Advertencia! la información que ofrecemos es orientativa y no sustituye en ningún caso la de su médico u otro profesional de la salud..
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Precauciones y advertencias especiales |
| ADVERTENCIAS Y PRECAUCIONES ESPECIALES DE USO STALEVO® no está indicado para el tratamiento de las reacciones extrapiramidales de origen farmacológico. STALEVO® debe administrarse con cautela a pacientes con cardiovasculopatías o neumopatías graves, asma bronquial, enfermedad renal, hepática o endocrina, antecedentes de úlcera péptica o convulsiones. En pacientes que han sufrido un infarto de miocardio y padecen arritmias residuales de tipo auricular, nodular o ventricular, la función cardíaca debe vigilarse con especial atención en el período de ajuste posológico inicial. Se ha de observar cuidadosamente a todos los pacientes tratados con STALEVO® por si aparecen signos de perturbación mental (como alucinaciones o psicosis), de depresión con tendencias suicidas o de conducta antisocial grave. Se ha de ejercer prudencia a la hora de tratar pacientes afectados de psicosis o con antecedentes de las mismas. La administración concurrente de antipsicóticos con propiedades bloqueantes de los receptores de dopamina, particularmente de antagonistas de los receptores D2, debe realizarse con cautela y se debe observar con atención al paciente por si desaparece el efecto antiparkinsoniano o se agravan los síntomas parkinsonianos. Los pacientes con glaucoma de ángulo amplio crónico pueden recibir STALEVO®, aunque con precaución, siempre que la presión intraocular esté bien controlada y que se vigilen de cerca sus posibles variaciones. STALEVO® puede provocar hipotensión ortostática. Por lo tanto, es necesario ejercer cautela cuando se administre STALEVO® junto con otros medicamentos capaces de producir hipotensión ortostática en el paciente. La entacapona, asociada con levodopa, puede producir somnolencia y accesos súbitos de sueño en pacientes con enfermedad de Parkinson, por eso hay que ejercer precaución al conducir o utilizar máquinas (ver Efectos sobre la capacidad para conducir y utilizar máquinas). En los estudios clínicos, los efectos dopaminérgicos no deseados, como las discinesias, fueron más frecuentes en los pacientes tratados con entacapona y agonistas de la dopamina (como la bromocriptina), selegilina o amantadina que en los pacientes tratados con placebo y dicha asociación. Si se administra por primera vez STALEVO® a un paciente nunca antes tratado con entacapona, tal vez deba ajustarse la dosis del resto de los antiparkinsonianos. En raras ocasiones se ha observado rabdomiólisis secundaria a graves discinesias o síndromes malignos por neurolépticos en pacientes con enfermedad de Parkinson. Se han comunicado casos aislados de rabdomiólisis durante el tratamiento con entacapona. El síndrome maligno por neurolépticos, complicado con rabdomiólisis e hipertermia, se caracteriza por cursar con síntomas motores (rigidez, mioclonía, temblor), alteración del estado mental (por ejemplo, agitación, confusión, coma), hipertermia, disfunción del sistema nervioso autónomo (taquicardia, tensión arterial variable) y una elevada concentración plasmática de creatina-fosfocinasa (creatina-cinasa). En ciertos casos, sólo algunos de estos síntomas o hallazgos serán aparentes. Para poder tratar el síndrome de forma adecuada es importante establecer el diagnóstico lo antes posible. La retirada brusca de antiparkinsonianos se acompaña a veces de manifestaciones que recuerdan a un síndrome maligno por neurolépticos, a saber, rigidez muscular, temperatura corporal elevada, perturbaciones mentales y un aumento de la concentración plasmática de la creatina-cinasa. Se han notificado casos aislados de síndrome maligno por neurolépticos, especialmente después de la reducción brusca- de la dosis de entacapona o la interrupción repentina de la administración de entacapona. Si fuera necesario, la retirada de STALEVO® y otros tratamientos dopaminérgicos debe hacerse lentamente; si incluso así se observan signos o síntomas, tal vez sea preciso aumentar la dosis de levodopa. Los médicos deben ser cautelosos a la hora de sustituir STALEVO® por una terapia con levodopa y un inhibidor de la dopa-descarboxilasa sin entacapona en sus pacientes. Si fuera necesario, la sustitución de STALEVO® por levodopa y el inhibidor de la dopa-descarboxilasa sin entacapona debe ser gradual y puede que requiera un aumento de la dosis de levodopa. Cuando se requiera anestesia general, el tratamiento con STALEVO® puede continuar mientras se permita al paciente ingerir líquidos y medicamentos por vía oral. Cuando deba interrumpirse provisoriamente el tratamiento, se puede reanudar la administración de STALEVO® tan pronto como el paciente sea capaz de ingerir la medicación a la misma dosis diaria que antes. Los tratamientos prolongados con STALEVO® requieren la evaluación periódica de la función hepática, hematopoyética, cardiovascular y renal. Si el paciente padece diarrea, conviene vigilar su peso a fin de evitar la posible disminución excesiva de peso. Se ha descrito la aparición de ludopatía, aumento de la libido e hipersexualidad en los pacientes con enfermedad de Parkinson que recibían tratamiento con agonistas de la dopamina y otros fármacos dopaminérgicos, entre ellos STALEVO®. Los pacientes con trastornos hereditarios raros de intolerancia a la fructosa, absorción deficiente de glucosa-galactosa o insuficiencia de sacarasa-isomaltasa no deben tomar este medicamento. |
