Cidoten Inyectable

Para qué sirve Cidoten Inyectable , efectos secundarios y cómo tomar el medicamento.

Advertencia! la información que ofrecemos es orientativa y no sustituye en ningún caso la de su médico u otro profesional de la salud..

Composición:

Cidoten Inyectable, solución acuosa estéril de Fosfato Sódico de Betametasona, la Sal Sódica del Ester 21-fosfato de Betametasona. Cada ml de Cidoten Inyectable contiene 5.3 mg de Fosfato Sódico de Betametasona equivalente a 4 mg de Betametasona. Excipientes: Edetato Disódico; Fosfato de Sodio Dibásico Anhidro; Agua para Inyección.

Contraindicaciones:

Cidoten Inyectable está contraindicado en pacientes con infecciones fungales sistémicas, en los que presentan reacciones de sensibilidad a la betametasona o a otros corticosteroides, o a cualquier componente de este producto.

Acción Terapéutica:

Cidoten inyectable proporciona potente efecto antiinflamatorio, antirreumático y antialérgico en el tratamiento de trastornos que responden a corticosteroides. Los glucocorticoesteroides, como betametasona, causan efectos metabólicos profundos y variados y modifican la respuesta inmune del cuerpo ante diversos estímulos. Betametasona presenta elevada actividad glucocorticosteroide y débil actividad mineralocorticosteroide.

Propiedades:

Datos en animales:

Toxicología: Se realizaron estudios agudos con betametasona sodio fosfato vía parenteral en ratones, ratas y perros. No se observaron diferencias significativas en las especies. En la rata y el ratón, los valores LD50 fueron similares (aproximadamente 900 mg/kg) cuando betametasona fosfato fue dada ya sea por vía intraperitoneal (I.P.), por vía subcutánea (S.C.), por vía intravenosa (I.V.) o intramuscular (I.M.). En ratones, el fármaco es menos tóxico (LD50 = 1460 mg/kg) cuando se administra por vía oral. La sintomatología en los roedores incluye hipoactividad, ptosis, polidipsia, poliuria y debilidad muscular. No fue determinada una LD50 en perros administrando betametasona sodio fosfato I.M., ya que sobrevivieron a dosis de 100 mg/kg equivalente a betametasona alcohol. Polidipsia, poliuria y distensión de abdomen se observaron durante la primera semana después de la administración. Los jóvenes cachorros que recibieron una inyección única I.V. de 0.5 mg/kg de betametasona sodio fosfato no mostraron efectos secundarios.

Mutagénesis:

Alteración de la fertilidad: Si bien no se ha hecho un estudio sobre betametasona inductora de efectos mutagénicos, los estudios con otro glucocorticosteroides, la prednisolona, se han notificado negativos. Un estudio de toxicidad crónica a largo plazo en perros demostraron que dosis orales altas de prednisolona impidieron un ciclo estral. Una disminución de la fecundidad se observó en ratas machos y hembras que fueron acopladas luego de una dosificación oral con betametasona. Embarazo: Se ha demostrado que la betametasona es teratogénica en ratas y conejos cuando se administra por inyección como betametasona sodio fosfato en dosis de 1 a 2 veces la dosis humana. La malformación predominante fue paladar hendido. La capacidad de los corticoides para inducir la fisura palatina en numerosas especies de animales ha sido bien establecida. En dosis de 4 a 8 veces la dosis humana, betametasona sodio fosfato fue embriocidal en ratas y conejos.

