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La salud se encuentra en peligro
Otras regulaciones Como he dicho antes, los intereses económicos que intentan acabar con el sector de la medicina natural son tan fuertes, que su influencia se extiende ...
Enviado* el 01/01/2011 20:50
LA SALUD SE ENCUENTRA EN PELIGRO A ESCALA MUNDIAL
Me llamo Carlos Viñas y llevo muchos años involucrado de diferentes maneras en el mundo de la salud por medios
naturales. Tanto yo como muchas otras personas estamos muy alarmados y profundamente preocupados por las acciones
reguladoras que los gobiernos están llevando a cabo a nivel mundial en el terreno de la medicina natural. Se trata de una
actuación sin precedentes y, si no la detenemos, la gran mayoría de los productos que hoy pueden adquirirse libremente en los
herbolarios y tiendas de salud natural se prohibirán, con el consiguiente daño a la salud de los millones de personas que los usan
y de aquéllas que puedan necesitarlos en el futuro y que, potencialmente, somos todos.
Además de dañar gravemente nuestra salud, esta prohibición viola nuestro derecho a elegir la forma de cuidar de ella que
prefiramos, más aún cuando, prácticamente, impedirá el ejercicio de la Naturopatía; esto, además, significa que miles de
profesionales de esta disciplina no podrán ejercer la profesión a la que se han dedicado vocacionalmente durante años y
perderán su empleo.
Y los efectos van aún más lejos: un peligro similar acecha a los herbolarios y a los laboratorios que fabrican productos
naturales pues, son tantos los complementos que se prohibirá fabricar y vender, que su actividad casi se verá reducida a
productos de alimentación, lo que ocasionará el cierre de muchos de ellos y numerosos despidos.
El propósito de este escrito es informar de las regulaciones que se están realizando, principalmente, en Europa (pues son
las que más nos afectan y contra las que más podemos hacer), de sus consecuencias e implicaciones, de las protestas y acciones
legales que ya se desarrollan contra ellas en los países más liberales y de lo que vosotros mismos podéis hacer para detenerlas y
defender nuestro derecho a la libertad en la salud.
Os animo a que leáis el texto hasta el final y a que, si lo creéis conveniente, pongáis vuestro granito de arena para evitar
el desastre. Es un problema de repercusiones trascendentales para todos y, si queremos solucionarlo, yo creo que es esencial
que todos nos unamos y proclamemos unánimemente que no estamos dispuestos a pasar por alto este grave atentado contra
nuestra salud y profunda violación de nuestros derechos fundamentales.
Regulaciones de la Unión Europea
Tres directivas amenazan seriamente la salud en toda la Unión Europea: la nueva Directiva sobre Productos
Farmacéuticos (directiva 2001/83/CE), la propuesta Directiva sobre Productos a base de Plantas Medicinales Tradicionales
(modifica la directiva 2001/83/CE en lo relativo a plantas medicinales tradicionales) y la Directiva sobre Complementos
Alimenticios (directiva 2002/46/CE). Se han elaborado bajo el pretexto de proteger a los consumidores de un supuesto peligro
de los productos naturales y de facilitar la libre circulación de estos productos entre los estados miembros (las diferentes
legislaciones de cada país en materia de complementos dietéticos hacen que productos permitidos en un país estén prohibidos en
otro); sin embargo, tendrán justamente el efecto contrario, como se explica a continuación.
La nueva Directiva Europea sobre Productos Farmacéuticos ha ampliado la definición de "fármaco", de manera que
cualquier sustancia que "reestablece, corrige o modifica" alguna función en el organismo pasa a ser considerada medicamento
farmacéutico y, como tal, de venta exclusiva en farmacias. La directiva se aplicará indiscriminadamente a todos los productos
presentes en la Unión Europea que cumplan la nueva definición, lo cual es completamente abusivo porque todo lo que ingerimos,
incluidos los alimentos y el agua, modifica alguna función en nuestro organismo, por lo que esta absurda nueva definición
convertirá en fármacos, incluso si otras directivas europeas ya existentes consideran que no lo son, a miles de productos que no
tienen nada que ver con ellos, como ocurre con los complementos dietéticos. En efecto:
La gran mayoría de los fármacos son compuestos de uso muy ocasional que se suministran sólo a personas enfermas
para intentar aliviar sus síntomas. Se trata de sustancias químicas artificiales (no presentes en la naturaleza) y tóxicas que pueden
producir grandes daños a quienes las consumen. Además, su mecanismo de acción artificial y agresivo no potencia los recursos
de salud del organismo sino que suele debilitarlos. Esta elevada peligrosidad es la razón de que su venta se limite a
establecimientos especializados (las farmacias).
