Diprospan

Para que sirve , efectos secundarios y adversos

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Prospecto e indicaciones



Recomendaciones

  • Tenga especial cuidado durante el embarazo.
  • No usar Diprospan con lactantes.
  • Revise siempre que no sea alérgico a ninguno de los componentes de Diprospan
  • Recuerda consultar siempre con su médico, la información que ofrecemos es orientativa y no sustituye en ningún caso la de su médico u otro profesional de la salud.


Para administración intramuscular, intraarticular, periarticular, intrabursal, intradérmica, intralesional e inyección en tejidos blandos

DESCRIPCIÓN

: DIPROSPAN Inyectable es una suspensión acuosa estéril de dipropionato de betametasona y fosfato sódico de betame­tasona.
Cada ml de DIPROSPAN Inyectable con­tiene: Dipropionato de betametasona equivalente a 5 mg de betametasona y fosfato sódico de beta­metasona equivalente a 2 mg de betame­ta­sona, en un vehículo estéril, tamponado y conservado.

ACCIONES

: DIPROSPAN Inyectable es una com­binación de ésteres de betametasona solubles­ y ligeramente solubles que proporciona potentes efectos antiinflamatorios, antirreu­máticos y antia­lér­gicos en el tratamiento de los trastornos que res­ponden a corticosteroides.
La actividad terapéutica rápida es lograda por el éster soluble, fosfato sódico de betametasona, que se absorbe rápidamente después de la inyección. La actividad sostenida es proporcionada por el dipro­pio­nato de betametasona que es sólo levemente solu­ble y que se vuelve un depósito para la absorción lenta, controlando así los síntomas durante un periodo prolongado.
El tamaño pequeño de los cristales de dipropio­na­to de betametasona permite el uso de una aguja de calibre fino (hasta calibre 26) para la administración intradérmica e intralesional. Los glucocorticosteroides, como betametasona, causan efectos metabólicos profundos y variados y modifican la respuesta inmune del cuerpo ante diversos estímulos. La betametasona presenta elevada actividad glucocorticoide y leve actividad mineralocorti­cos­te­roide.

INDICACIONES Y USO

: DIPROSPAN Inyec­ta­ble está indicado para el tratamiento de trastor­nos agudos y crónicos que responden a los cor­ticoste­roi­des. El tratamiento con hormona corticosteroide es un coadyuvante y no reemplaza la terapéutica convencional.
Afecciones osteomusculares y de los tejidos blandos: Artritis reumatoidea, osteoartritis, bur­sitis, espon­dilitis anquilosante, epicondilitis, ra­dicu­litis, coccidinia, ciática, lumbago, tortícolis, quis­te gan­glio­­nar, exostosis y fascitis.
Afecciones alérgicas: Asma bronquial crónica (incluso tratamiento coadyuvante para el estado as­mático), rinitis alérgica, edema angioneurótico, bronquitis alérgica, rinitis alérgica estacional o perenne, reacciones farmacológicas, enfermedad del suero y picaduras de insectos.
Afecciones dermatológicas: Dermatitis atópica (eccema numular), neurodermatitis (liquen simple cir­cunscrito), dermatitis por contacto, dermatitis solar severa, urticaria, liquen plano hipertrófico, necrobiosis lipoide de los diabéticos, alopecia areata, lupus eritematoso discoide, psoriasis, queloides, pénfigo, dermatitis herpe- ti­for­me y acné cístico.
Enfermedades de la colágena: Lupus erite­ma­toso diseminado, esclerodermia, derma­tomio­sitis y periarteritis nodosa.
Enfermedades neoplásicas: Para el tratamiento paliativo de leucemias y linfomas en adultos y la leucemia aguda en niños.
Otras afecciones: Síndrome adrenogenital, co­li­­tis ulcerosa, ileítis regional (enfermedad de Crohn), afecciones podales (bursitis debajo de helo­­ma duro, hallus rigidus, quinto dedo varo), afec­ciones que necesitan inyección subconjunti­val, discrasias sanguíneas que responden a cor­ticos­teroides, nefritis y síndrome nefrótico.
La insuficiencia corticosuprarrenal primaria o secun­daria puede tratarse con DIPROSPAN In­yec­table pero debe suplementarse con mine­ralocor­ticos­teroide en casos necesarios.