Farmacología clínica:

Los mecanismos exactos de las acciones de los corticosteroides son inciertas. En dosis farmacológicas los glucocorticosteroides naturales y sus análogos sintéticos, como la betametasona, son utilizados principalmente por sus efectos antiinflamatorios y/o inmunosupresores. La betametasona no tiene actividad mineralocorticosteroide significativa, es, por lo tanto, insuficiente como único agente en el trantamiento de condiciones en la que pueden estar presentes insuficiencia renal. Análogos adrenocorticales sintéticos, incluyendo la betametasona sodio fosfato, se absorben de los sitios locales de la inyección y producen terapéutica local y sistémica y otros efectos farmacológicos. La betametasona sodio fosfato se hidroliza en el cuerpo a betametasona, el corticosteroide biológicamente activo. Usando betametasona sodio fosfato radiomarcada en inyección I.M., el nivel sanguíneo máximo se produjo a los 60 minutos, y el corticosteroides se excretó casi por completo durante el primer día, muy poca radiactividad se excreta después del segundo día. Como ocurre con otros glucocorticosteroides, la betametasona se metaboliza en el hígado. Químicamente, la betametasona es significativamente diferente de los corticosteroides naturales para afectar su metabolismo. La vida media plasmática de la betametasona administrada por vía oral o parenteral es de ³ 300 minutos, en contraste con la de la hidrocortisona, que se aproxima a los 90 minutos. En pacientes con enfermedad hepática, el clearence de la betametasona fue más lento que en sujetos normales. Parece que el nivel biológicamente efectivo de un corticosteroide se asocia más con el corticosteroide no unido el tratamiento y no a la concentración plasmática total del corticosteroide. Los resultados de un estudio de la unión de la betametasona y de hidrocortisona a las proteínas plasmáticas demostró que la betametasona estuvo apreciablemente unida (promedio sobre el rango de concentraciones = 62.5%); sin embargo, a los niveles plasmáticos normales usuales, la hidrocortisona estuvo unida 89%. La betametasona en concentraciones de hasta 100 veces mayor que la de la hidrocortisona no afecta a la unión de hidrocortisona; la betametasona estuvo unida principalmente a albúmina. No se ha demostrado relación específica entre los niveles sanguíneos de corticosteroides (total o sin unir) y los efectos terapéuticos, ya que los efectos farmacodinámicos de los corticosteroides generalmente persisten más allá del período de sus niveles plasmáticos medibles. Mientras que la vida media en el plasma de la betametasona administrada sistémicamente es de £ 300 minutos (señalado anteriormente), la vida media biológica es de 36 a 54 horas. Con la excepción de la terapia de sustitución, dosis eficaces y seguras de corticosteroides han sido determinadas por ensayos esenciales empíricos.

Embarazo humanos:

puesto que no hay suficientes estudios bien controlados en mujeres embarazadas, no se estableció ninguna relación entre el tratamiento con corticosteroides durante el primer trimestre del embarazo y malformaciones fetales.

Efectos no-teratógenos:

cuando las madres recibieron inyecciones de betametasona prenatal, los bebés tuvieron supresión transitoria, de la hormona del crecimiento fetal y presumiblemente de las hormonas de la pituitaria que regulan la producción de corticosteroides de las zonas definitiva y fetal de la glándula adrenal fetal. Sin embargo, la supresión de la hidrocortisona fetal no interfirió con las respuestas pituitaria-adrenocortical al estrés después del nacimiento.

Trabajo y parto:

el uso de Cidoten inyectable durante el trabajo de parto no se ha confirmado ningún efecto, en esta etapa.

Madres lactantes:

los corticosteroides aparecen en la leche materna y podrían causar efectos no deseados en los niños pequeños, incluida la inhibición de la producción endógena de corticosteroides y represión del crecimiento.

Presentaciones:

Envase conteniendo ampollas de 1 mI.

Posología:

