis o ventriculitis, causadas por cepas sensibles de gérmenes gramnegativos. Se halla disponible una fórmula intratecal exenta de preservativos.

GARAMICINA INYECTABLE

en dosis diaria única es efectiva en el tratamiento de infecciones urinarias causadas por cepas susceptibles.

Contraindicaciones

: Está contraindicado usar gentamicina si hay antecedentes de hipersen­sibilidad o reacciones tóxicas graves a ese fármaco y a otros amino­glucósidos.

Precauciones

: Los enfermos tratados con aminoglucósidos deben estar bajo observación clínica estrecha debido a posible toxicidad asociada con su uso.
Se recomienda la vigilancia de la función renal y del octavo nervio craneano, especialmente cuando se tratan enfermos con insuficiencia renal previa. También se debe tener sumo cuidado cuan­do se usan dosis altas o prolongadas, aun cuando el paciente presente una función renal normal. La orina debe examinarse para determinar si hay disminución de la gravedad específica, aumento de la excreción de proteína, o presencia de leucocitos, eritrocitos o cilindros.
Debe realizarse periódicamente análisis de nitró­geno urei­co y la creatinina sérica o la depu­ración de creatinina. Cualquier evidencia de oto­­­to­xi­­­ci­dad (mareos, vértigo, tinnitus, zumbido de oídos y disminución de la audición) o de nefro­­­­­­to­xici­dad requiere modificación de la dosis o suspensión del antibiótico. Al igual que sucede con otros aminoglucósidos, en raras ocasiones, las manifestaciones que indican cambios en la función renal o neurológica no aparecen sino al completar el tra­tamiento. Las concentraciones séricas de los aminoglucó­si­dos deben determinarse siempre que sea posible para asegurar niveles adecuados y al mismo tiempo evitar concentraciones potencialmente tóxicas.
Durante el monitoreo de las concentraciones máximas de gentamicina deben evitarse los niveles prolongados por encima de los 12 mcg/ml. Cuando se vigilan concentraciones residuales (las medidas hechas justamente antes de administrar la dosis siguiente) debe ajustarse la dosis para que dichas concentraciones no excedan de 2 mcg/ml.
En enfermos con quemaduras extensas, alteraciones farmacocinéticas pueden dar lugar a una disminución de las concentraciones séricas de los aminoglucósidos. Cuando estos pacientes sean tratados con gentamicina, se recomienda hacer determinaciones de concentraciones séricas como base para el ajuste de la dosis.
Debe evitarse el uso sistémico o tópico concomitante o posterior de otros fármacos o antibióticos potencialmen­te neurotóxicos o nefrotóxicos, como cispla­tina, cefaloridina, kanamicina, paromomi­cina, estrep­to­micina, tobramicina, vancomicina y vio­mi­cina. Otros factores que pueden aumentar el riesgo de toxicidad son la edad avan­zada y la deshidra­tación.
Debe evitarse el uso concomitante de la gentami­ci­na con diuréticos potentes como el ácido etacrínico o la furosemida, ya que estos diuréticos son, de por sí, ototóxicos. Además, cuando se admi­nistran por vía intravenosa, los diuréticos pue­den potenciar la toxicidad del aminoglucósido alte­rando la concentración del antibiótico en el sue­ro y en los tejidos.
Los antibióticos neurotóxicos y nefrotóxicos pueden absorberse a través de las superficies corporales después de aplicaciones o irrigaciones locales. Debe tomarse en cuenta el potencial efecto tóxico de estos antibióticos usados en forma tópica.­
Se ha comunicado un aumento de la nefrotoxi­cidad después del uso concomitante de los amino­glu­có­sidos con ciertas cefalosporinas.
Estudios hechos en gatos informan que se ha observado bloqueo neuromuscular y parálisis respiratoria con dosis altas (40 mg/kg) de genta­micina. Debe tenerse en cuenta la posibilidad de que estas complicaciones puedan presentarse en el ser humano si la gentamicina se administra a enfer­mos que reciben bloqueadores neuro­­mus­cu­lares, como la succinilcolina, tubocurarina o decametonio.
También pueden ocurrir si coinciden con el uso de anestésicos o transfusiones masivas de sangre anticoagulada con citrato. Si ocurre bloqueo neuromuscular, las sales de calcio pueden contrarrestar estas complicaciones.
Los antibióticos aminoglucósidos deben usarse con precaución en enfermos con trastornos neuro­musculares, como miastenia grave, enfermedad de Parkinson o botulismo infantil, ya que estos agentes teóricamente pueden empeorar la debilidad muscular debido a sus efectos potencia­les de tipo curare sobre la unión neuro­muscular.
Los enfermos ancianos pueden tener un cierto grado de insuficiencia renal que es posible pase inadvertida al hacerse los exámenes de laboratorio de rutina como el BUN (N de urea) o la creatinina sérica. La depuración de creatinina es un examen más específico.
La observación de la función renal durante el tratamiento con genta­micina, al igual que con otros aminoglu­có­sidos, es particularmente importante en dichos en­­­­­fer­mos.­­­­
Se han informado casos de un síndrome similar al síndrome de Fanconi, con acidosis metabólica y aminoaciduria, en algunos adultos y lactantes tratados con gentamicina.
Se ha demostrado que existe alergia cruzada entre los aminoglucósidos. Los enfermos deben estar bien hidratados durante el tratamiento.
La mezcla in vitro de un aminoglucósido con antibióticos betalactámicos (penicilinas o cefalos­porinas) puede ocasionar inactivación mutua. Aun al administrarse el aminoglucósido y el fármaco penicilínico por separado y a través de distintas vías, se han comunicado reducciones en los niveles séricos y en la vida media sérica del amino­glucósido en enfermos con insuficiencia renal y en algunos con función renal normal. Generalmente, tal inactivación del amino­glu­cósido es clínica­mente significativa solamente en los sujetos con insuficiencia renal grave.
El tratamiento con gentamicina puede resultar en la proliferación de gérmenes no susceptibles. Si esto ocurre, se debe iniciar un tratamiento apro­piado. La cantidad de gentamicina administrada en las inhalaciones puede variar de acuerdo con el tipo de equipo empleado con las condiciones bajo las cuales se opera.
El empleo de la vía inhalatoria en forma concomitante con la administración sistémica de un aminoglucósido, puede resultar en concentraciones séricas más altas, especialmente cuando se emplea la vía endotraqueal directa.