Por el contrario, los complementos dietéticos son preparados alimenticios constituidos por sustancias nutritivas,
protectoras de los tejidos y facilitadoras de los procesos fisiológicos que se encuentran en la naturaleza (en alimentos, en plantas
beneficiosas, ...) y se integran de manera armoniosa en el organismo, cooperando con él en sus funciones y potenciando su salud.
Mayoritariamente, se extraen de fuentes naturales y se presentan en formas orgánicas, las mismas en que aparecen en la
naturaleza y que son mucho más inocuas, asimilables y efectivas que las sintéticas.
Por consiguiente, los complementos no son más peligrosos que los alimentos y, desde luego, mucho menos que la
mayoría de conservantes, colorantes, ... que la ley sí permite añadir a los alimentos; es prácticamente imposible hacerse daño
utilizándolos con un mínimo de información y sentido común. Además, multitud de estudios y muchos años de uso profesional y
tradicional avalan su seguridad. El ya fallecido Premio Nóbel de Química y Premio Nóbel de la Paz Linus Pauling, catedrático de
Química de la universidad de Stanford (Estados Unidos), prestigiosísimo investigador y uno de los pioneros de la medicina
ortomolecular (prevención y tratamiento de enfermedades con vitaminas, minerales y otros complementos dietéticos en las dosis
adecuadas), constató la existencia de un "abrumador conjunto de evidencias en los índices médicos y científicos oficiales que se
refieren a la eficacia y seguridad de vitaminas, minerales, enzimas, aminoácidos, plantas y otras sustancias relacionadas con la
nutrición" así como de "volúmenes de datos históricos respetables e investigaciones concluyentes realizadas acerca de estas
sustancias y de su valor en el cuidado de la salud".
La pretensión de regular los complementos dietéticos como medicamentos farmacéuticos alegando que son peligrosos
es, por tanto, completamente injustificada. De hecho, según la Asociación Americana de Centros de Control de Venenos, los
complementos dietéticos son 2550 veces menos peligrosos que los medicamentos que se venden sin receta, es decir, que los
menos peligrosos de los medicamentos.
Más ilógico aún, si cabe, es el hecho de que los gobiernos se obsesionen con regular, en contra de toda la evidencia
científica existente, las únicas sustancias capaces de mantener la salud en niveles óptimos y de evitar las cada vez más frecuentes
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enfermedades degenerativas de nuestro tiempo (cáncer, alzheimer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, ...) mientras
permiten la libre circulación de venenos que destruyen el cuerpo y acaban con la salud y con la vida. La contaminación del aire y
el agua, las numerosas radiaciones a las que estamos expuestos, los hábitos de vida inadecuados y la "dieta normal" que las
autoridades permiten y fomentan, constituida por alimentos empobrecidos y envenenados por los sistemas de producción y
procesamiento, mantienen a la mayoría de la población, sin que ésta lo advierta, en una peligrosa situación de elevado riesgo de
enfermedad crónica degenerativa. Los complementos dietéticos no sólo proporcionan un formidable estado de salud y bienestar
en el presente sino que previenen, mejoran y/o curan estas y otras muchas enfermedades y lo hacen sin producir efectos
secundarios. Resulta macabro que se quieran someter a tan estrictas regulaciones sustancias de esta naturaleza, sobre todo
cuando comida basura, colorantes, alcohol, conservantes, tabaco, alimentos refinados (azúcar blanca, pan blanco, bollería
industrial, ...), golosinas que se dan a los niños, etc., circulan libremente, se publicitan e, incluso, se recomiendan; cualquiera de
estos productos entraña un peligro potencial muy superior al de los complementos dietéticos (muchos complementos son
completamente inofensivos incluso en dosis enormes, mucho mayores de las que nadie recomendaría jamás).