DIPROSPAN I

nyectable se recomienda para:

POSOLOGÍA Y ADMINISTRACIÓN

: Los requi­si­tos posológicos son variables y deben individua­li­zarse en base a la enfermedad específica, su se­veridad y la respuesta del paciente.
La dosis inicial debe mantenerse o ajustarse hasta observar una respuesta satisfactoria. Si no ocurriese una respuesta clínica satisfactoria después de un periodo razonable, el tratamiento con DIPROSPAN Inyectable debe suspenderse e instituirse otro tratamiento apropiado.
Administración sistémica: Para el tratamiento sistémico, la administración se inicia con 1 a 2 ml en el caso de la mayoría de las afecciones y se repite según sea necesario. La inyección debe ser intramuscular (I.M.) profunda en la región glútea.
La posología y frecuencia de la administración dependen de la severidad de la afección del paciente y de la respuesta terapéutica. Inicialmente, en el caso de enfermedad severa, como por ejemplo lupus eritematoso o el estado asmático, puede ser necesario administrar 2 ml, además de otras medidas de apoyo apropiadas.
Una amplia variedad de afecciones dermato­ló­gi­cas­ responden eficazmente a una inyección I.M. de 1 ml de DIPROSPAN Inyectable, repetida de acuerdo con la respuesta obtenida.
En los trastornos de las vías respiratorias, el inicio del alivio de los síntomas suele ocurrir a las pocas horas de administrarse una inyección I.M. de DIPROSPAN Inyectable. En casos de asma bronquial, fiebre del heno, bron­quitis alérgica y rinitis alérgica se ha logrado control eficaz de los síntomas con la administración de 1 a 2 ml.
En el tratamiento de la bursitis aguda o crónica se lograron resultados excelentes con una inyección I.M. de 1 a 2 ml de DIPROSPAN Inyectable, re­petida según fuese necesario.
Administración local: El uso concomitante de un anes­tésico local raras veces es necesario. Si se de­sea coadministrar un anestésico local, DIPROS­PAN Inyectable puede mezclarse (en la jeringuilla no en el vial) con clorhidrato de procaína al 1 ó 2% o con lidocaína, usando fórmulas que no contengan parabenos. También pueden usarse anesté­si­cos locales similares. Los anestésicos que contienen metilparabeno, propilparabeno o fenol deben evitarse.
La dosis necesaria de DI­PROSPAN Inyectable se retira primero del vial dentro de la jeringuilla. A continuación se toma el anestésico local y la jeringuilla se agita ligeramente. Para los casos de bursitis aguda sub­deltoide, subacromial, del olécranon y prepatelar, una inyec­ción intrabursal de 1 a 2 ml de DIPROSPAN Inyec­­table puede aliviar el dolor y restaurar el movi­miento completo en unas pocas horas. La bursitis crónica puede tratarse con una posología redu­cida una vez que se han controlado los síntomas agudos.
En tenosinovitis, tendinitis y peritendinitis agudas, una inyección de DIPROSPAN Inyectable debe aliviar la afección. En las formas crónicas de estos trastornos puede ser necesario repetir la inyección según lo necesite el estado del paciente.­
Después de la administración intraarticular de 0.5 a 2 ml de DIPROSPAN Inyectable, se puede sentir alivio del dolor, de la sensibilidad y del entumecimiento asociados con la artritis reuma­toidea y la osteoartritis en 2 a 4 horas.
La duración del alivio, que varía ampliamente en ambas enfermedades, es de 4 o más semanas en la mayoría de los casos.
Una inyección intraarticular de DIPROSPAN Inyectable es mejor tolerada en la articulación y tejidos periarticulares. Las dosis recomendadas para la inyección intraarticular son: articulaciones grandes (rodilla, cadera, hombro), 1 a 2 ml; articulaciones medianas (codo, muñeca, tobillo), 0.5 a 1 ml; articulaciones pequeñas (pie, mano, pecho), 0.25 a 0.5 ml.
Las afecciones dermatológicas pueden responder a la administración intralesional de DIPROS­PAN Inyectable. La respuesta de algunas lesiones no tratadas directamente puede deberse a un efecto sistémico leve del fármaco. En el tratamiento intralesional se recomienda una posología intradérmica de 0.2 ml/cm2 de DIPROSPAN Inyec­table, inyectada de modo parejo con una je­rin­guilla de tuberculina y una aguja de calibre 26. La cantidad total de DIPROSPAN Inyecta- ble inyectada en todos los sitios por semana no debe exceder de 1 ml.