Cidoten inyectable puede usarse para administración I.V., I.M., intraartiarticular, intralesional o en tejidos blandos. Los requisitos posológicos son variables y deben individualizarse en base a la enfermedad específica, su severidad y la respuesta del paciente. La dosis inicial de Cidoten inyectable para adultos puede variar hasta 8.0 mg de betametasona por día, dependiendo de la enfermedad específica que se esté tratando. En situaciones de menor severidad generalmente serán satisfactorias las dosis más bajas, mientras que en ciertos pacientes puede ser necesario recurrir a dosis iniciales mayores. La dosis inicial debe mantenerse o ajustarse hasta observarse una respuesta satisfactoria. Si después de un período razonable no ocurre una respuesta clínica satisfactoria, el tratamiento con Cidoten inyectable debe suspenderse y el paciente debe transferirse a otro tratamiento apropiado. La posología I.M. pediatra inicial usual varía de 0.02 a 0.125 mg por kilogramo de peso corporal por día. Las posologías para lactantes o niños deben ser gobernadas por las mismas consideraciones que en caso de adultos, más bien que adhiriéndose estrictamente a las proporciones indicadas por la edad o el peso corporal. Aunque Cidoten inyectable puede administrase por varias vías, en situaciones de urgencia se recomienda recurrir a la ruta I.V. Cidoten inyectable también puede administrase por goteo I.V. juntamente con solución salina isotónica o soluciones de dextrosa en la cantidad deseada de solución. El agregado de Cidoten inyectable a la solución para uso I.V. debe hacerse al momento de la administración. Las soluciones no usadas deben refrigerarse inmediatamente y usarse dentro de las 24 horas. Cuando se observa una respuesta favorable, debe determinarse la dosis apropiada de mantenimiento reduciendo la dosis farmacología inicial en valores pequeños, a intervalos apropiados hasta alcanzar la dosis menor que mantenga una respuesta clínica adecuada. La exposición del paciente a situaciones causantes de stress, no relacionas con la enfermedad que se esta tratando, puede necesitar un aumento en la posología de Cidoten inyectable. Si el fármaco se ha de suspender después de tratamiento prolongado, la posología debe suspenderse gradualmente. A continuación se dan las recomendaciones posológicas para varias patologías.

Edema cerebral:

puede ocurrir evidencia objetiva o subjetiva de mejoramiento dentro de las pocas horas de la administración de Cidoten inyectable, a dosis de 2 a 4 mg de betametasona. Los pacientes comatosos pueden recibir posologías convencionales que van desde 2 a 4 mg 4 veces al día.

Episodio de rechazo de aloinjertos renales:

a la primera evidencia o diagnóstico de rechazo agudo o tardío, se debe administrar Cidoten inyectable por I.V. en forma de goteo constante, siendo la dosis inicial 60 mg de betametasona durante las primeras 24 horas. Puede haber variaciones menores en la posología de acuerdo con las circunstancias individuales.

Trastornos osteomusculares:

Las dosis recomendadas dependen del tamaño de la articulación o del sitio a tratar:

Sitio / betametasona (mg):

Articulaciones grandes (cadera) / 2.0 a 4.0. Articulaciones pequeñas / 0.8 a 2.0. Bursa / 2.0 a 3.0. Vaina del tendón / 0.4 a 1.0. Heloma (callo) / 0.4 a 1.0. Tejidos blandos / 2.0 a 6.0. Ganglios / 1.0 a 2.0.

Reacciones de transfusión:

Para la prevención de reacciones de transfusión, deben administrarse 1 ó 2 ml de Cidoten inyectable (4 a 8 mg de betametasona) por I.V. inmediatamente antes de la transfusión de sangre. El corticosteroide no debe mezclarse con la sangre. Con las transfusiones repetidas, la misma dosis de Cidoten inyectable puede volver a administrarse hasta un total de 4 veces durante 24 horas, si es necesario.

Administración subconjuntival:

Los corticosteroides se han administrado con frecuencia por inyección subconjuntival para numerosas infecciones oculares que responden a los corticosteroides. La dosis usual de Cidoten inyectable es de 0.5 mg (2 mg de betametasona).

Efectos colaterales:

Las reacciones adversas a Cidoten Inyectable, que han sido las mismas comunicadas para otros corticosteroides, se relacionan con la posología y la duración del tratamiento. Normalmente estas reacciones pueden revertirse o reducirse al mínimo reduciendo la posología, lo que generalmente es preferible a la suspensión del tratamiento farmacológico.

Trastornos de líquidos y electrolitos:

Retención de sodio, pérdida de potasio, alcalosis hipocalémica; retención de líquidos; insuficiencia cardíaca congestiva en pacientes sensibles; hipertensión.