Ante una conducta tan sumamente incomprensible por parte de las autoridades, es imposible pensar que las verdaderas
razones de estas medidas sean las que se han declarado ni, desde luego, que tengan por objetivo beneficiar a la población. Esto
resulta evidente ante el escandaloso hecho de que, en la práctica, el efecto de esta regulación será prohibir los productos
naturales, pues casi ningún laboratorio fabricante dispone de las instalaciones que la ley exige para fabricar medicamentos (ya que
son totalmente innecesarias para producir complementos dietéticos) y los pocos que cuentan con ellas no pueden permitirse, ni
remotamente, el desembolso millonario que requeriría el pago de las licencias de registro farmacéutico para todos sus productos
y la elaboración de los costosísimos dossieres de seguridad que se pide a los medicamentos pero que no tienen ningún sentido en
el caso de productos alimenticios.
Tan sólo un reducidísimo número de sustancias, las recogidas en la "lista positiva" de la Directiva Europea sobre
Complementos Alimenticios, estarán disponibles y, según los "criterios de seguridad" que se sugiere aplicar, sólo en cantidades
ridículas, totalmente insuficientes para obtener los beneficios que los complementos dietéticos pueden brindarnos. Además, se
han excluido de la lista la inmensa mayoría de las formas de las sustancias permitidas y, "por algún motivo", se han dejado las
más tóxicas, sintéticas y peor asimilables, que son justamente las que se venden en las farmacias, eliminando las más innovadoras,
naturales, inocuas y eficaces, comercializadas por laboratorios de productos naturales. Sólo en la primera fase de esta directiva,
que regula vitaminas y minerales, unas 300 vitaminas y minerales, formas de ellos y sustancias relacionadas se prohibirán, lo que
implicará la retirada masiva de unos 5000 productos naturales presentes en el mercado europeo (la directiva es de aplicación
forzosa a partir del 1 de Agosto del 2005 pero los laboratorios tendrán que empezar a retirar sus productos desde mucho antes
para poder estar completamente adaptados a la nueva legislación en esta fecha). Esto nos da una idea de hasta dónde podrá
llegar su ya devastador efecto cuando, en próximas fases, la directiva se aplique también al resto de los complementos dietéticos
presentes en el mercado: aminoácidos, ácidos grasos, encimas, fibras, probióticos, ... En el caso de las plantas, ninguna podrá
venderse fuera de las farmacias y, aún así, la Directiva Europea sobre Productos a base de Plantas Medicinales Tradicionales
establece que sólo aquéllas de las que se conozca un uso de 15 años en la Unión Europa y 30 en cualquier lugar del mundo
podrán evitar los costosos trámites requeridos para su comercialización como medicamentos, lo que dejará fuera un montón de
plantas de extraordinarias propiedades y cuya seguridad está avalada por un uso milenario en otras partes del mundo
simplemente porque, en la Unión Europea, empezaron a usarse hace menos de 15 años.
Creo que es fácil prever las terribles consecuencias que esta prohibición tendrá sobre el empleo y la actividad de
laboratorios y herbolarios, así como sobre los consumidores que usan estos productos para mantenerse en forma y sobrellevar
sus enfermedades (en la actualidad, mucha gente que padecía enfermedades graves para las que no existen otras soluciones ha
logrado mantenerlas bajo control y llevar una vida normal gracias a los complementos), originándose un gravísimo problema
social y de salud pública.
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Semejantes prohibiciones, tan dañinas para toda la población, únicamente benefician a la industria farmacéutica, un
gigante económico cuya influencia alcanza las naciones del mundo entero y cuyo negocio, el negocio de la enfermedad, dejaría de
ser tan lucrativo si la gente consumiese regularmente productos naturales, pues enfermaría mucho menos y a edades mucho más
avanzadas. Por ejemplo: si una persona desarrolla una deficiencia de alguno de los oligoelementos prohibidos en todas sus
formas por la directiva de complementos alimenticios, se verá obligada a medicarse y a soportar el resto de su vida una
enfermedad cuyos efectos se agravarán con el paso del tiempo (más las nuevas enfermedades ocasionadas por la toma
continuada de fármacos y para las cuales se le prescribirán más fármacos), ya que la única manera de corregir los problemas
producidos por la deficiencia de un mineral o de cualquier otra sustancia esencial es proporcionar al organismo esa sustancia. Es
de una crueldad atroz obligar a las personas a someterse a una experiencia tan dolorosa y deshumanizante y al desembolso que
conlleva cuando ambas cosas pueden evitarse fácilmente mediante la toma de un económico e inofensivo complemento dietético.
