Los antioxidantes en la salud ocular

Salud OcularUna de las enfermedades que atentan contra nuestra salud ocular y que es la causa más significativa de la pérdida irreversible de la vista después de los 65 años de edad es la degeneración macular senil.  Esta enfermedad, crónica y progresiva, afecta a un número considerable de personas en nuestros días, por lo que encontrar un tratamiento preventivo resulta indispensable.

En este sentido, se ha evidenciado que el consumo de alimentos ricos en carotenoides luteína y zeaxantina pueden reducir en cierta medida la aparición de esta enfermedad. Estos nutrientes no los produce el organismo por sí mismo sino que se incorporan por medio de la dieta alimenticia. Son conocidos como pigmentos maculares y su función principal es la de proteger a la mácula (parte central de la retina) y el cristalino de la acción oxidante de la luz.

La capacidad antioxidante de estos reduce paulatinamente el daño provocado en el ojo por la luz ultravioleta y por algunas reacciones fotoquímicas. En este sentido, las investigaciones realizadas en la Universidad de  Sydney y en la Universidad de Newcastle patentizan han mostrado que elevadas dosis de luteína y zeaxantina en la dieta cotidiana reducen el riesgo de degeneración macular asociada con la edad. Estos estudios apuntan además el carácter protector del zinc frente a esta enfermedad.

Para incluir la luteína en nuestra dieta, debemos saber que la misma está presente en alimentos como las frutas del bosque (arándanos, moras, fresas, frambuesas), las espinacas, el brócoli, la lechuga, la acelga y el apio. Por su parte, la zaexantina se encuentra en frutas como el melocotón y la naranja y, en vegetales como el maíz, los berros y la achicoria. No obstante, tanto la luteína como la zaexantina puede ingeririse en forma de suplementos nutricionales.

Por supuesto, el consumo de estos antioxidantes debe ser proporcional y adecuado, pues un consumo elevado de los mismos podría provocar efectos contrarios y acelerar la degeneración macular senil. Por esta razón, su consumo debe estar orientado por un especialista que pueda controlar sus efectos en el organismo.

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