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GENERALIDADES: La vitamina A es un nutriente esencial que ejerce, entre otras, una acción protectora de piel y
mucosas, previniendo y ayudando a mejorar problemas dermatológicos. Su disminución es responsable directa
de la ceguera nocturna.
La ingesta excesiva de vitamina A (dosis superiores a
10 000 U.I. por día o dosis inferiores ingeridas por periodos de más de dos años), provoca un síndrome tóxico
conocido como hipervitaminosis A, que se caracteriza por síntomas como irritabilidad, anorexia, cefalea,
piel seca y prurítica, descamación de la piel y dermatitis eritematosa, fatiga, pérdida de vello corporal,
papiledema, fisuras bucales, hiperostosis, dolores e hipersensibilidad óseos y hemorragias. Se producen,
además, una serie de trastornos hepáticos caracterizados por una hepatomegalia (aumento del tamaño del
hígado) y un aumento de la presión intracraneal.
La vitamina E tiene, entre otros, un efecto antioxi¬dante, reforzando el rendimiento de las actividades
físicas; contribuye, además, a regular el metabolismo hormonal. Su carencia da lugar a diversos efectos
sobre sistemas reproductor, muscular, cardiovascular, hematopoyético. En asociación con vitamina A actúa
favoreciendo la absorción de ésta; a la vez actúa protegiendo al organismo ante el riesgo de
hipervitaminosis A.
La vitamina B6 es la vitamina que mayor participación ejerce en prácticamente todo el metabolismo orgánico.
La vitamina Q10, o más bien conocida como coenzima Q10, componente natural de nuestro organismo, ayuda a
mantener las funciones básicas en todas las células, aporte de energía, en especial a las células de la
piel y actúa como un agente antioxi¬dante, favoreciendo la regeneración de las células de la piel y
previene la pérdida de elasticidad de la piel.
La efectividad de cada una de las vitaminas por separado se apoya e incrementa por la presencia de las otras
vitaminas, actuando sinérgicamente en el campo de la piel, mucosas y vasos sanguíneos.
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