GARAMICINA INYECTABLE

contiene bisulfito de sodio, un sul­fito que puede causar reacciones alérgicas, inclusive síntomas anafilácticos que amenacen la vida, o ataques asmáticos de menos gravedad. La sensibilidad a los sulfitos es más frecuente en personas asmáticas.

Uso durante el embarazo y la lac

­TANCIA: Los antibióticos aminoglucósidos cruzan la placenta y pueden causar daño al feto cuando se administran a mujeres embarazadas. Ha habido informes de niños con sordera bilateral, total e irreversible, nacidos de madres que recibieron aminoglucósidos (incluso gentamicina) durante el embarazo.
Si se usa la gentamicina durante el embarazo o si la paciente resulta embarazada durante el curso de un tratamiento con gentamicina, se le debe advertir de daño potencial para el producto fetal.
Estudios realizados en mujeres lactantes indican que pequeñas cantidades de gentamicina aparecen en la leche materna y debido al peligro de reacciones adversas se debe tomar la decisión entre suspender la lactancia o discontinuar la administración del fármaco.

Reacciones adversas

: Nefrotoxicidad: Los efectos nefrotóxicos ocurren­ con más frecuencia en enfermos con antecedentes de insuficiencia renal y en sujetos tratados durante largos periodos o con dosis más altas que las recomendadas.
Neurotoxicidad: Se han comunicado efectos adversos sobre las ramas auditiva y vestibular del octavo nervio craneano, principalmente en enfermos con insuficiencia renal y en sujetos tratados con dosis elevadas y/o tratamientos prolongados. Los síntomas de toxicidad son: mareos, vértigo, tinnitus, ruido en los oídos y pérdida de la audición. Este último se manifiesta inicialmente por la disminución en la agudeza auditiva de altas tonalidades y puede ser irreversible. Al igual que con otros antibióticos aminoglucósidos, las anormalidades vestibulares pueden ser irreversibles. Otros factores que aumentan el riesgo de ototoxicidad debido al uso de antibióticos aminoglucósidos son: deshi­dratación, administra­ción combinada con ácido etacrí­nico o furosemida y el uso previo de otros agentes ototóxicos. También se han informado casos de disminución de sensibilidad, hormigueo de la piel, espasmos musculares, convulsiones y un síndrome similar a la miastenia grave.
Se han descrito otros efectos secundarios posi­blemente relacionados con la gentamicina, como: depresión respiratoria, letargo, confusión, depresión, trastornos visuales, disminución del apetito, pérdida de peso, hipotensión e hiper­ten­sión, erupciones cutáneas, prurito, urticaria, ardor genera­lizado, edema laríngeo, reacciones anafilac­toides, fiebre, cefalea, náuseas, vómito, aumento de la salivación, estomatitis, púrpura, seudotumor cere­bral, síndrome orgánico cerebral agudo, fibro­sis pulmonar, alopecia, dolores articulares, hepa­tomegalia transitoria y esple­nomegalia.
Las anormalidades en pruebas de laboratorio posiblemente relacionadas con la gentamicina inclu­yen: elevación de las transaminasas séricas (TSGOA, TSGP), aumentos de la dehidrogenasa láctica sérica (DLH) y de la bilirrubina, disminución del calcio, magnesio, sodio y potasio, anemia, leucopenia, granulocitopenia, agranulo­cito­sis transitoria, eosinofilia, aumento y disminu­ción del número de reticulocitos y trombocitopenia.
Si bien las anormalidades en pruebas de laboratorio pueden ser insignificantes, en ciertos casos pueden asociarse a la sintoma­tología clínica.
Aun cuando la tolerancia local a GARAMICINA INYECTABLE es generalmente excelente, se ha comunicado ocasionalmente dolor en el sitio de la inyección.
En raras ocasiones se ha informado de la aparición de atrofia subcutánea o necrosis grasa, que parecen ser producto de una irritación local.