DIPROSPAN I

nyectable puede usarse eficazmente en trastornos del pie que responden al trata­miento corticosteroide. La bursitis debajo de heloma duro puede controlarse con 2 inyecciones sucesivas de 0.25 ml cada una. En algunos trastornos como el hallus rigidus, quinto dedo varo y artritis gotosa aguda, el inicio del alivio puede ser rápido. Para la mayoría de las inyecciones es adecuada una jeringuilla de tuberculina con una aguja de calibre 25.
Dosis recomendadas a intervalos de aproxi­madamente una semana: Bursitis debajo de heloma duro o mola, 0.25 a 0.5 ml; bursitis debajo del espolón calcáneo, 0.5 ml; bursitis sobre el hallus rigidus, 0.5 ml; bursitis sobre el quinto dedo varo, 0.5 ml; quiste sinovial, 0.25 a 0.5 ml; neuralgia de Morton (metatarsalgia), 0.25 a 0.5 ml; tenosinovitis, 0.5 ml; periostitis del cu­boi­de, 0.5 ml; artritis gotosa aguda, 0.5 a 1 ml.
Cuando se observa una respuesta favorable debe determinarse la dosis apropiada de mantenimiento reduciendo la dosis farmacológica inicial en pequeñas cantidades y a intervalos apropiados hasta alcanzar la dosis menor capaz de mantener una respuesta clínica adecuada.
La exposición del paciente a situaciones causantes de estrés, no relacionadas con la enfermedad que se está tratando, puede necesitar un aumento en la posología de DIPROSPAN Inyec­table. Si el fármaco se ha de suspender después de tratamiento prolongado, la posología debe reducirse gradualmente.

INTERACCIONES FARMACOLÓGICAS Y DE LABORATORIO

:
Interacciones farmacológicas: El uso concurrente de fenobarbital, fenitoína, rifampina o efe­­-drina puede acentuar el metabolismo de corticos­teroides, reduciendo sus efectos terapéuticos.
Los pacientes que reciben un corticosteroide y un estrógeno deben ser observados para determinar la presencia de efectos corticosteroides excesivos.­
El uso concurrente de corticosteroides con diuréticos agotadores de potasio puede acentuar la hipo­caliemia. El uso concurrente de corticoste­roi­des­ con glucósidos cardiacos puede aumentar la posi­bilidad de arritmias o toxicidad por digital asociada con hipocaliemia. Los corticosteroides pueden fomentar el agotamiento de potasio causado por la anfotericina B. En todos los pacientes que tomen cualquiera de estas combinaciones terapéuticas, las determinaciones de electrólitos sé­ricos, especialmente las concentraciones de pota­sio, deben vigilarse estrechamente.
El uso concurrente de corticosteroides con anticoa­gulantes de tipo cumarina puede aumentar o reducir los efectos anticoagulantes y posiblemente se necesitará un ajuste de la posología.
Los efectos combinados de fármacos antiinfla­matorios no esteroides o de alcohol con glucocor­ticos­teroides puede dar lugar a un aumento de la frecuencia o severidad de las úlceras gastroin­tes­tina­les ya presentes. Los corticosteroides pueden reducir las concentraciones sanguíneas de salicilato. El ácido acetil­salicílico debe usarse con cautela en conjunción con corticosteroides en casos de hipoprotrom­­­bi­ne­mia.
Cuando se administran corticosteroides a pacientes diabéticos puede ser necesario ajustar la poso­logía del fármaco antidiabético. El trata­mien­to concomitante con glucocorticos­teroide puede inhibir la respuesta a la somatotro­pi­na.
Interacciones con pruebas de laboratorio: Los corticosteroides pueden afectar la prueba de tetra­zolio nitroazul para infección bacteriana y dar resul­tados negativos falsos.

