Prospecto e indicaciones


Contraindicaciones

Hipersensibilidad a levomepromazina En presencia de sobredosis de depresores del SNC o estados comatosos. Inhibidores de la monoamina oxidasa (IMAO). Falla hepática severa. Discrasias sanguíneas.

Precauciones

Hipotensión. Enfermedad miocárdica severa. Insuficiencia renal. Controlar periódicamente la función medular, hepática y renal. Hipertermia suspender el tratamiento, evaluar la posibilidad de que se trate del sindrome neuroléptico maligno. Embarazo Y lactancia.

Interacciones

Adenosina: la administración de levomepromazina y adenosina aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como la adenosina.
-Adrenalina: en pacientes tratados con levomepromazina, la administración de adrenalina aumenta el riesgo de hipotensión y taquicardia refleja. Esto se debería al bloqueo de los receptores a-adrenérgicos mediado por la levomepromazina. Si la administración conjunta es necesaria, se recomienda ajustar la dosis de adrenalina y controlar la tensión arterial.
-Alcaloides de la belladona y derivados: la actividad anticolinérgica de los alcaloides de la belladona y derivados (atropina, escopolamina, hioscina, propinox, N-butilbromuro de hioscina), sumada a la acción anticolinérgica de la levomepromazina, podría incrementar la toxicidad de estos fármacos al ser administrados conjuntamente. En caso que el paciente presente síntomas y signos de una excesiva actividad anticolinérgica, los alcaloides deben ser suspendidos inmediatamente.
-Anestésicos generales: la administración de levomepromazina y anestésicos generales aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como los anestésicos generales.
-Antiácidos: la administración de antiácidos, que contienen magnesio, y levomepromazina disminuye la efectividad de esta última. Los antiácidos, por un mecanismo de quelación, interfieren con la absorción de la levomepromazina, diminuyendo su biodisponibilidad. La administración conjunta de estos fármacos debe evitarse. En caso de ser necesaria, su administración debe estar separada por un intervalo mínimo de 4 horas.
-Antiarrítmicos: la administración de levomepromazina y antiarrítmicos del grupo I y III aumentan el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como los antiarrítmicos del grupo I y III.
-Antidepresivos tricíclicos: los antidepresivos tricíclicos y la levomepromazina interfieren mutuamente con su metabolismo. Al administrar estos fármacos en forma conjunta sus concentraciones plasmáticas pueden aumentan y de esta forma incrementar su toxicidad. Monitorear signos de toxicidad y ajustar dosis.
-Antimaláricos: la administración de levomepromazina y antimaláricos aumentan el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como estos antimaláricos.
-Antipsicóticos: la administración de levomepromazina y antipsicóticos que prolongan el intervalo Q-T aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como estos antipsicóticos.
-Cabergolina: la administración de cabergolina y levomepromazina podría disminuir la eficacia terapéutica de ambos fármacos. La cabergolina es un agonista de los receptores dopaminérgicos D2, mientras que la levomepromazina se comporta como antagonista de dichos receptores, por ende, su administración conjunta provocaría un antagonismo de sus acciones farmacológicas. Se recomienda no administrar cabergolina a los pacientes tratados con levomepromazina.
-Captopril: la administración de captopril y levomepromazina podría provocar hipotensión. Esto se debería a la suma de las acciones hipotensoras de ambos fármacos. Se recomienda controlar la tensión arterial en estos pacientes y alertarlos sobre la posible aparición de hipotensión ortostática.
-Cimetidina: la administración de cimetidaina conjuntamente con levomepromazina disminuye la efectividad de esta última. La cimetidina disminuye la absorción e inhibe el metabolismo de la levomepromazina. Se recomienda controlar la aparición de síntomas y signos de toxicidad de la levomepromazina en estos pacientes.
-Cisapride: la administración de levomepromazina y cisapride aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). No deben coadministrarse.
-Clindamicina: la administración de levomepromazina y clindamicina aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como la clindamicina.
-Cotrimoxazol: la administración de levomepromazina y cotrimoxazol aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Ambos fármacos prolongan el intervalo Q-T. Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como el cotrimoxazol.
-Dolasetrón: la administración de levomepromazina y dolasetrón aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Ambos fármacos prolongan el intervalo Q-T. Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como el dolasetrón.
-Etanol: el consumo de etanol en pacientes tratados con levomepromazina puede incrementar la sedación. Se debe alertar a los pacientes tratados con levomepromazina sobre los efectos del consumo de etanol.
-Fenitoína: la levomepromazina puede aumentar o disminuir la concentración plasmática de fenitoína. Monitorear las concentraciones séricas de fenitoína y ajustar la dosis.
-Fenobarbital: el fenobarbital aumenta el metabolismo de la levomepromazina, disminuyendo sus concentraciones plasmáticas y eficacia terapéutica. Se recomienda el monitoreo de las concentraciones plasmáticas de la levomepromazina.
