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La Enfermería Psiquiátrica Comunitaria y la formación del profesorado en la prevención escolar de la anorexia nerviosa Mª Angeles Paredes Nure Investigación, nº 17, Julio ...

Enviado* el 31/12/2010 19:06
La Enfermería Psiquiátrica Comunitaria y la formación del profesorado en la prevención escolar de la anorexia nerviosa Mª Angeles Paredes Nure Investigación, nº 17, Julio-Agosto 2005 1 La enfermera psiquiátrica comunitaria como recurso para la formación del profesorado de educación secundaria en la prevención escolar de la anorexia nerviosa The community psychiatric nurse as a resource for teacher's training in preventing nervous anorexia in teenagers. Mª Ángeles Paredes Sierra. E.I.R. Salud Mental Hospital Psiquiátrico José Germain. Unidad Docente de la Comunidad de Madrid, 5ª Promoción 2003-2004. RESÚMEN La población adolescente escolarizada se encuentra expuesta a factores que pueden desencadenar el desarrollo de la  Anorexia Nerviosa. Para ayudar a evitar la aparición de esta enfermedad el profesorado tiene que intervenir y para ello deberá estar formado en aspectos relacionados con la Salud Mental. En este estudio se intenta demostrar como la Enfermera Psiquiátrica Comunitaria (EPC) puede ofrecer una formación específica sobre prevención en  anorexia nerviosa y conseguir que el profesorado mejore sus conocimientos, actitudes y aptitudes. El proceso de la investigación se desarrolla con los profesores de los  Institutos de Educación Secundaria de la localidad de Getafe (Madrid). Se plantea un estudio de intervención con evaluación mediante técnicas cualitativas (grupos de discusión) y cuantitativas (cuestionario) pre y post-intervención. Palabras clave: Anorexia nerviosa, Prevención, Escuela, Enfermera Psiquiátrica. ABSTRACT Adolescent students are considered to be at high risk of developing nervous anorexia (NA). In order to reduce the incidence of this problem, teachers should be involved and trained in mental health issues. In this research proposal we try to analyse how the community psychiatric nurses are able to offer a specific training and develop appropriated knowledge, attitudes and skills regarding NA in teachers. We propose an intervention study using qualitative evaluation techniques (focus group) pre and post- intervention. Additionally, a specific questionnaire will be used. Secondary school teachers from Getafe (Madrid) will be enrolled in this study. Key words: Nervous anorexia, prevention, school, psychiatric nurse INTRODUCCIÓN La anorexia nerviosa (AN) es una enfermedad mental incluida en los Trastornos de la Conducta Alimentaría (TCA), también conocidos como desórdenes o trastornos del comer, de la ingesta etc. Aunque la palabra anorexia esté asociada al sinónimo falta de apetito, en la anorexia nerviosa no ocurre esto, ya que habiendo apetito existe una negación a comer con el objetivo único de perder peso. Actualmente esta enfermedad se puede considerar como un trastorno que afecta gravemente a las áreas socio-psico-biológica, con una trascendencia sanitaria importante. La prevención de la AN se encuentra dificultada por su etiología multicausal [1, 2],  ya que para que una prevención sea eficaz debe de contemplar todos los factores predisponentes, desencadenantes o precipitantes implicados en la producción de la enfermedad. Algunos de estos factores en relación con la AN son los socioculturales, individuales, biológicos, psicológicos, consecuencias de crisis del adolescente y familiares. Esta multicausualidad o multifactorialidad puede hacer más difícil la planificación de actividades preventivas, pero no tiene porqué invalidarlas. [2] En los últimos años España ha experimentado cambios importantes y rápidos respecto a los hábitos alimentarios, siguiendo la misma evolución que el resto de los países industrializados. Se ha producido un incremento de conductas alimentarias alteradas en jóvenes y de comportamientos relacionados con la sobrevaloración y preocupación excesiva por el peso. La AN en nuestro país, como en otros países de nuestro nivel socioeconómico, está alcanzando proporciones epidémicas entre mujeres de 12 a 25 años. [3]. Pero como socialmente se cree, esta enfermedad no podemos asociarla exclusivamente con un alto nivel económico y con el ámbito urbano [4, 5], ya que en un estudio realizado en 2001 en la provincia de Teruel se demuestra que la prevalencia de conductas y actitudes alimentarias alteradas en los