REACCIONES ADVERSAS

: Las reacciones ad­ver­sas de DIPROSPAN Inyectable, que son las mis­­mas que ocurren con otros corticosteroides, se relacionan con la posología y la duración del trata­miento. Normalmente estas reacciones pueden revertirse o reducirse al mínimo reduciendo la posología, lo que generalmente es preferible a la suspensión del tratamiento farmacológico.
Trastornos de líquidos y electrólitos: Retención de sodio, pérdida de potasio, alcalosis hipo­calié­mi­ca, retención de líquidos, insuficiencia cardiaca congestiva en pacientes sensibles e hipertensión arterial.
Osteomusculares: Debilidad muscular, mio­patía corticosteroide, pérdida de masa muscular, progre­sión­ de síntomas miasténicos en la mias­tenia gra­­ve, osteoporosis, fracturas vertebrales por com­pre­sión, necrosis aséptica de las cabezas femo­rales y humerales, fractura patológica de los hue­sos largos, ruptura de tendones e inestabilidad­ de las articulaciones (debido a las inyecciones intraar­ticulares repetidas).
Gastrointestinales: Úlceras pépticas con posibilidad de perforación subsiguiente y hemorragia, pancreatitis, distensión abdominal, esofagitis ulcerada.
Dermatológicas: Menoscabo de la cicatrización­ de heridas, atrofia cutánea, piel frágil fina, pete­quias y equimosis, eritema facial, aumento de la diaforesis, reacciones deprimidas a las pruebas cutáneas, reacciones como dermatitis alérgica, urticaria y edema angioneurótico.
Neurológicas: Convulsiones, aumento de la presión intracraneal con papiledema (pseudotumor ce­re­bral) usualmente después del tratamiento, vértigo y cefalea.
Endocrinas: Irregularidades menstruales, desarrollo de estado ?cushingoide?, depresión del creci­miento intrauterino fetal o durante la niñez, falta de respuesta corticosuprarrenal y pituitaria-secundaria, particularmente en momentos de es­trés, como en casos de traumatismos, cirugía o enfer­medad; reducción de la tolerancia a los carbo­hi­dratos, manifestaciones de diabetes mellitus latente y aumento de las necesidades de insulina o de agentes hipoglucémicos orales en pacientes diabéticos.
Oftálmicas: Cataratas subcapsulares posteriores, aumento de la presión intraocular, glaucoma y exoftalmo.
Metabólicas: Equilibrio nitrogenado negativo de­bido a catabolismo proteico.
Psiquiátricas: Euforia, cambios de temperamen­to,­ depresión severa o manifestaciones franca­mente psicóticas, cambios en la personalidad e insomnio.
Otras: Reacciones anafilactoides o de hipersen­si­bi­lidad así como reacciones hipotensivas o similares al choque. Otras reacciones adversas relacionadas al tratamiento corticosteroide pa- ren­teral incluyen casos raros de ceguera asociados con tratamiento intralesional alrededor de la cara y cabeza, hiperpigmentación o hipo­pig­men­tación, atrofia subcutánea y cutánea, abscesos estériles, inflamación después de la inyección (siguiente al uso intraar­ticular) y artropatía de tipo Charcot.

CONTRAINDICACIONES

: DIPROSPAN Inyec­ta­­ble está contraindicado en pacientes con in­fecciones micóticas sistémicas, en los que presentan reacciones de sensibilidad a la betametasona o a otros corticosteroides, o a cualquier componente de este producto.

PRECAUCIONES

: DIPROSPAN Inyectable no es para uso intravenoso o subcutáneo.
Es obligatorio usar una técnica estrictamente aséptica durante la administración de DI­­­­PROS­PAN­ Inyectable.

DIPROSPAN I

nyectable contiene 2 ésteres de betametasona, uno de los cuales, el fosfato sódico de betametasona, desaparece rápidamente del sitio de inyección. El médico debe tener en cuenta que la porción soluble de DIPROSPAN Inyectable puede causar efectos sistémicos.