Sobredosis

: En el caso de sobredosis o de reac­ciones tóxicas, la hemodiálisis puede ayudar a depurar la gentamicina de la sangre. La proporción de gentamicina depurada por medio de diálisis peritoneal es considerablemente menor a la obtenida por medio de hemodiálisis.
En recién nacidos debe considerarse la posibilidad de realizar exanguinotransfusión. Esos procedimientos son de particular importancia en enfermos con insuficiencia renal.

PosologÍa y administraciÓn

: Las dosis recomendadas de GARAMICINA INYEC­TABLE por la vía intramuscular o intravenosa son idénticas.

GARAMICINA INYECTABLE

también puede administrarse por vía subconjuntival, por in­yección subcapsular (cápsulas de Tenon), por nebulización o instilación endotraqueal directa.
Antes del tratamiento se debe determinar el peso del paciente para calcular la dosis correcta.

GARAMICINA INYECTABLE

no deberá premez­clarse físicamente con otros medicamentos, sino que debe administrarse por separado de acuerdo con la vía de administración recomendada y el esquema de dosificación.
Es aconsejable determinar las concentraciones séricas para asegurar concentraciones adecuadas pero no excesivas. Generalmente, la concentración máxima debe fluctuar entre 4 y 6 mcg/ml al cabo de 30-60 minutos de administrarse la dosis. Si se administra la totalidad de la dosis diaria una sola vez, puede anticipar la concentración máxima pasajera. En todos los regímenes debe ajustarse la dosis para evitar concentraciones séricas prolongadas mayores de 12 mcg/ml.
Deberán evitarse niveles séricos residuales por encima de 2 mcg/ml (como sería justamente antes de la próxima dosis). Para establecer cuál debe ser la concentración sérica adecuada en un determinado paciente, debe tenerse en cuenta la sensibilidad del germen causal, la gravedad de la infección y el estado de los mecanismos inmuno­lógicos del enfermo.
La duración del tratamiento para todos los enfermos es de 7 a 10 días.
En infecciones complicadas, puede hacerse necesario un curso más largo de tratamiento.
En dichos casos se recomienda la observación estrecha de las funciones renales, auditiva y vestibular, ya que es más probable que ocurra toxicidad cuando el tratamiento se extiende por más de 10 días. La dosificación debería reducirse si así lo indica la clínica.
Administración intramuscular: Pacientes con función renal normal: Adultos: La dosificación recomendada de GARAMICINA INYECTABLE para enfermos con infecciones graves y función renal normal es de 3 mg/kg/día, administrados en 3 dosis iguales cada 8 horas, 2 dosis iguales cada 12 horas o una dosis diaria.
Puede usarse una dosificación simplificada para enfermos que pesen más de 60 kg, de 80 mg 3 veces diarias o una dosis de 120 mg cada 12 horas. Para enfermos que pesan 60 kg o menos, 60 mg 3 veces diarias. Para adultos de constitución física muy pequeña o muy grande, la dosis deberá calcularse en mg/kg de peso corporal.
Los enfermos con infecciones que amenazan la vida, pueden recibir una posología hasta de 5 mg/kg/día repartida en 3 ó 4 dosis iguales. Esta dosificación deberá reducirse a 3 mg/kg/día tan pronto como esté clínicamente indicado.
Cuando las infecciones sistémicas o urinarias son de gravedad moderada y el germen causal es probablemente muy sensible, puede considerarse una posología de 2 mg/kg/día administrados en 2 dosis iguales. Sin embargo, si la respuesta clínica no se hace rápidamente aparente, la posología deberá aumentarse a 3 mg/kg/día administrados en 3 dosis iguales. La gentamicina alcanza concentraciones elevadas en la orina y en el tejido renal.
En enfermos con infecciones urinarias particularmente si son crónicas o recidi­vantes y sin evidencia de insuficiencia renal, GARAMICINA INYECTABLE puede administrar­se intramuscu­­­larmente en una dosis de 160 mg una vez al día por 7 a 10 días. Para adultos que pesen menos de 50 kg la dosis diaria única debe ser de 3.0 mg/kg de peso corporal.
Enfermos pediátricos: Prematuros o recién nacidos a término de una semana o menos de edad: 5 a 6 mg/kg/día. (De 2.5 a 3.0 mg/kg administrados cada 12 horas).
Recién nacidos de más de una semana y lac­tantes: 7.5 mg/kg/día (2.5 mg/kg administrados cada 8 horas).
Niños: 6 a 7.5 mg/kg/día (2.0 a 2.5 mg/kg administrados cada 8 horas).
Tenemos a disposición una fórmula de GARA­MI­CINA Pediátrica inyectable.
Enfermos con insuficiencia renal: La posología debe modificarse en enfermos con insuficiencia renal. Las concentraciones séricas de gentamicina deben determinarse siempre que sea posible.
Los esquemas posológicos descritos anteriormente no deben considerarse como recomendaciones rí­gidas, sino solamente como guías para la dosificación cuando no es posible determinar las concentraciones séricas de gentamicina.