-Fluconazol: la administración de levomepromazina y fluconazol aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como el fluconazol.
-Fluoxetina: la administración de levomepromazina a pacientes tratados con fluoxetina aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como la fluoxetina.
-Foscarnet: la administración de levomepromazina y foscarnet aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Ambos fármacos prolongan el intervalo Q-T. Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como el foscarnet.
-Hidrato de cloral: la administración de levomepromazina e hidrato de cloral aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con cualquier fármaco que prolongue el intervalo Q-T, como el hidrato de cloral.
-Levodopa: la administración de levomepromazina y levodopa podría disminuir la eficacia terapéutica de esta última. Esto se debería al antagonismo de los receptores dopaminérgicos D2 mediado por la levomepromazina. Se debe evitar el uso de ambos fármacos. En caso de ser necesaria su administración conjunta, monitorear la eficacia terapéutica de la levodopa.
-Litio: la administración de levomepromazina y litio aumentaría el riesgo de debilidad, disquinecia, síntomas extrapiramidales, encefalopatía y daño cerebral. Se recomienda controlar la aparición de toxicidad y monitorear las concentraciones plasmáticas de litio en estos pacientes.
-Macrólidos: la administración de macrólidos en asociación con levomepromazina aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como los mencionados macrólidos.
-Meperidina: la administración de levomepromazina y meperidina aumentaría el riesgo de depresión respiratoria y del SNC, probablemente por la suma de sus efectos depresores. Se recomienda controlar la aparición de toxicidad y, si es necesario, reducir la dosis de uno o ambos fármacos.
-Metoprolol: el metprolol y la levomepromazina interfieren mutuamente con su metabolismo. Al administrar ambos fármacos en forma conjunta sus concentraciones plasmáticas pueden aumentar y, de esta forma, incrementar su toxicidad. Se recomienda controlar la aparición de hipotensión y la toxicidad de la levomepromazina en estos pacientes. En caso de ser necesario reducir la dosis de ambos fármacos.
-Noradrenalina: en pacientes tratados con levomepromazina, la administración de noradrenalina aumenta el riesgo de hipotensión y taquicardia refleja. Esto se debería al bloqueo de los receptores a-adrenérgicos mediado por la levomepromazina. Si la administración conjunta es necesaria, se recomienda ajustar la dosis de noradrenalina y controlar la tensión arterial.
-Octreotide: la administración de levomepromazina y octreotide aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Ambos fármacos prolongan el intervalo Q-T. Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como la octreotide.
-Pentamidina: la administración de levomepromazina y pentamidina aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Ambos fármacos prolongan el intervalo Q-T. Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como la pentamidina.
-Pimozida: la administración de levomepromazina y pimozida aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Ambos fármacos prolongan el intervalo Q-T. No deben coadministrarse.
-Quinolonas: la administración de levomepromazina y quinolonas aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como las quinolonas mencionadas.
-Tioridazina: la administración de levomepromazina y tioridazina aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). No deben coadministrarse.
-Tramadol: la administración de levomepromazina y tramadol aumenta el riesgo de convulsiones. Esta combinación debe ser evitada.
-Trazodona: la administración de levomepromazina y trazodona aumenta el riesgo de hipotensión. Se recomienda alertar a los pacientes sobre la posible aparición de hipotensión ortostática y monitorear la tensión arterial.
-Trihexifenidilo: la administración de trihexifenidilo a pacientes tratados con levomepromazina disminuye las concentraciones plasmáticas y la efectividad de esta última, probablemente al retrasar el tiempo de vaciamiento gástrico. Además, ambos fármacos tienen acción bloqueante de los receptores colinérgicos, por ende, su administración conjunta podría incrementar el riesgo de efectos anticolinérgicos (sequedad bucal, hipertermia, íleo, etc.). Se recomienda no utilizar anticolinérgicos junto con fenotiazidas, en forma profiláctica para evitar la posible aparición de efectos extrapiramidales.
-Venlafaxina: la administración de levomepromazina y venlafaxina aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Ambos fármacos prolongan el intervalo Q-T. Se recomienda no administrar levomepromazina con fármacos que prolonguen el intervalo Q-T, como la venlafaxina.
-Ziprasidona: la administración de levomepromazina y ziprasidona aumenta el riesgo de cardiotoxicidad (prolongación del intervalo Q-T, torsión de punta y paro cardíaco). Ambos fármacos prolongan el intervalo Q-T. No deben coadministrarse.
-Zotepina: la administración de levomepromazina y zolmitriptán aumenta el riesgo de convulsiones. Se recomienda controlar la aparición de convulsiones en estos pacientes.

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