DIPROSPAN I

nyectable debe administrarse por vía intramuscular con cautela a pacientes con púrpura trombocitopénica idiopática. Las in­yecciones intramusculares de corticoste­roi­des deben administrarse profundamente en masas musculares grandes para evitar la atrofia tisular local. La administración intraarticular e in­tra­lesional o en tejidos blandos de un corti­costeroide puede cau­sar efectos sistémicos así como locales. Se hace necesario el examen del líquido sinovial para excluir un proceso séptico. Debe evitarse la inyección local en una articulación previamente infectada. Un aumento notable en el dolor y la tumefacción local, además de la restricción de movimiento de la articulación, fie­bre y malestar sugieren la presencia de una artritis séptica.
Si se confirma el diagnóstico de sepsis se debe instituir el tratamiento anti­mi­cro­biano apro­piado.­ Los corticosteroides no deben inyectarse en articu­laciones inestables, áreas infectadas o espacios intervertebrales. Las inyecciones repetidas dentro de las articulaciones con osteoartritis pueden aumentar la destrucción de la articulación. Evite la inyección de corticosteroides directamente en los tendones porque puede ocurrir ruptura de­mo­rada del tendón.
Después del tratamiento corticosteroide intraar­ticular, el paciente debe tener cuidado de no usar excesivamente la articulación en que se ha obtenido el beneficio sintomático. Debido a que han ocurrido casos raros de reacciones anafilactoides en pacientes que reciben tratamiento corticoste­roide parenteral, deben tomar­se las medidas de precaución apropiadas antes de la administración, especialmente cuando el paciente tiene una historia de alergia a cualquier fármaco.
Cuando se requiere un tratamiento corticoste­roi­de a largo plazo, se debe considerar un cambio de la administración parenteral a la oral, después de considerar los beneficios y riesgos potenciales.
Es necesario ajustar la posología bajo las diferentes circunstancias si se produce una remisión o exacerbación de la patología, según la respuesta individual del paciente al tratamiento y ante la exposición del paciente a estrés emocional o físico, como en los casos de infecciones graves, operaciones quirúrgicas o traumatismos importantes. Puede ser necesario mantener la vigilancia hasta durante un año después de suspender trata­mientos prolongados o con dosis elevadas de corticosteroides.
Los corticosteroides pueden enmascarar algunos signos de infección y se pueden desarrollar nuevas infecciones durante su uso debido a que suele producirse una reducción de la resistencia para atacar o incapacidad para localizar la infección.
El uso prolongado de corticosteroides puede causar cataratas subcapsulares posteriores (especialmente en niños) y glaucoma con posible lesión de los nervios ópticos; también pueden fomentar infecciones oculares secundarias causadas por hongos o virus.
Las dosis normales y elevadas de corticoste­roides pueden aumentar la presión arterial, la retención de sal y agua y la excreción de potasio. Es menos probable que estos efectos ocurran con los derivados sintéticos, excepto cuando se usan en dosis elevadas. Es conveniente recomendar la restricción dietética de sal y la suplementación de potasio. Todos los corticosteroides aumentan la excreción de calcio.
Los pacientes que estén recibiendo tratamiento corticosteroide no deben vacunarse contra la viruela. No deben emprenderse otros procedimientos de inmunización en pacientes que reciben corticosteroides, especialmente a dosis elevadas, debido a los posibles peligros de complicaciones neuroló­gicas y a la falta de respuesta de anticuerpos. Sin embargo, se pueden emprender procedi­mientos inmunizantes en pa­cientes que reciben corti­cos­teroides como tratamiento de reemplazo, como por ejemplo en el caso de la enfermedad de Addi­son.
Debe advertirse a los pacientes que reciben dosis inmunodepresoras de corticosteroides que evi­ten quedar expuestos al sarampión o a la varicela y, si han sido expuestos, que consulten a un médico. Esto tiene importancia especial en los niños.
En casos de tuberculosis activa la corticoterapia debe restringirse a los casos de tuberculosis fulminante o diseminada en los cuales el corti­cos­teroide se usa conjuntamente con un régimen antitu­­ber­culoso adecuado.
Si se prescriben corticosteroides a pacientes con tuberculosis latente o con reactividad a la tubercu­lina, es necesario observarlos estrechamente, ya que puede ocurrir una reactivación de la enfermedad. Durante el tratamiento corti­costeroide prolongado, los pacientes deben recibir­ quimio­profilaxis. Si se usa rifampina en un programa quimio­pro­filáctico, debe tenerse en cuenta su efecto real­zante de la depuración metabólica hepática de los corticosteroides; puede ser necesario ajustar la posología del corticosteroide.
Debe usarse la dosis más baja posible de cor­ti­costeroide para controlar la afección que se es­té tratando; cuando sea posible reducir la poso­lo­gía, esta reducción debe realizarse gradual­mente.­
En casos de corticoterapia de larga duración, deberá considerarse cambiar la administración parenteral por la vía oral, después de sopesar los posibles beneficios contra los riesgos potenciales de tal cambio. La suspensión brusca o la disminución rápida de los corticosteroides puede dar como resultado una insuficiencia cortico­supra­rrenal secundaria. Ese riesgo puede reducirse al mínimo mediante una disminución gradual de la posología. Tal insuficiencia que usualmente es relativa puede persistir durante meses después de suspen­derse el tratamiento, por consiguiente, si se presenta alguna situación de estrés durante ese periodo, debe reanudarse la corticoterapia.
En caso de que el paciente ya esté recibiendo cor­ti­costeroides, puede ser necesario aumentar la poso­logía. En vista de que la secreción de mi­neralocorticoides también puede estar comprometida, debe administrarse sal o un minera­locorticosteroide concomitantemente.
El efecto corticosteroide aumenta en pacientes con hipotiroidismo o con cirrosis hepática.
Se aconseja el uso cauteloso de corticosteroides en pacientes con herpes simple ocular debido a la posibilidad de perforación corneal.
Con la corticoterapia pueden desarrollarse trastornos psíquicos. La inestabilidad emocional o tendencias psicóticas existentes pueden ser agravadas por los corticosteroides.
Los corticosteroides deben usarse con cautela en: colitis ulcerosa no específica si hubiera una probabilidad de perforación inminente, absce­so u otra infección piógena, diverticulitis, anastomosis intes­tinales recientes, úlcera péptica activa o latente, insuficiencia renal, hipertensión, osteopo­rosis y miastenia grave.
Como las complicaciones derivadas de los tra­tamientos con glucocorticoides dependen de la dosis, la magnitud y la duración del tratamiento, las decisiones en cuanto a suspensión, reducción o mantenimiento de la terapia deben tomarse en base a los riesgos y beneficios que confrontaría cada paciente. Como la administración de cor­ticosteroides puede trastornar las tasas de crecimiento e inhibir la producción endógena de corti­costeroides en lactan­tes y niños, el crecimiento y desarrollo de estos pacientes que reciben tratamiento prolongado debe vigilarse cuidadosamen­te.­ Los corti­costeroides pueden alterar la motilidad y número de espermatozoides en algunos pa­cientes.
Uso durante el embarazo y la lactancia: Como no se han hecho estudios controlados de reproducción en el ser humano que recibe corticoste­roides, el uso de estos fármacos durante el embarazo, durante la lactancia o en mujeres en edad de gestación, requiere que los beneficios posibles del fármaco se tomen en consideración en función de los riesgos potenciales para la madre, el feto o el lactante.
Los datos publicados indican que el uso de corticosteroides profilácticos más allá de la semana 32 de gestación todavía es motivo de controversia. Por lo tanto, los médicos deben comparar los beneficios con los peligros potenciales para la madre y el feto cuando usen corticosteroides más allá de la semana 32 de gestación.
Los corticosteroides no están indicados en el tratamiento de la enfermedad de membranas hialinas después del nacimiento.
En el tratamiento profiláctico de la enfermedad de membranas hialinas en neonatos prematuros, los corticosteroides no deben administrarse a mujeres embarazadas que presenten preeclam­psia, eclampsia o evidencia de daño placentero.
Los pacientes nacidos de madres que recibieron dosis sustanciales de corticosteroides durante el embarazo deben observarse cuidadosamente por signos de hipoadrenalismo. A causa del potencial de DIPROSPAN Inyectable de causar efectos adversos indeseables en lac­tantes, se debe tomar una decisión en cuanto a suspender la lactancia o la administración del fármaco, teniendo en cuenta la importancia del agente para la madre.

