Los parásitos humanos

Entre los parásitos humanos podemos encontrar un sinnúmero de protozoos, helmintos y artrópodos que se desarrollan en ambientes patógenos y pueden infectar a las personas que entren en contacto con estos espacios. Su diversidad de formas, tamaños y características de vida son los elementos principales que determinan las diferencias en cuanto a la infección humana.

Por ejemplo, los protozoos en especial, son organismos eucariotas muy simples. Esto significa que todas sus funciones de supervivencia se desarrollan en una sola célula pero pueden presentar diversas formas y tamaños. Entre los protozoos se encuentran los flagelados (Tripanosoma, Tricomonas y Leishmania), las amebas, los esporozoos (Plasmodium y Toxoplasma) y los ciliados (Balantidium coli). Usualmente, para asegurar su supervivencia, forman un quiste (una pared celular externa y gruesa) a su alrededor con el fin de protegerse de las agresiones físicas o químicas que podrían serle potencialmente letales.

Por otra parte, los helmintos son organismos pluricelulares muy complejos con órganos, tejidos y tamaños disímiles que se dividen en dos tipos fundamentales: los cestodos (Taenia y Echinococcus) y los trematodos (Shistosoma y Clonorchis). Éstos son microorganismos de forma generalmente aplanada que provocan enfermedades como la infección intestinal recurrente.

Los artrópodos, por su parte, son animales invertebrados que poseen un exoesqueleto quitinoso con miembros articulados que viven generalmente sobre o dentro de la piel de otros animales y de ellos obtienen el alimento para sobrevivir.

Estos parásitos humanos pueden transmitirse de diversas maneras pues los mecanismos de infección varían dependiendo del tipo de parásito en cuestión. Aunque de manera general puede decirse que las principales vías de infección son: la fecal-oral, por transmisión sexual o mediante la picadura de un animal vector.

Su presencia en el organismo humano puede conducir a enfermedades como la toxoplasmosis, la tricomoniasis, la amebiasis, la leishmaniosis o la triquinosis y en algunos casos provoca severas complicaciones intestinales o de otro tipo. Por esta razón, los especialistas recomiendan prevenir la infección parasitaria evitando el contacto con ambientes infestados para no tener que recurrir a un tratamiento para curar la infección.

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