Un método para ajustar la dosificación con­siste en aumentar el intervalo entre las dosis que se administran usualmente.
Como la creatinina sérica tiene una alta correlación con la vida media de la gentamicina en suero, esta prueba de laboratorio puede proporcionar una guía para ajustar el intervalo entre las dosis.
El intervalo entre dosis (en horas) puede estimarse aproximadamente multiplicando la creati­nina sérica (mg/100 ml) por 8 (Tabla I); por ejem­plo, un enfermo que pese 60 kg con una creatinina sérica de 2.0 mg/100 ml puede recibir 60 mg (1 mg/kg) cada 16 horas (2.0 mg/100 ml por 8).
En enfermos con infecciones sistémicas graves e insuficiencia renal, se aconseja administrar el antibiótico más frecuentemente pero en menor dosis. En dichos sujetos deben determinarse las concentraciones séricas de gentamicina para lograr concentraciones adecuadas pero no ex­cesivas. Después de la dosis inicial usual puede hacerse un cálculo aproximado para determinar la dosis reducida que debe administrarse a intervalos de 8 ho­ras, dividiendo la dosis normalmente recomendada por el nivel de creatinina en suero (Tabla II).
Por ejemplo, después de una dosis inicial de 60 mg (1 mg/kg), un enfermo que pese 60 kg con una creatinina sérica de 2.0 mg/100 ml puede recibir 30 mg cada 8 horas (60.2).
Debe tomarse en cuenta que el estado de la función renal puede cambiar durante el curso del proceso infeccioso.
En adultos con insuficiencia renal sometidos a hemodiálisis, la cantidad de gentamicina removida de la sangre puede variar dependiendo de varios factores inclusive el método de diálisis empleado. Una hemodiálisis de 6 horas puede reducir las concentraciones séricas de genta­micina aproximadamente en un 50%.
Una diálisis de más corta duración eliminaría menos cantidad del antibiótico. La dosificación recomendada al final de cada periodo de diálisis es de 1 a 1.7 mg/kg dependiendo de la gravedad de la infección. En niños puede administrarse una dosis de 2 a 2.5 mg/kg.
La eliminación de antibióticos amino­glucósidos puede también reali­zarse a través de diálisis peritoneal pero en mu­­cha menor proporción que a través de hemodiálisis.
Administración intravenosa: La administración intravenosa de la gentamicina puede ser particularmente útil en el tratamiento de enfermos que tengan septicemia o que presenten estado de choque (?shock?). Puede ser también la vía de administración preferida para algunos enfermos con insuficiencia cardiaca congestiva, trastornos hematológicos, quemaduras graves, o con masa muscular reducida.
Para la administración en adultos, una dosis única de GARAMICINA INYECTABLE puede diluirse en 50 a 200 ml de solución salina normal estéril o en una solución estéril de dextrosa en agua al 5%. En lactantes y niños, el volumen de diluyente debe ser menor. La solución puede administrarse por infusión durante un periodo de 30 minutos a 2 horas.
En ciertas circunstancias una dosis única de GARAMICINA INYECTABLE sin diluir puede también administrarse directamente en la vena o a través del tubo plástico de infusión, lentamente, en un periodo de 2 a 3 minutos.
Administración conjuntival y administración subcapsular (cápsulas de Tenon): GARAMICINA INYECTABLE, por vía subcon­juntival, se ha empleado con seguridad y eficacia en el tratamiento de las infecciones bacterianas oculares profundas y graves producidas por microorganismos susceptibles. También se ha empleado eficazmente en asociación con la penicilina antes y después de cirugía ocular siempre que se halle presente o se sospeche de una infección bacteriana.
Las inyecciones subconjuntivales y subcap­su­la­res (cápsulas de Tenon) deben ser administradas únicamente por personas con experiencia en esa técnica. La dosis usual de GARAMICINA INYEC­TABLE varía de 10 a 20 mg dependiendo de la gravedad de la infección ocular. La dosis apropiada se extrae en una jeringuilla de tuberculina usando una aguja de calibre 27-30 y se inyecta bajo asepsia por debajo de la conjuntiva o dentro de la cápsula de Tenon después de haber aplicado un anestésico tópico. La dosis puede repetirse después de 24 horas si es necesario.
Tratamiento por inhalación: La terapia de genta­micina por inhalación, como coadyuvante de la administración sistémica en el tratamiento de las in­fec­ciones pulmonares graves, puede lograrse por nebulización o por instilación endo­traqueal direc­ta. La dosis usual es de 20 a 40 mg administrada cada 8 a 12 horas, diluida en solución salina fisiológica en un volumen de unos 2 ml aproximadamente.