Osteomusculares:

Debilidad muscular, miopatía corticosteroide, pérdida de masa muscular, progresión de síntomas miasténicos en la miastenia grave, osteoporosis, fracturas vertebrales por compresión, necrosis aséptica de las cabezas femorales y humerales, fractura patológica de los huesos largos, ruptura de tendones, inestabilidad de la articulación (por las inyecciones intraarticulares repetidas).

Gastrointestinales:

Ulceras pépticas con posibilidad de perforación subsiguiente y hemorragia, pancreatitis, distensión abdominal, esofagitis ulcerante.

Dermatológicas:

Menoscabo de la cicatrización de heridas; atrofia cutánea; piel frágil fina; petequias y equimosis; eritema facial; aumento de la diaforesis; reacciones deprimidas a las pruebas cutáneas; reacciones como dermatitis alérgica, urticaria, edema angioneurótico.

Neurológicas:

Convulsiones, aumento de la presión intracraneal con papiledema (pseudotumor cerebral) usualmente después del tratamiento, vértigo, cefalea.

Endocrinas:

Irregularidades menstruales; desarrollo de estado cushingoide; depresión del crecimiento intrauterino fetal o durante la niñez; falta de respuesta corticosuprarrenal y pituitaria secundaria, particularmente en épocas de estrés, como en casos de traumatismos, cirugía o enfermedad; reducción de la tolerancia a los carbohidratos, manifestaciones de diabetes mellitus latente, aumento de las necesidades de insulina o de agentes hipoglucémicos orales en pacientes diabéticos.

Oftálmicas:

Cataratas subcapsulares posteriores; aumento de la presión intraocular, glaucoma; exoftalmo.

Metabólicas:

Equilibrio nitrogenado negativo debido a catabolismo proteico.

Psiquiátricas:

Euforia, cambios del humor; depresión severa a manifestaciones francamente psicóticas; cambios en la personalidad; insomnio.

Otras:

Reacciones anafilactoides o de hipersensibilidad así como reacciones hipotensivas o similares al choque. Otras reacciones adversas relacionadas con el tratamiento corticosteroide parenteral incluyen casos raros de ceguera asociados con tratamiento intralesional alrededor de la cara y cabeza, hiperpigmentación o hipopigmentación, atrofia subcutánea y cutánea, abscesos estériles, inflamación después de la inyección (siguiente al uso intraarticular) y artropatía de tipo Charcot.

Contraindicaciones:

Cidoten Inyectable está contraindicado en pacientes con infecciones fungales sistémicas, en los que presentan reacciones de sensibilidad a la betametasona o a otros corticosteroides, o a cualquier componente de este producto.

Precauciones:

