fascitis necrosante
Fascitis necrosante, infección bacteriana de los tejidos blandos. Aunque cualquiera puede desarrollarla, las personas con enfermedades crónicas o terminales como cáncer, diabetes o problemas renales importantes, y las personas con lesiones en la piel, como incisiones quirúgicas o erosiones debidas a la varicela, son más susceptibles. Se lesiona el tejido subcutáneo y la piel se enrojece, se hincha, se despega y, finalmente, muere. La bacteria también puede producir toxinas que ocasionen un trastorno multiorgánico en el que el corazón, los pulmones, los riñones y otros órganos del cuerpo empiezan a fallar. Los primeros síntomas consisten en fiebre, irritación, pus, hinchazón y un intenso dolor en el lugar de la herida. Es una enfermedad que avanza deprisa y que si no se trata puede llevar a la muerte en menos de 24 horas. Puede causarla cualquier tipo de bacteria, pero normalmente se debe a una infección por estreptococos, que se encuentran con frecuencia en la garganta y en la piel y pueden provocar enfermedades, como faringitis. Si una persona sana, con una grieta en la piel originada por un traumatismo o una lesión —en ocasiones algo tan mínimo como un pequeño corte o quemadura— entra en contacto con alguien que padezca una infección de garganta, puede desarrollar la enfermedad, ya que las bacterias del tipo estreptococo pueden entrar en su cuerpo a través de la herida. Si se inicia el tratamiento a tiempo, la fascitis necrosante puede curarse. La infección se trata con penicilina y otros antibióticos. Cualquier tejido infectado debe ser retirado quirúrgicamente para asegurar que todo resto de bacterias sea eliminado. En casos graves es necesario amputar un miembro infectado.