fiebre hemorrágica

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Información sobre fiebre hemorrágica


1 INTRODUCCIÓN

Fiebre hemorrágica, nombre genérico que se da a un grupo de enfermedades víricas agudas que suelen comenzar con un cuadro de fiebre y dolores musculares que evoluciona hacia aturdimiento, colapso, hinchazón y choque. Según el tipo de virus, las fiebres hemorrágicas pueden inducir afecciones respiratorias, hemorragias internas, patologías renales y la muerte. La mayor parte de los virus causantes de fiebre hemorrágica se han identificado en el curso de los últimos cincuenta años, y cada año se descubre alguno nuevo.

Hay más de veinte virus de distintas familias que causan fiebres hemorrágicas: Arenaviridae (arenavirus), Bunyaviridae (bunyavirus), Flaviviridae (flavivirus) y Filoviridae (filovirus). Los virus suelen recibir el nombre de la región, la ciudad o el accidente geográfico donde se identificaron por primera vez. La familia Arenaviridae comprende los virus Lassa, Junín (causante de la fiebre hemorrágica argentina), Machupo (causa de la fiebre hemorrágica boliviana) y Guanarito (causa de la fiebre hemorrágica venezolana). Aunque suelen transmitirlos al hombre los roedores, también se produce contagio directo entre personas, sobre todo del virus Lassa.

A la familia Bunyaviridae pertenecen el virus de la fiebre del valle del Rift, un notable virus africano cuyo vector es un mosquito, y los hantavirus. Durante la guerra de Corea (1950-1953), miles de soldados estadounidenses sufrieron una misteriosa enfermedad caracterizada por fiebre elevada, dolores de cabeza, hemorragias internas e insuficiencia renal. Hasta 1976 no se pudo aislar el virus causante, un hantavirus llamado Hantaan. Ahora se sabe que la enfermedad pertenece al grupo de las fiebres hemorrágicas con insuficiencia renal. El virus Sin Nombre, emparentado con el anterior y descubierto en Estados Unidos en 1993, causa un grave síndrome de malestar respiratorio que comienza con un cuadro parecido al de la gripe seguido de insuficiencia respiratoria y, con frecuencia, la muerte. El brote inicial de 1993 mató a 58 personas en los estados de Nuevo México, Colorado, Arizona y Utah. Ahora se sabe que el virus Sin Nombre vive en un ratón de campo presente en más de 30 estados norteamericanos, y se han descubierto otros parecidos en América del Sur y Canadá.

La familia Flaviviridae agrupa los virus causantes del dengue hemorrágico y la fiebre amarilla. Estos virus los transmiten los mosquitos infectados al picar. El dengue hemorrágico afecta sobre todo a los niños de menos de diez años que viven en zonas donde es común el dengue, una forma más benigna de la enfermedad. El dengue causa síntomas parecidos a los de la gripe —fiebre, cansancio y dolores musculares— y los pacientes se recuperan en aproximadamente una semana; en cambio, el dengue hemorrágico añade a lo anterior hemorragias internas y choque y puede ser mortal. La fiebre amarilla, presente sobre todo en África y América del Sur, se difunde en áreas urbanas por la picadura del mosquito Aedes aegypti. En la selva transmiten la enfermedad varias especies de mosquitos y monos que viven en la parte superior de la cubierta arbórea.

A la familia Filoviridae pertenecen el virus de Marburg (véase Enfermedad de Marburg) y cuatro cepas del virus de Ébola. La fiebre hemorrágica Ébola se identificó por primera vez en Zaire (actual República Democrática del Congo) y Sudán en 1976, donde provocó epidemias mortíferas. Volvió a surgir en Kikwit, Zaire, en 1995 y en Gabón en 1996, con igual capacidad mortífera. Las personas infectadas por Ébola sufren dolores de cabeza, fiebre elevada, dolores musculares, vómitos y hemorragias internas y externas. La tasa de mortalidad oscila entre el 50 y el 90 por ciento.

2 MECANISMO DE INFECCIÓN

Los virus que causan fiebres hemorrágicas son zoonóticos, es decir, que su ciclo vital se desarrolla dentro de varios reservorios animales (organismos en los que el virus vive normalmente, pero a los que no daña) y sólo infectan al hombre incidentalmente. Cuando se produce la infección, los virus se reproducen con vigor y causan enfermedades graves, incluso letales. En ocasiones infectan también a otras especies, como aves, monos, ovejas, cabras y ganado vacuno.

Para algunos virus, como los hantavirus, la exposición humana se produce por contacto con un reservorio constituido por heces u orina del hospedante. En el caso del virus Sin Nombre, los afectados inhalaron partículas de polvo contaminadas por excrementos secos de roedores cargados de virus.

Otro medio de transmisión a los seres humanos es el contacto directo con sangre, orina, heces o saliva humanas contaminadas. El personal sanitario que cuida a enfermos de Ébola o fiebre de Lassa está expuesto a un riesgo elevado de infección. Cuando se atiende a pacientes con fiebre hemorrágica hay que llevar guantes, gorro y protectores oculares.