Ante acciones similares en los Estados Unidos, Linus Pauling denunció la manipulación de la información por intereses
económicos y políticos y señaló: "miles de millones de dólares y millones de vidas están en peligro debido a esta despiadada
campaña para subyugar a la industria de la salud y convertirla en marioneta de un sistema legislado por esfuerzos de cabildeo";
resulta también elocuente el comentario del Dr. Julian Whitaker: "no dejo de sorprenderme por el irracional comportamiento de
las autoridades que, en lugar de defender la salud del pueblo, son una verdadera amenaza para el mismo".
Además de lo anterior, las regulaciones implican otras violaciones de derechos humanos: desde hace décadas, los
gobiernos han ocultado al público la existencia de los complementos dietéticos y los beneficios que se puede obtener de ellos, en
contra de su obligación ética y legal de difundir cuanto pueda beneficiar la salud de las personas; de hecho, estos productos se
han perseguido y prohibido injustificadamente, dificultando aún más el acceso a ellos y, en ocasiones, se ha difundido información
falsa sobre la supuesta peligrosidad de estas sustancias, diciendo que se consumen demasiadas vitaminas, cuando la realidad es
justamente la contraria (prácticamente toda la población padece deficiencias nutricionales como consecuencia, en gran medida,
de la "dieta normal" que las autoridades defienden y recomiendan); también se ha dicho que se están descubriendo e
investigando a nivel farmacológico propiedades saludables de sustancias presentes en el vino como un avance en medicina,
cuando los preparados dietéticos a base de estas sustancias están ampliamente estudiados y disponibles en el mercado de los
productos naturales y llevan años proporcionando grandes beneficios a las personas que los usan, pero su conocimiento y
difusión se ha bloqueado y perseguido. Además de exponer a la gente a un peligro innecesario, que no ha hecho sino incrementar
sus sufrimientos, la ocultación de la información sobre las opciones naturales viola los derechos a la información y a la libertad de
elección de los ciudadanos y crea un monopolio de la industria de la salud controlado por las compañías farmacéuticas, lo que
obliga a la población a volverse física, psicológica y económicamente dependiente de un único sistema que no potencia su salud y
sólo ofrece "soluciones" peligrosas, enormemente costosas y excesivamente ineficaces para sus enfermedades, creando una
situación de dictadura en la salud.
Las regulaciones de las que hablamos, cuya elaboración y aprobación también se están realizando sin el conocimiento ni
el consentimiento de los ciudadanos, supondrán la legalización y perpetuación de esta dictadura pues:
1- Violan el derecho a la libertad de elección al impedir el acceso a la medicina natural y a los productos naturales en el
presente. Además, que el gobierno asuma que debe decidir qué es lo que la gente puede comer porque, si lo decide ella misma,
podría hacerse daño, no es sólo dictatorial sino también paternalista e insultante ya que trata a los ciudadanos como a seres
incapaces de hacerse cargo de su propia vida realizando elecciones inteligentes acerca de la manera en que quieren vivirla sobre
la base de un buena información. La libertad de elección de lo que una persona quiere o no tomar es un derecho individual e
inalienable; los gobernantes son solamente empleados públicos (por tanto, están para servir al pueblo, no para mandar sobre él;
el artículo 1 de la Constitución Española declara: "la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes
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del estado") a los que pagamos para que investiguen con honestidad y pongan a nuestra disposición todos los recursos de salud
e información sobre ellos existentes a nivel mundial, de manera que tengamos la seguridad de que todas las opciones están a
nuestro alcance en el momento de examinar las diferentes posturas y elegir, entre ellas, lo que nos parece mejor. Sin embargo, en
lugar de esto, están pretendiendo imponernos lo que ellos deciden que es más conveniente para nosotros sin, ni siquiera,
permitirnos participar en este proceso ni manifestar nuestro propio parecer y argumentando que deben protegernos de algún
peligro cuando, el único peligro real, es el que están generando ellos mismos al ocultar y manipular la información sobre los
complementos dietéticos e impedir el acceso a ellos.