INFORMACIÓN PARA SOBREDOSIS

:
Síntomas: No es de esperar que una sobredosis aguda con glucocorticosteroides, incluso betame­ta­sona, dé lugar a una situación potencialmente fatal. Excepto con posologías muy extremas, es improbable que unos pocos días de administración excesiva de glucocorticosteroides causen resultados lesivos si no existen contraindicaciones específicas, como sería en casos de pacientes con diabetes mellitus, glaucoma o úlcera péptica activa, o en pacientes que estén tomando medicamentos como digital, anticoagulantes de tipo cu­ma­rina o diuréticos agotadores de potasio.
Tratamiento: Las complicaciones que surjan de los efectos metabólicos de los corticosteroides o de los efectos lesivos de las enfermedades básicas o concomitantes, o las que sean el resultado de interacciones farmacológicas, deben tratarse de modo apropiado. Se debe mantener una ingestión adecuada de líquidos y vigilar los electrólitos en el suero y la orina, con atención especial al equi­librio de sodio y potasio y tratar el desequili­brio electrolítico cuando sea necesario.

PRESENTACIONES

:
Ampolla de 1 ml.
Frasco vial de 2 ml. Jeringa prellenada 1 ml (hypack).
Almacenamiento: Agitar bien antes de usar.
Almacenar a temperatura de 2 a 25ºC.
Proteger de la luz y de la congelación.


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