Las cápsulas para broncearse: ¿Saludables?

Las cápsulas para broncearse: ¿Saludables?Es normal que con la llegada del verano muchas personas quieran lograr una piel bronceada. Sin embargo, se conoce que tumbarse bajo los rayos solares durante mucho tiempo no es seguro para la salud de la piel. Además, luego la gente pretende mantener el bronceado también durante el invierno y por ello acuden a métodos de bronceado no naturales.

El bronceado de la piel se obtiene a partir de la estimulación de la luz solar sobre un pigmento llamado melanina, que a su vez posee la función de proteger contra los rayos solares. Pero actualmente se conoce que la exposición al sol durante demasiadas horas, además de producir un envejecimiento cutáneo prematuro puede conducir a un cáncer de la piel.

Por esta razón (y porque en los meses de otoño e invierno no hay mucho sol) se han creado numerosas sustancias para lograr una piel bronceada sin necesidad de exponerse demasiado bajo los rayos ultravioletas. Entre las más comunes se encuentran las toallitas, spray y cremas de acción bronceadora; así como las recientes capsulas para broncearse.

Estas capsulas están compuestas por betacoreno, vitamina E, licopeno, polipodium y leteína, entre otros compuestos antioxidantes que protegen a las células de los radicales libres que provoca el sol y que son quienes desencadenan el cáncer de piel. El consumo de estas cápsulas es por vía oral y por lo general son aptas para todas las personas, menos para las que padecen de intolerancia hepática o digestiva.

La posología varía entre una y tres veces al día, dependiendo de la calidad de la marca y aunque su efecto protege a la persona que las consume de la acción del sol, igualmente se recomienda que se evite una exposición prolongada al mismo.

En relación a los diversos tipos de cápsulas que existen, los especialistas alertan sobre el empleo de la Melanotán que, a pesar de conseguir un efecto bronceador, es un fármaco no autorizado que aún se encuentra en su fase experimental. De hecho, se ha comprobado que su consumo puede provocar la aparición de lunares melanocíticos o en algunos casos incluso un cáncer melanoma, por lo que los especialistas puntualizan que su empleo debe realizarse únicamente bajo prescripción médica.

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