salmonelosis

Salmonelosis, infección del intestino (enterocolitis) que está extendida por todo el mundo y que afecta a los seres humanos y a numerosas especies animales. El agente causal es una bacteria que puede pertenecer a la especie Salmonella choleraesuis o a cualquiera de los numerosos serotipos de la especie Salmonella enteriditis. El vehículo de transmisión habitual es la comida contaminada, sobre todo carne o derivados cárnicos, moluscos, pollería mal cocinada, huevos, leche no pasteurizada o derivados lácteos. Además, los alimentos pueden contaminarse durante su preparación desde el matadero hasta su comercialización (higiene inadecuada, superficies o utensilios contaminados y manipuladores de alimentos que sean portadores sanos transitorios o crónicos). En casos poco frecuentes, la transmisión se puede producir a través de animales domésticos como perros, gatos, pájaros, tortugas o lagartos contaminados. La prevención de estas infecciones pasa por extremar la higiene, la limpieza cuidadosa y el aumento del tiempo y la temperatura en la preparación culinaria de los alimentos. En los países de clima templado, los brotes epidémicos de salmonelosis son más frecuentes durante el verano y el otoño y los grupos de población más susceptibles de ser afectados son los niños y las personas mayores. En los países desarrollados la mayoría de los casos se concentran en epidemias esporádicas en el hogar, en las que un tercio de las personas que han estado en contacto con el agente infeccioso sufren la infección. También son frecuentes las epidemias institucionales en hospitales, guarderías, residencias de ancianos o en banquetes de boda, comedores escolares y restaurantes. En los países menos desarrollados, donde las condiciones higiénicas son muy precarias, las formas más habituales de transmisión son la fecal-oral y el agua contaminada. Los síntomas de la enfermedad aparecen desde dos horas hasta dos días después de haber sufrido el contagio. Se producen náuseas con o sin vómitos, escalofríos, fiebre, dolor abdominal tipo cólico y diarrea que suele persistir durante dos a cinco días. Por lo general, el pronóstico es bueno. El tratamiento de elección es la rehidratación oral con soluciones isotónicas ricas en glucosa y sales minerales. Los casos graves deben hospitalizarse y tratarse con rehidratación intravenosa y, en ocasiones, con antibióticos.
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