¿Las verduras frescas son realmente mejores que las congeladas?

Existe un mito muy extendido entre las personas que afirma que las verduras congeladas son menos beneficiosas que las frescas ya que tienen menos propiedades. De hecho, según una encuesta realizada a 1.083 personas, el 83% de ellas refirió preferir las verduras frescas, un 14% las verduras congeladas y un 3% las verduras en conserva.

Asimismo, un 52% de los entrevistados confesó comer más verduras frescas que congeladas, un 11% admitió consumir verduras congeladas con más frecuencia, mientras que un 27% reconoció no comer verduras congeladas nunca.

Es cierto que las verduras frescas suelen tener una mejor textura y un sabor más intenso que sus versiones congeladas, sin embargo, esto no significa que las verduras congeladas sean menos nutritivas que las frescas.

Verduras congeladas que no pierden su esencia

Las verduras congeladas suelen someterse a un proceso muy meticuloso de conservación, en el que se preservan todas sus propiedades. Una vez que se recolectan, son transportadas a las fábricas, donde se lavan para eliminar los restos de suciedad y bacterias, al igual que se hace con las verduras frescas que encontramos en el supermercado.

Después, las verduras son sometidas a un proceso conocido como escaldado, que consiste en sumergirlas en agua hirviendo por algunos segundos para higienizarlas e inactivar sus enzimas, responsables de su descomposición. De esta manera, se logra una mejor conservación de las verduras. En esta fase se suele perder una pequeña cantidad de vitaminas, específicamente la vitamina C y del grupo B, aunque se trata de una pérdida inferior a la que tienen las verduras frescas durante el tiempo que se almacenan y hasta llegar al distribuidor.

Por último, las verduras se ultracongelan. Durante esta fase, apenas se producen daños en las verduras ya que los cristales de hielo que se forman son microscópicos y no alteran su estructura. De esta forma, las verduras retienen sus vitaminas y minerales, a la vez que conservan la fibra vegetal. Eso sí, para que mantengan sus propiedades es necesario que se conserven a una temperatura estable de -18 ºC.

El hecho de que transcurra muy poco tiempo entre la recolección y la congelación, a veces solo algunas horas, contribuye a que las verduras congeladas conserven muy bien sus propiedades nutricionales. En ocasiones presentan incluso un contenido de vitaminas y minerales superior a algunas verduras frescas, como en el caso de las espinacas frescas que, tres días después de ser recolectadas, contienen menos vitamina C que la que aportan las espinacas congeladas.

 

 

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