Es obligatorio usar una técnica estrictamente aséptica durante la administración de Cidoten Inyectable. Cidoten Inyectable debe administrarse por vía I.M. con cautela a pacientes con púrpura trombocitopénica idiopática. Las inyecciones intramusculares de corticosteroides deben administrarse profundamente en masas musculares grandes para evitar la atrofia tisular local. La administración en tejidos blandos, intraarticular e intralesional de un corticosteroide, puede causar efectos sistémicos así como locales. Es necesario examinar cualquier líquido articular presente para excluir un proceso séptico. Debe evitarse la inyección local en una articulación previamente infectada. Un aumento notable en el dolor y la tumefacción local, más restricción del movimiento de la articulación, fiebre y malestar, sugieren una artritis séptica. Si se confirma el diagnóstico de sepsis se debe instituir el tratamiento antimicrobiano apropiado. Los corticosteroides no deben inyectarse en articulaciones inestables, áreas infectadas o espacios intervertebrales. Las inyecciones repetidas dentro de las articulaciones con osteoartritis pueden aumentar la destrucción de la articulación. Evitar la inyección de corticosteroides directamente en la sustancia de los tendones porque ha ocurrido ruptura demorada del tendón. Después del tratamiento corticosteroide intraarticular, el paciente debe tener cuidado de no usar excesivamente la articulación en que se ha obtenido el beneficio sintomático. Debido a que han ocurrido casos raros de reacciones anafilactoides en pacientes que reciben tratamiento corticosteroide parenteral, deben tomarse las medidas de precaución apropiadas antes de la administración, especialmente cuando el paciente tiene una historia de alergia a cualquier fármaco. Con el tratamiento corticosteroide a largo plazo, se debe considerar la transferencia de la administración parenteral a la oral después de considerar los beneficios y riesgos potenciales. Puede ser necesario ajustar la posología en presencia de remisión o exacerbación de la patología, ante la respuesta individual del paciente al tratamiento y ante la exposición del paciente a estrés emocional o físico, como en el caso de infección grave, cirugía o traumatismos. Puede ser necesario mantener la vigilancia hasta durante 1 año después de suspender el tratamiento corticosteroide a largo plazo o con dosis elevadas. Los corticosteroides pueden enmascarar algunos signos de infección, pudiendo también desarrollarse nuevas infecciones durante su uso. Cuando se usan corticosteroides, puede ocurrir una reducción de la resistencia e incapacidad para localizar la infección. El uso prolongado de corticosteroides puede causar cataratas subcapsulares posteriores (especialmente en niños) y glaucoma con posible lesión de los nervios ópticos, pudiendo también fomentar las infecciones oculares secundarias causadas por hongos o virus. El examen oftalmológico debe llevarse a cabo periódicamente, especialmente en pacientes en tratamiento con terapia a largo plazo (más de 6 semanas). Las dosis normales y elevadas de corticosteroides pueden aumentar la presión arterial, la retención de sal y agua y la excreción de potasio. Es menos probable que estos efectos ocurran con los derivados sintéticos, excepto cuando se usan a dosis elevadas. Puede considerarse la restricción dietética de sal y la suplementación de potasio. Todos los corticosteroides aumentan la excreción de calcio. Los pacientes que estén recibiendo tratamiento corticosteroide no deben vacunarse contra la viruela. No deben emprenderse otros procedimientos de inmunización en pacientes que reciben corticosteroides, especialmente a dosis elevadas, debido a los posibles riesgos de complicaciones neurológicas y falta de respuesta de anticuerpos. Sin embargo, se pueden emprender procedimientos inmunizantes en pacientes que reciben corticosteroides como tratamiento de reemplazo, por ejemplo en el caso de la enfermedad de Addison. Debe advertirse a los pacientes que reciben dosis inmunodepresoras de corticosteroides que eviten quedar expuestos al sarampión o a la rubéola y, si han sido expuestos, que consulten a un médico. Esto reviste importancia especial en los niños. El tratamiento corticosteroide en pacientes con tuberculosis activa debe restringirse a los casos de tuberculosis fulminante o diseminada en que el corticosteroide se usa para el manejo juntamente con un régimen antituberculoso apropiado. Si los corticosteroides están indicados en pacientes con tuberculosis latente o reacción a la tuberculina, es necesario observarlos estrechamente, ya que puede ocurrir reactivación de la enfermedad. Durante el tratamiento corticosteroide prolongado, los pacientes deben recibir quimioprofilaxis. Si se usa rifampicina en un programa quimioprofiláctico, debe tenerse en cuenta su efecto realzante de la depuración metabólica hepática de los corticosteroides; puede ser necesario ajustar la posología del corticosteroide. Debe usarse la dosis más baja posible de corticosteroide para controlar la afección que se esté tratando; cuando sea posible reducir la posología, esta reducción debe realizarse gradualmente. El retiro demasiado rápido de corticosteroides puede inducir insuficiencia corticosuprarrenal secundaria, la que puede reducirse al mínimo mediante una reducción gradual de la posología. Tal insuficiencia relativa puede persistir durante meses después de suspenderse el tratamiento; por consiguiente, si ocurriese estrés durante ese período, debe reinstituirse la corticoterapia. Si el paciente ya está recibiendo corticosteroides, puede ser necesario aumentar la posología. Como puede estar afectada la secreción de mineralocorticoides, debe administrarse sal y/o un mineralocorticosteroide concomitantemente. El efecto corticosteroide aumenta en pacientes con hipotiroidismo o con cirrosis. Se aconseja el uso cauteloso de corticosteroides en pacientes con herpes simple ocular debido a la posibilidad de perforación corneal. Con la corticoterapia pueden desarrollarse trastornos psíquicos. La inestabilidad emocional o tendencias psíquicas existentes pueden ser agravadas por los corticosteroides. Los corticosteroides deben usarse con cautela en: colitis ulcerante no específica, si hay una probabilidad de perforación inminente, absceso u otra infección piógena; diverticulitis; anastomosis intestinales recientes; úlcera péptica activa o latente; insuficiencia renal; hipertensión; osteoporosis y miastenia grave. Como las complicaciones del tratamiento con glucocorticosteroides dependen de la dosis, el tamaño y la duración del tratamiento, se debe tomar una decisión en base a los riesgos y beneficios en el caso de cada paciente. Como la administración de corticosteroides puede trastornar las tasas de crecimiento e inhibir la producción endógena de corticosteroides en lactantes y niños, el crecimiento y desarrollo de éstos pacientes, que reciban tratamiento prolongado, deben vigilarse cuidadosamente. Los corticosteroides pueden alterar la motilidad y el número de espermatozoides en algunos pacientes. Resultados de un estudio multicéntrico randomizado, controlado con otro corticosteroide metilprednisolona hemisuccinato, mostró un aumento de la motilidad temprana (en 2 semanas) y de la motilidad tardía (en 6 meses) en pacientes con trauma craneal quienes recibieron metilprednisolona, comparado con placebo. La causa de mortalidad en el grupo metilprednisolona no ha sido establecida. Nótese que en este estudio se excluyó a los pacientes que se consideró que tienen una clara indicación para el tratamiento con corticosteroides.