Efectos adversos |
| REACCIONES ADVERSAS: El apartado siguiente describe las reacciones adversas notificadas durante el uso de levodopa-carbidopa y de entacapona más levodopa y un inhibidor de la dopa-descarboxilasa. Levodopa-carbidopa: Los efectos no deseados que suelen ocurrir con la asociación de levodopa y carbidopa se deben a la actividad neurofarmacológica central de la dopamina. En general, estas reacciones disminuyen con la reducción de la dosis de levodopa. Los efectos no deseados más comunes son las discinesias, tales como los movimientos coreiformes, distónicos y otros movimientos involuntarios. Las fasciculaciones musculares y el blefaroespasmo pueden ser los primeros indicios de que quizás sea preciso reducir la dosis de levodopa. Las náuseas, también relacionadas con la elevada actividad dopaminérgica central, son una reacción adversa frecuente a la levodopa-carbidopa. Otros efectos no deseados asociados a la administración de levodopa-carbidopa son las perturbaciones mentales tales como la ideación paranoica y los episodios psicóticos, la depresión, con o sin manifestación de tendencias suicidas y los trastornos de la función cognitiva. El añadido de entacapona al tratamiento con levodopa y un inhibidor de la dopa-descarboxilasa (carbidopa o benserazida) -como cuando se inicia un tratamiento con STALEVO® en un paciente nunca antes expuesto a entacapona- puede exacerbar algunos de dichos trastornos mentales (ver en la tabla 1 los Trastornos psiquiátricos). Las reacciones adversas menos frecuentes durante la administración de levodopa-carbidopa son las arritmias cardíacas o las palpitaciones, los episodios de hipotensión ortostática, los episodios bradicinéticos (fluctuaciones paroxísticas o fenómeno de «on-off»), la anorexia, los vómitos, los mareos y la somnolencia. En raras ocasiones durante la administración de levodopa-carbidopa se han observado hemorragias gastrointestinales, úlceras duodenales en desarrollo, hipertensión, flebitis, leucopenia, anemia hemolítica y no hemolítica, trombocitopenia, agranulocitosis, dolor torácico, disnea y parestesia. Rara vez se han observado convulsiones con la administración de levodopa-carbidopa, pero no puede descartarse que exista una relación causal con esta asociación. Se ha descrito que los pacientes con enfermedad de Parkinson tratados con agonistas de la dopamina y otros fármacos dopaminérgicos, entre ellos STALEVO®, en especial a altas dosis, presentan signos de ludopatía, aumento de la libido e hipersexualidad, por lo general reversibles al reducir la dosis o al interrumpir el tratamiento. Otras reacciones adversas notificadas con levodopa también pueden constituir posibles efectos no deseados de STALEVO®, a saber: Trastornos del metabolismo y de la nutrición: Pérdida o aumento de peso, edema. Trastornos psiquiátricos: Confusión, insomnio, pesadillas, alucinaciones, delirios, agitación, ansiedad, euforia. Trastornos del sistema nervioso: Ataxia, insensibilidad, mayor temblor de manos, fasciculaciones musculares, calambres musculares, trismo, activación de un síndrome de Horner latente. También se han observado caídas y trastornos de la marcha. Trastornos oculares: Diplopía, vista borrosa, pupilas dilatadas y crisis oculógiras. Trastornos gastrointestinales: Xerostomía, sabor amargo, sialorrea, disfagia, bruxismo, hipo, abdominalgia y distrés, estreñimiento, diarrea, flatulencia, sensación ardiente en la lengua. Trastornos de la piel y de tejidos subcutáneos: Eritema, hiperhidrosis, sudor oscuro, exantema, alopecia. Trastornos renales y urinarios: Retención urinaria, incontinencia urinaria, orina oscura, priapismo. Varios: Debilidad, desmayo, fatiga, cefalea, disfonía o ronquera, malestar general, sofocos, sensación de estimulación general, respiración atípica, síndrome maligno por neurolépticos y melanoma maligno. Entacapona: La mayoría de los efectos adversos de la entacapona guardan relación con la actividad dopaminérgica elevada y ocurren con mayor frecuencia al principio del tratamiento. La disminución de la dosis de levodopa mitiga la gravedad y la frecuencia de las reacciones. Otra clase importante de efectos adversos son los síntomas gastrointestinales, como las náuseas, los vómitos, los dolores abdominales, el estreñimiento y la diarrea. La entacapona puede hacer que la orina cobre una coloración marrón rojiza, pero este fenómeno carece de importancia. Las reacciones adversas que se enumeran a continuación se han observado tanto en los ensayos clínicos de utilización de entacapona en calidad de adyuvante de la levodopa y un inhibidor de la dopa-descarboxilasa como desde la comercialización de entacapona en combinación con la levodopa y un inhibidor de la dopa-descarboxilasa. Las reacciones adversas se han ordenado por orden de frecuencia, primero las más frecuentes y luego las menos frecuentes, aplicando la siguiente convención: muy frecuente (=1/10); frecuente (=1/100, |
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