Tratamiento del aneurisma cerebral

El aneurisma cerebral es una problemática de salud bastante frecuente que en algunas ocasiones puede llegar a ser mortal; por ello, recibir un tratamiento adecuado y a tiempo es fundamental. Cuando la persona experimenta síntomas como: dolor de cabeza de inicio súbito, vómitos, la sensación de tener el cuello duro o se evidencia la pérdida de conocimiento, necesita una atención médica urgente.

En primer lugar debe conocerse que el tratamiento del aneurisma cerebral depende en gran parte de la localización del mismo y de su tamaño. Cuando los aneurismas se detectan precozmente y tienen un tamaño pequeño, normalmente se realiza un seguimiento del mismo, intentando controlar los factores de riesgo que podrían provocar su ruptura.

Una vez que el aneurisma se ha roto el tratamiento puede ser quirúrgico, lo cual no está exento de riesgos para la persona, como el daño a otros vasos sanguíneos o la aparición de un ictus posterior a la operación.

Uno de los tratamientos del aneurisma cerebral es el clisado microvascular, donde se corta el flujo sanguíneo que llega al aneurisma. Este procedimiento intenta aislar el vaso sanguíneo sangrante colocándole una especie de clip que detiene el suministro de sangre. De esta forma, también se evita el riesgo de que posteriormente se presente una hemorragia. Vale aclarar que este tratamiento es uno de los más eficaces.

Otro tratamiento es la oclusión. En este caso se trata de cerrar completamente la arteria que suministra la sangre al aneurisma (si bien se realiza cuando ya la arteria presenta daños irreparables). 

Otra alternativa es la embolización endovascular, que consiste en insertar un catéter dentro de una arteria, a través del cual se hacen pasar balones de látex que “llenan” el aneurisma, bloquean la circulación sanguínea y favorecen la coagulación de la sangre. Este procedimiento en particular puede prevenir la hemorragia y suele salvar muchas vidas.    

Finalmente debe puntualizarse que los tratamientos no quirúrgicos del aneurisma se dirigen a aliviar los síntomas, empleándose anticonvulsivos, analgésicos y bloqueadores del canal de calcio. A largo plazo, si la persona ha quedado con secuelas se utiliza la rehabilitación, ya sea cognitiva o motora, en aras de que el paciente pueda recuperar las funcionalidades perdidas.

El pronóstico del aneurisma cerebral depende esencialmente de la edad y el estado de salud general de la persona, de la extensión del sangrado y de cuán rápidamente reciba atención médica. No obstante, los datos estadísticos no son alentadores ya que se afirma que el 40% de quienes sufren esta problemática no sobrevive las primeras 24 horas mientras que otro 25% presenta complicaciones mortales en los seis meses sucesivos; de ahí la importancia de asumir un estilo de vida lo más sano posible que pueda controlar los factores de riesgo.

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