2- Cierran la puerta a toda posible innovación, lo que asegura que se mantendrá en el futuro la ilegalización del derecho
de elección en la salud e impone un bloqueo cultural y científico que condena el enriquecimiento de la sociedad europea a este
nivel y el avance del sector de la medicina natural en Europa. Este sector ofrece cada día nuevas y mejores soluciones no
agresivas para la salud pero la Directiva sobre Complementos Alimenticios sólo permite añadir nuevas sustancias a la "lista
positiva" si se presentan dossieres para ellas antes del 12 de Julio del 2005; el tiempo es totalmente insuficiente y el coste
prohibitivo para todos los productos naturales pero, en caso de que algún laboratorio realice la inversión y el esfuerzo de
presentar algún dossier, puede no ser aceptado y, aunque lo fuese, ¡ la directiva sólo garantiza que el producto en cuestión
podría seguir vendiéndose en el estado miembro de que se tratase hasta el final del año 2009 !. Por otro lado, un producto
natural vendido como medicamento corre el riesgo, más que probable, de multiplicar su precio varias veces e, incluso, ¡ de
expedirse sólo con receta médica !, como ha ocurrido en otros países. En el caso de las plantas, el criterio de los 15 años de
uso dentro de la Unión Europa impide cualquier innovación pues ¿ cómo podría alcanzar una planta los 15 años de uso en la
Unión Europea si se prohíbe su uso en la Unión Europea ?.
3- Violan los derechos a la libertad de expresión e información, al prohibir que se proclame y difunda información cierta y
beneficiosa para el público. La Directiva sobre Complementos Alimenticios prohíbe que las etiquetas de los envases hagan
referencia a que una dieta variada y equilibrada no puede cubrir el 100% de las necesidades nutricionales, en contra del creciente
cuerpo de evidencias científicas que demuestran la calidad nutricional inadecuada de la dieta media occidental y la existencia
generalizada de deficiencias de micronutrientes entre la población, así como la estrecha relación entre deficiencias nutricionales y
enfermedades degenerativas. Así mismo, la directiva prohíbe que las etiquetas hagan cualquier referencia a la capacidad de los
complementos para prevenir, tratar o curar enfermedades , aunque este hecho cuenta con un fuerte respaldo científico, como
hemos visto. La prohibición de dar a conocer las propiedades de los complementos dietéticos, que ya había sido adoptada con
anterioridad por el gobierno español (los españoles la sufrimos desde mediados del año 2002; sin embargo, el gobierno sí
permite que los anuncios de televisión atribuyan propiedades a pequeñas cantidades de complementos dietéticos que se añade a
algunos alimentos: ¿ por qué permite a la industria alimentaria algo que prohíbe a la industria de los productos naturales?), impide
a los ciudadanos hacer una elección responsable en el cuidado de su salud y evitarse graves padecimientos futuros.
En palabras de Linus Pauling: "... la censura y prohibición injustificadas de información y sustancias que producen
beneficios, según se ha comprobado estadísticamente, son violaciones flagrantes de los derechos humanos y constitucionales.
Como científico, me horroriza la audacia de los que violan estos derechos; como ciudadano, me siento obligado a expresar mi
indignación al ser considerado incapaz de hacerme cargo de mi propia salud".
Otro Premio Nóbel, el profesor Sydney Brenner, fundador del "Instituto de Ciencias Moleculares" de Berkeley
(California), miembro del Consejo Científico Director del Instituto de Astrobiología de la NASA y Premio Nóbel de Medicina en
el año 2002, ha denunciado la necesidad de que los gobiernos fomenten la participación activa de los ciudadanos en el cuidado
responsable de su propia salud en lugar de permitir que crean que pueden enfermar y esperar una respuesta salvadora por parte
de las autoridades en forma de una píldora farmacéutica. Según él, debería invertirse más dinero en este tipo de educación que
en el diseño de fármacos pues un enfoque de las políticas de salud gubernamentales basado en la difusión de información sobre
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hábitos saludables (los complementos dietéticos son claramente uno de ellos) salvaría vidas, mientras que el énfasis que se hace
actualmente en la investigación farmacológica sólo beneficia a las compañías farmacéuticas. Recientemente, ha declarado: "Todo
se está conduciendo en beneficio de la industria farmacéutica"; también: "Existen dos tipos de cuidado de la salud: por un lado,
el cuidado de la salud del público y , por otro, el cuidado de la salud financiera de las compañías farmacéuticas".
Nos encontramos, pues, ante una gran maniobra política que no obedece a criterios éticos ni científicos, como pretende
aparentar, y que sólo sirve a los intereses de una minoría poderosa pese a las graves consecuencias humanitarias de sus acciones.
Desgraciadamente, los gobiernos parecen estar más inclinados a aliarse con estos poderes que a servir a los ciudadanos, con los
que tienen un compromiso ético y legal.