La Enfermería Psiquiátrica Comunitaria y la formación del profesorado en la prevención escolar de la anorexia nerviosa Mª Angeles Paredes Nure Investigación, nº 17, Julio-Agosto 2005 2 adolescentes escolarizados rurales no difiere de los datos obtenidos en otros estudios de países desarrollados y de otras muestras españolas de adolescentes.  [4] A partir de los años 70 la AN ha sufrido un incremento de su morbilidad, sorprendiendo a los profesionales de la salud y alarmando a la población general. En la época de los 80 irrumpe en las consultas médicas una verdadera invasión anoréxica (20 años más tarde que en Norteamérica o en la Europa no meridional). De un caso clínico nuevo en la unidad  madrileña especializada en AN del Dr Morandé en los 70, se pasa a uno quincenal a finales de los 80 y a uno semanal a principios de los 90. En la actualidad se reciben tres pacientes nuevos a la semana. [3] Muchos estudios se han preocupado en averiguar la prevalencia de la AN en diferentes ámbitos y diferentes grupos de población. Los datos obtenidos varían según el estudio. Existen dos estudios publicados por el Instituto de Salud Pública, orientados a la prevalencia de los TCA en adolescentes de la Comunidad de Madrid [5, 6]. Uno de ellos ofrece datos de prevalencia de TCA del 3,4% y de AN del 0,6%, de los cuales sólo un 19% se encuentra en tratamiento.  La población de riesgo detectada para desarrollar un TCA en mujeres adolescentes es del 7,6%. [5] Según el encuentro de Mahón sobre epidemiología y prevención de los TCA, celebrado en Septiembre del 2001, los datos de prevalencia de la AN a nivel general se encuentran entre el 0,1 y 1,5 %, y la población de riesgo es de un 8%. [3,7] Este encuentro deja también en evidencia el incremento que está desarrollando en los últimos años el diagnóstico atípico o no especificado de TCA, alcanzando cifras de prevalencia del 1,7 al 3,8%. [1,3,5,7] En Getafe, población a la que va dirigida la prevención de esta investigación, el 10% de los adolescentes de ambos sexos escolarizados en los primeros cursos de la ESO tienen algún factor de riesgo para desarrollar un TCA. El 0,5% de esta población de 12 a 14 años presenta actualmente un TCA. [7, 8]. Los preocupantes datos mostrados anteriormente sobre la prevalencia de la AN, sumados al aumento de las formas atípicas (más difíciles de diagnosticar), el aumento de la incidencia de casos en varones y el inicio de la enfermedad en edades cada vez más tempranas [1, 3, 9, 10, 11] hace más necesario el estudio de los programas de prevención primaria comunitaria y enfocar su actividad al medio escolar, promocionando los hábitos alimentarios saludables y el desarrollo de dispositivos de vigilancia de la población con riesgo, así como de los casos.[3,5,7,9] La adolescencia es una etapa  idónea para realizar programas de prevención primaria, ya que en este momento de la vida es donde confluyen muchos factores de riesgo que hacen a los jóvenes más vulnerables para desarrollar un TCA. Que aparezca la enfermedad dependerá de cómo los factores de riesgo interactúan con los factores de protección (de carácter individual, familiar y social). [1, 8, 12, 13] En Buenos Aires (Argentina) se está desarrollando un programa de prevención con muy buenos resultados. Llamado "Adolescentes por la vida"  está orientado a la prevención desde la escuela de la problemática de salud actual en los adolescentes. El objetivo principal es hacer "prevención desde y para los adolescentes", intentando que los propios adolescentes se conviertan en "agentes de salud". [12] Desde el punto de vista económico, para la sanidad no hay mejor inversión que la destinada a la prevención de enfermedades psíquicas y la promoción de la salud mental. Las dificultades que nos encontramos para hacer una buena y eficaz prevención en algunas enfermedades como la AN, no tiene porqué impedir una activa política de prevención. [14] La prevención primaria, orientada desde la educación para la salud, no aborda solamente la mera transmisión de información sobre factores de riesgo o comportamiento de riesgo, sino que fomenta la motivación, las habilidades personales y potencia la autoestima, todo ello enfocado a mejorar la salud. Llegados a este punto se cree necesario dejar claras las diferencias entre los tipos de prevención, ya que se considera que hablamos de un término muy amplio que puede causar complicaciones al planificar un programa preventivo. La prevención primaria está enfocada a la reducción de la incidencia, la secundaria asociada a la detección precoz del trastorno y la terciaria a la prevención de recaídas. También se puede mencionar la prevención selectiva cuando está destinada únicamente a los grupos de alto riesgo, como son los actuales programas preventivos que se ocupan de