Uso durante el embarazo y la lactancia:

Como no se han hecho estudios controlados de reproducción en el ser humano usando corticosteroides, el uso de estos fármacos durante el embarazo o en mujeres en edad de gestación requiere que los beneficios posibles del fármaco se consideren en función de los riesgos potenciales para la madre y el feto. Los datos publicados indican que el uso de corticosteroides profilácticos más allá de la 32a semana de gestación todavía es debatido. Por lo tanto, los médicos deben comparar los beneficios con los peligros potenciales para la madre y el feto cuando usen corticosteroides más allá de la 32a semana de gestación. Los corticosteroides no están indicados en el tratamiento de la enfermedad de membranas hialinas después del nacimiento. En el tratamiento profiláctico de la enfermedad de membranas hialinas en neonatos prematuros, los corticosteroides no deben administrarse a mujeres embarazadas que presenten preeclampsia, eclampsia o evidencia de daño placentario. Los lactantes nacidos de madres que recibieron dosis sustanciales de corticosteroide durante el embarazo deben observarse cuidadosamente por signos de hipoadrenalismo. Cuando las madres recibieron inyecciones de betametasona prenatalmente, los lactantes presentaron depresión pasajera de la hormona de crecimiento fetal y presuntamente de las hormonas pituitarias que regulan la producción de corticosteroide por parte de las zonas definitiva y fetal de las glándulas suprarrenales fetales. Sin embargo, la depresión de la hidrocortisona fetal no interfirió con las respuestas pituitosuprarrenales al estrés después del nacimiento. Los corticosteroides cruzan la barrera placentaria y aparecen en la leche de madres que crían. Debido a que ocurre pasaje transplacentario de corticosteroides, los neonatos y lactantes pequeños de madres que recibieron dosis de corticosteroides durante la mayoría o alguna parte de sus embarazos, deben examinarse cuidadosamente buscando la ocurrencia posible, aunque muy rara, de cataratas congénitas. Las mujeres mantenidas con corticosteroides durante el embarazo deben vigilarse durante y después del trabajo de parto y del parto por cualquier indicación de insuficiencia suprarrenal debida al estrés asociado con el parto. A causa del potencial de Cidoten Inyectable para originar efectos adversos indeseables en lactantes, se debe tomar una decisión en cuanto a suspender la lactancia o la administración del fármaco, teniendo en cuenta la importancia del agente para la madre.