Una vez en el interior del cuerpo, muchos de los virus causantes de fiebres hemorrágicas atacan a los leucocitos llamados macrófagos (células del sistema inmunológico que normalmente protegen al organismo frente a las infecciones). Los macrófagos transportan los virus en el torrente sanguíneo y los distribuyen a los tejidos y órganos más sensibles a la infección.

3 SÍNTOMAS

Una vez iniciada la infección, el tiempo de presentación de los síntomas, llamado periodo de incubación, depende del tipo de virus y de su ritmo de crecimiento en los tejidos humanos. Después de la picadura de un mosquito portador del virus de la fiebre amarilla, los síntomas tardan en aparecer entre 3 y 6 días; entre 7 y 14 días después de la exposición directa al virus de Ébola; entre 10 y 14 días después de la exposición a excreciones secas de roedor contaminadas por el virus Lassa; y entre 14 y 30 días después de la exposición a excreciones de roedor que contienen el virus Hantaan, causante de la fiebre hemorrágica con síndrome renal.

Además de fiebre y dolores musculares intensos, la fiebre hemorrágica suele provocar enrojecimiento de los ojos, el rostro y la parte superior del cuerpo. El paciente puede sufrir vómitos, diarrea y edema (hinchazón debida a la acumulación de líquidos en los espacios tisulares) generalizado leve. También son comunes las petequias, unos puntos diminutos de color púrpura o rojo que cubren la piel. A medida que avanza la infección, la sangre va perdiendo la capacidad de coagularse. Las paredes de los capilares (los vasos sanguíneos más pequeños) se deterioran y empiezan a perder sangre (hemorragia o pérdida excesiva de sangre). El volumen de sangre en circulación disminuye y a veces se produce un choque, caracterizado por extremidades pálidas y frías, pulso rápido y débil e hipotensión. Las infecciones por arenavirus pueden causar encefalopatía (enfermedad del cerebro) grave con convulsiones y ceguera o encefalitis (inflamación del cerebro). La insuficiencia renal y el edema pulmonar (acumulación de líquido en los pulmones) son síntomas característicos de la infección por hantavirus.

4 TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN

Por el momento, ninguna de las fiebres hemorrágicas de origen vírico tiene curación. El tratamiento consiste en la prestación de cuidados de mantenimiento junto con prevención y tratamiento del choque mediante la administración de líquidos intravenosos y medicamentos para combatir la hipotensión. En caso de fiebre hemorrágica con síndrome renal se practica además la diálisis, un tratamiento mecánico de eliminación de residuos de la sangre que compensa la insuficiencia renal.

En Argentina, los pacientes infectados por el virus Junín se tratan con plasma provisto de anticuerpos procedentes de personas que se han recuperado de la infección. Se administra una vacuna para evitar la infección a los trabajadores de las explotaciones agrarias y otros sujetos expuestos a un riesgo elevado de contraerla. Hay una vacuna eficaz para prevenir la fiebre amarilla y se están desarrollando vacunas contra el dengue. El único medicamento antivírico eficaz contra el virus de la fiebre hemorrágica es la ribavirina, que se administra a pacientes afectados por la fiebre de Lassa. Las campañas de control de roedores han demostrado ser un medio muy eficaz de prevención de la fiebre hemorrágica de Machupo en las aldeas de Bolivia.

Pese a todas estas medidas, los índices de mortalidad causados por fiebres hemorrágicas van desde el 1 al 5% en el caso del virus Junín hasta el 90% para el Ébola.

5 BROTES DE FIEBRE HEMORRÁGICA

En muchos casos, la mayor incidencia de brotes de fiebre hemorrágica puede vincularse directamente con actividades humanas. La roturación de la selva en América del Sur hace que los mosquitos portadores del virus de la fiebre amarilla que viven en la parte superior de la copa de los árboles desciendan hasta los asentamientos humanos. El crecimiento explosivo de la población en este subcontinente, combinado con las malas condiciones higiénicas y de vivienda, determina un hábitat adecuado para la multiplicación de los mosquitos portadores de virus. En Argentina, el tratamiento de los maizales con herbicidas para el control de malas hierbas de hoja ancha favorece la multiplicación de las poblaciones de roedores que se alimentan de las hojas y son portadores del virus de Junín, lo que supone un peligro mortal para los trabajadores del campo. El descubrimiento de diamantes en Sierra Leona, al oeste de África, ha favorecido la llegada de miles de trabajadores inmigrantes con sus familias, para los que se han construido alojamientos en los que proliferan los roedores portadores del virus de Lassa.

Medicamentos relacionados con esta enfermedad o dolencia

fiebre hemorrágica está relacionado con el uso de los siguientes medicamentos ya sea para su tratamiento como alergias, etc...

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