La aprobación de las directivas europeas supondría un acto de crímenes contra la humanidad al condenar a millones de
seres humanos a un sufrimiento y a una muerte evitables y sentaría un peligroso precedente de violación de los derechos humanos
que podría tener mayores repercusiones en el futuro.
Lejos de facilitar la libre circulación de productos, como proclaman, las directivas impondrán un bloqueo y un aislamiento
que casi impedirá toda circulación de productos naturales en la Unión Europea y con el exterior y cerrará para siempre el
mercado europeo de los complementos a cualquier buena idea que pueda ayudarnos a vivir mejor.
Otras regulaciones
Como he dicho antes, los intereses económicos que intentan acabar con el sector de la medicina natural son tan fuertes,
que su influencia se extiende por todo el planeta. Los siguientes son algunos ejemplos de regulaciones realizadas en diferentes
partes del mundo:
En Australia, la gran mayoría de los productos naturales que se encontraban a la venta eran suministrados por una
empresa que tenía esta línea de productos dietéticos y, por otro lado, una línea de productos farmacéuticos. Uno de sus
medicamentos contenía un principio activo que producía efectos secundarios. El gobierno utilizó esto como excusa para retirarle,
no sólo ese medicamento, sino toda su línea de productos naturales, los cuales, insisto, no tenían nada que ver con los
farmacéuticos; y, sin embargo, al resto de las compañías farmacéuticas que vendían medicamentos con el mismo principio activo
sí les dejaron seguir vendiéndolos. Como resultado, los australianos vieron desparecer, de un día para otro, alrededor del
ochenta por ciento de los productos que se vendían en las tiendas de salud natural.
En Estados Unidos, hace unos diez años, intentaron aplicar restricciones como las que se quiere imponer ahora en
Europa. Gracias a las protestas ciudadanas y a los testimonios presentados ante el senado por especialistas del sector de la
medicina natural, se aprobó en 1994 una ley que protege los complementos dietéticos, aunque las influencias de los círculos de
poder que intentan arruinar este sector consiguieron que la versión definitiva de esta ley fuese menos liberal de lo que se
pretendía. Ahora vuelven a intentarlo con una propuesta que otorgará a la FDA (organismo similar a la Agencia del
Medicamento española y con la misma actitud de oposición y censura a los complementos dietéticos y a la información sobre
ellos) poder absoluto para retirar del mercado cualquier producto natural si se recibe una sola queja de él, sea o no real.
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En Canadá, diferentes proyectos de ley han intentado prohibir y convertir en fármacos los productos naturales y, al igual
que en Nueva Zelanda, "armonizar" las leyes nacionales con la restrictiva legislación australiana.
En Alemania, la industria farmacéutica ya controla completamente este sector y los alemanes se ven obligados a importar
productos de otros países para poder consumir complementos de calidad.
En El Reino Unido, uno de los países europeos más liberales en materia de complementos dietéticos, 5 miembros del
Partido Laborista que iban a votar en contra de la transposición de la Directiva sobre Complementos Alimenticios a la legislación
nacional fueron sustituidos contra su voluntad el día anterior a la votación; aún así, la transposición fue aprobada por sólo 8 votos
frente a 6 por lo que, de no haberse manipulado la votación, la directiva europea habría sido rechazada por gran mayoría. Kate
Hoey, uno de los miembros retirados, declaró con indignación: "Era miembro del comité hasta que dije, honestamente, que iba a
votar en contra de las regulaciones". Añadió: "El gobierno se preocupa más de la industria farmacéutica que de las oportunidades
y derechos de los ciudadanos a seguir utilizando productos que siempre han utilizado". Jeremy Corbyn, otro parlamentario inglés
laborista, confirmó que "la directiva es el producto de despiadadas tácticas de presión utilizadas por la industria farmacéutica, a
la que no "entusiasma", precisamente, la amplia variedad de suplementos vitamínicos disponibles en las tiendas de salud natural".
Nigel Farrage, miembro del parlamento europeo, dijo que, en una ocasión, se solicitaron a los eurodiputados 450
votaciones sobre las directivas en una sesión de 80 minutos. Admitió abiertamente que se trataba de una farsa y que tuvo que
votar según le ordenaron.