Esquemas posolÓgicos especÍficos

: Uretritis gonocócica masculina y femenina: GARAMICINA INYECTABLE administrada por vía intramus­cular en una dosis única de 240 a 280 mg ha sido eficaz en el tratamiento de la ure­tritis gonorreica en el hombre (incluyendo infecciones cau­sadas por cepas resistentes a la penicilina y otros antibióticos). También es eficaz en infecciones gonocócicas localizadas en el tracto genital inferior de la mujer. Si se emplea GARA­MICINA INYECTABLE (40 mg/ml), se recomienda inyectar la mitad de la dosis en cada glúteo. Para conveniencia de dosificación, tenemos a la disposición una concentración especial de GARA­MICINA INYEC­TABLE que contiene 280 mg en ampollas de 2 ml. El contenido completo de la ampolla (2 ml) debe inyectarse profundamente en la región glútea.
Infecciones urinarias: Los pacientes con infecciones urinarias, especialmente si son crónicas o recidivantes y sin evidencia de insuficiencia renal, pueden tratarse con una dosis diaria única de 160 mg de gentamicina administrada por vía intra­muscular durante 7 a 10 días.
Se halla dis­ponible una concentración especial de GARAMICINA INYECTABLE que contiene 160 mg/2 ml. Para adultos que pesan menos de 50 kg la dosis diaria única es de 3.0 mg/kg de peso corporal.
Tratamiento combinado: Cuando GARA­MICINA INYECTABLE se asocia a otros antibió­ti­cos­ la dosificación no debe redu­cirse.

Presentaciones

: Ampolla de 40 mg en 1 ml. Ampolla de 60 mg en 1.5 ml. Ampolla de 80 mg en 2 ml. Ampolla de 160 mg en 2 ml. Vial de 80 mg en 2 ml. Pediátrica vial 20 mg en 2 ml.
Almacénese entre 2 y 30°C.
Definiciones médicas / Glosario
  1. EDEMA, Es la tumefacción de los tejidos debido a un aumento del líquido existente en ellos y suele aparecer tras una lesión.
  2. SANGRE, El organismo contiene alrededor de 7 litros de sangre, compuesta en un 50% por plasma y en otro 50% por células.
  3. URETRITIS, Es la infección de la uretra o parte fina de la vía urinaria, y se manifiesta mediante sensación ardiente al orinar.
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