Interacciones medicamentosas:

Interacciones farmacológicas y de laborartorio:

Interacciones farmacológicas: El uso concurrente de fenobarbital, fenitoína, rifampicina o efedrina puede acentuar el metabolismo de corticosteroides, reduciendo sus efectos terapéuticos. Los pacientes que reciben un corticosteroide y un estrógeno deben ser observados para determinar la presencia de efectos corticosteroides excesivos. El uso concurrente de corticosteroides con diuréticos agotadores de potasio puede acentuar la hipocalemia. El uso concurrente de corticosteroides con glucósidos cardíacos puede aumentar la posibilidad de arritmias o toxicidad por digital asociada con hipocalemia. Los corticosteroides pueden fomentar el agotamiento de potasio causado por la anfotericina B. En todos los pacientes que tomen cualquiera de estas combinaciones terapéuticas, las determinaciones de electrolitos séricos, especialmente las concentraciones de potasio, deben vigilarse estrechamente. El uso concurrente de corticosteroides con anticoagulantes tipo cumarina puede aumentar o reducir los efectos anticoagulantes; posiblemente necesitando un ajuste posológico. Los efectos combinados de fármacos antiinflamatorios no esteroides o de alcohol con glucocorticosteroides puede dar lugar a un aumento de la ocurrencia o severidad de las úlceras gastrointestinales. Los corticosteroides pueden reducir las concentraciones sanguíneas de salicilato. El ácido acetilsalicílico debe usarse con cautela en conjunción con corticosteroides en casos de hipoprotrombinemia. Cuando se administran corticosteroides a pacientes diabéticos puede ser necesario ajustar la posología del fármaco antidiabético. El tratamiento concomitante con glucocorticosteroides puede inhibir la respuesta a la somatotropina. Interacciones con pruebas de laboratorio: Los corticosteroides pueden afectar la prueba de tetrazolio nitroazul para infección bacteriana y dar resultados negativos falsos.
Definiciones médicas / Glosario
  1. ABDOMEN, Es la cavidad delimitada, por arriba, por el diafragma por abajo, por los huesos y músculos de la pelvis: por detrás, por la columna vertebral y sus músculos y por los lados y por delante, por los músculos que se tienden entre las costillas, la pelvis y la columna vertebral.
  2. ABSCESO, Se trata de una infección con mayor o menor colección de pus, localizada en cualquier punto del organismo.
  3. DIABETES MELLITUS, Significa , e indica el exceso de glucosa que existe en la orina de los diabéticos no controlados.
  4. ECLAMPSIA, Es una enfermedad de la mujer embarazada que se caracteriza porelevación de la tensión arterial, hinchazón en los tobillos y pérdida de las proteínas por la orina.
  5. EDEMA, Es la tumefacción de los tejidos debido a un aumento del líquido existente en ellos y suele aparecer tras una lesión.
  6. GANGLIOS, LINFATICOSLos ganglios linfáticos y los vasos linfáticos que les aportan y drenan linfa, forman parte del sistema de defensa del organismo frente a las infecciones.
  7. HERPES, Es el nombre de una familia de virus que producen las llagas o fuegos del área de la boca (culebrillas) (Herpes Simplex y Herpes zoster,respectivamente).
  8. PALADAR HENDIDO, Su origen es debido a problemas genéticos, enfermedades maternasdurante el embarazo, medicamentos, medicamentos ingeridos durante la gestación y en menos grado a problemas hereditarios.
  9. SANGRE, El organismo contiene alrededor de 7 litros de sangre, compuesta en un 50% por plasma y en otro 50% por células.
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