En España, la Agencia del Medicamento prohibió, a finales del año 2002, la elaboración y venta de fórmulas magistrales
de Homeopatía (es decir, prohibió que los remedios homeopáticos cuya venta está permitida por separado puedan juntarse en
una misma preparación) y aplicó las mismas prohibiciones a los remedios elaborados a partir de sustancias proporcionadas por
el paciente, cuando ambas prácticas son completamente inofensivas (probablemente, los productos homeopáticos sean los más
inofensivos de todos) y amplían enormemente las posibilidades de este sistema terapéutico, permitiendo tomar varios remedios
mucho más cómodamente por muchísimo menos dinero del que costaría comprarlos por separado y consiguiendo remedios muy
específicos (totalmente adaptados a cada persona y a su problema) y, por ello, increíblemente efectivos. La prohibición, sin
sentido alguno, está impidiendo a las personas obtener gran cantidad de los beneficios que la Homeopatía les brindaba y les
obliga a pagar mucho más dinero por productos menos eficaces.
Al tratarse de una medida de carácter nacional, es imprescindible una reacción enérgica de los españoles contra ella.
Si el intento de destruir las alternativas naturales tiene éxito, sufriremos a escala mundial una dictadura en la salud en la
que unos pocos actuarán como "dueños absolutos de la salud y la enfermedad" de los demás, decidiendo lo que cada persona
puede y/o debe tomar y cuándo en función de sus propios intereses. Además, debemos tener en cuenta que cualquier regulación
pone en peligro la salud en el mundo entero porque tratados internacionales obligan a las naciones a adoptar criterios similares en
materia de comercio con el mismo pretexto de las directivas europeas de "armonizar los mercados" para "facilitar la libre
circulación de productos entre países", así que se trata de un conflicto global que requiere que todos los ciudadanos del planeta
nos unamos más allá de nuestras fronteras.
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Acciones de protesta
El conocimiento de estos hechos puede ayudarnos a tomar conciencia de la magnitud del problema al que nos
enfrentamos y de la necesidad urgente de movilizaciones en todos los países y de unir esfuerzos, como están haciendo las
diferentes asociaciones que ya luchan activamente en todo el mundo y que necesitan el apoyo de ciudadanos, profesionales del
sector, herbolarios y fabricantes para desterrar definitivamente esta amenaza y conseguir por fin un lugar propio y en libertad
para los complementos dietéticos, fuera del control de cualquier poder. Lo ocurrido en países como Estados Unidos o Canadá
demuestra que este tipo de iniciativas son esenciales para luchar contra la tiránica política gubernamental; debemos
concienciarnos de que la base de la democracia es el derecho que nos asiste a hacer llegar nuestras quejas a las instituciones
oficiales en todo aquello que consideremos que no nos beneficia y a exigir una respuesta adaptada a nuestros deseos por parte
de estos organismos. En el Reino Unido, Paul McCartney y Elton John, junto a otras 40 personalidades del mundo del
espectáculo, encabezaron la campaña "Salvad los complementos dietéticos" para animar a la gente a increpar al gobierno y
proteger el libre acceso a estos productos. Paul McCartney se dirigió al público con este comunicado:
"Estimados amigos:
Espero que, al leer esta carta, disfruten de buena salud. Su buena salud es, precisamente, la razón por la cual les escribo. Les
aconsejo vivamente que se tomen un tiempo para leer los artículos elaborados por las organizaciones que luchan para preservar
nuestros derechos de tomar decisiones sobre nuestra salud, pues tales derechos están siendo amenazados por la legislación
europea en curso.
Creo que debemos proteger nuestro derecho a comprar complementos dietéticos naturales, los cuales son totalmente
inofensivos y nos ayudan a compensar nuestras deficiencias alimentarias.
Me alegra prestar mi nombre a una campaña que puede ser necesaria para proteger nuestros derechos en el Reino Unido y
en otros países de Europa. Estaría encantado de que ustedes hiciesen lo mismo pues, consiguiendo el apoyo de mucha gente,
podremos atraer la atención de los medios de comunicación y del publico, lo que nos permitirá cambiar el curso de los
acontecimientos.
Les pido que consideren seriamente apoyar con su firma esta iniciativa, que cada vez cuenta con más simpatizantes.
Gracias por el tiempo que han dedicado a leer esta carta.
Saludos, Sir Paul McCartney"
Como ven, uniéndonos hay resultados:
¡ VICTORIA DE ANH EN LA PRIMERA FASE DE SU ACCIÓN LEGAL CONTRA LA DIRECTIVA EUROPEA
SOBRE COMPLEMENTOS DIETÉTICOS !
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Queridos amigos:
&
