Epitelioma, tumor maligno de la piel o mucosas de la boca o genitales externos. El principal factor etiopatogénico es la radiación ultravioleta del Sol: frecuentes en poblaciones y regiones de alta exposición solar, especialmente en individuos de piel poco pigmentada. La moderación al recibir los rayos solares es esencial para la profilaxis. Se clasifican en basocelulares (basaliomas) y espinocelulares (carcinoma epidermoide). Los primeros sólo presentan agresividad local, con crecimiento ilimitado en extensión y profundidad, que penetran hasta planos profundos por orificios naturales, cavidades y trayectos nerviosos. Los espinocelulares invaden localmente y además producen metástasis a distancia. El 90% de los basaliomas aparece en la cara (‘entradas’ del pelo, nariz, malares, labio superior). Formado por células basófilas similares a las de la capa basal, sus formas clínicas pueden ser superficiales (placas de infiltración cutánea), perlados cicatriciales (borde con gránulos blancos duros y costra central), nodulares, ulcerosos (penetrantes) o pigmentarios. Los espinocelulares se desarrollan sobre lesiones pretumorales (queratosis actínica, leucoplasia, cicatrices viciosas, quemaduras). Las queratosis actínicas son lesiones frecuentes a partir de los 50 años, secas, escamosas, de color pardo, situadas en malares, dorso nasal, dorso de manos, cejas y frente. Las leucoplasias son lesiones blanquecinas crónicas de la mucosa labial y lingual. Clínicamente puede presentarse como cuerno cutáneo, queratósico, vegetante o infiltrante. Todo epitelioma debe ser tratado con exéresis (escisión) quirúrgica y/o radioterapia, curándose más del 70% de ellos. Ante cualquier lesión cutánea crónica, ulcerada o no, debe consultarse al dermatólogo.