Los trastornos generalizados del desarrollo: ¿Qué son?

Los trastornos generalizados del desarrollo: ¿Qué son?Los trastornos generalizados del desarrollo son un conjunto de alteraciones que afectan la evolución de las habilidades de comunicación y socialización en los niños. Suelen aparecer sin que exista necesariamente un caso similar en la familia y por lo general son diagnosticados alrededor de los tres años de edad.

Dentro de los trastornos generalizados del desarrollo descritos en el DSM-IV se incluyen: el Síndrome Autista, el Síndrome de Rett, el Síndrome de Asperger, el Trastorno Desintegrativo de la Infancia y el Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado. A pesar que cada uno de estas tipologías presentan peculiaridades específicas que las caracterizan, su identificación obedece esencialmente a la aparición de dificultades en el área de la comunicación verbal y no verbal; así como a problemas en el establecimiento de las relaciones sociales. Además, también es común que los niños manifiesten interés restringidos y conductas repetitivas.

La severidad de estas manifestaciones varía de un niño a otro, aunque por lo general en todos se evidencia una marcada dificultad para relacionarse con las personas. También es usual que presenten dificultades para cambiar de rutinas y hábitos, así como de ambientes o actividades. En otras palabras, el niño afectado por un trastorno generalizado del desarrollo muestra un apego inusual a los hábitos y se altera ante el más mínimo cambio de su rutina cotidiana.

En muchos casos también suelen presentar intereses muy limitados que le impiden desarrollarse en las diferentes áreas sociales así como mantener una relación interpersonal “normal”. Además, presentan problemas con el desarrollo del lenguaje pues aunque hay algunos casos que mantienen una conversación bastante normal, la mayoría de estos niños no llegan a formular frases completas y coherentes. También es frecuente que respondan de manera inadecuada a la información sensorial, sobre todo cuando esta es muy fuerte (como en el caso de las luces intensas y los ruidos fuertes).

Aunque este panorama puede parecer desolador, lo cierto es que el pronóstico de los trastornos generalizados del desarrollo suele ser bastante favorable pues aunque hasta el momento no tienen cura, si el niño es insertado en un sistema de educación que apoye sus necesidades especiales podrá desarrollar sus habilidades y capacidades de manera paulatina (siempre que no posea otro trastorno asociado).

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