los TCA. [1,9,14,15] Este proyecto de investigación centra su acción en la prevención primaria o promoción de la salud, donde no se pretende la detección de casos por la población general, que es, lo que muchas veces se consigue cuando se utilizan diferentes instrumentos de promoción como los carteles, charlas, talleres, etc..., sino que  intenta promover y desarrollar herramientas para fortalecer  a través del profesorado los factores protectores de los adolescentes hacia la enfermedad. Su éxito dependerá de la elección del contenido y de estrategias de intervención por parte del profesorado que contará con la ayuda de la enfermera psiquiátrica comunitaria (EPC) para realizarlo. Diferentes estudios consideran la prevención de los TCA solamente como prevención primaria, trabajando con los adolescentes diferentes aspectos como el aumento de autoestima, la imagen corporal, la influencia de los medios de comunicación, las habilidades sociales, resolución de conflictos y hábitos saludables. [9] Sin embargo otros autores han desarrollado trabajos donde la prevención primaria y la secundaria se aplican conjuntamente. Es el caso del programa preventivo desarrollado en la localidad de Getafe (Madrid), donde se utiliza una entrevista individualizada con cada alumno de riesgo detectado (mediante el EAT-26) para salvar el diagnóstico de esta manera y poder derivarlo a los recursos sanitarios en el caso necesario. [8]
La Enfermería Psiquiátrica Comunitaria y la formación del profesorado en la prevención escolar de la anorexia nerviosa Mª Angeles Paredes Nure Investigación, nº 17, Julio-Agosto 2005 3 La mayor parte de la prevención primaria realizada en escolares hasta la fecha, ha ido dirigida a modificar la conducta precursora de los trastornos alimentarios. Los resultados no han sido muy buenos, ya que no ha habido cambio de conductas pero sí de conocimientos. [2] Si en  prevención primaria todavía queda mucho por trabajar y contrastar en relación con la AN a largo plazo, en  prevención secundaria esto ya está solucionado, ya que se utilizan diferentes cuestionarios autoevaluativos que permiten la valoración sistémica del comportamiento alimentario. Sea cual sea el tipo de prevención que se emplee, hay que tener siempre presente los efectos asociados a una mala prevención. Como menciona Ruiz-Lázaro refiriéndose a Turón,  la información no es sinónimo de conocimiento [14]. Se debe de evitar el "efecto rebote". Ofrecer mucha información sobre la AN no es sólo inútil sino que puede ser contraproducente al poder surgir en los adolescentes la sugestión o la inducción miméticas de conductas de riesgo [2,7,14,15]. Por todo ello las charlas, conferencias o clases magistrales que informan sin educar, y dadas de forma descontextualizadas, están condenadas al fracaso. Otro aspecto a tener en cuenta con la información ofrecida en la prevención es la alarma social que puede crearse con esta enfermedad, aspecto que debemos de evitar siempre. [1,2] "Las intervenciones comunitarias con programas escolares con un enfoque global dentro del modelo de la educación para la salud en la adolescencia, puede ser uno de los caminos para lograr la prevención de los trastornos alimentarios" [13]. Existen algunas experiencias interesantes de prevención de TCA realizadas en España [7]. Sin embargo, hasta la fecha se han conseguido progresos limitados en desarrollar intervenciones preventivas que resulten efectivas [16]. Existen programas que han resultado ineficaces o incluso contraproducentes, o bien no han producido un cambio notable de actitudes a corto plazo [14]. Otros como el programa Zarima-Prevención, desarrollado por Ruiz-Lázaro en Aragón, ha  sido considerado como el primer programa preventivo que ha demostrado estadísticamente la modificación de actitudes y la disminución de la población de riesgo. Otras experiencias con rigor, calidad y reconocimiento que también han podido demostrar su utilidad son el programa preventivo y de salud con adolescentes de Getafe y el proyecto integral "Promoviendo la adaptación saludable de nuestros adolescentes", desarrollado en Alcalá de Henares (Madrid). [8, 13, 14, 17] Los talleres de prevención realizados en Hortaleza (Madrid), centran toda su actividad en el ámbito escolar, al considerarse éste como el lugar idóneo para realizar la prevención primaria de la AN [2, 9, 12, 18]. Los centros de educación no deben centrar sus esfuerzos únicamente en el nivel académico sino que deben enseñar a los alumnos a aprender a vivir en el mundo de hoy [12]. Esta enseñanza es responsabilidad directa de los docentes, cuyas funciones como informar, orientar y sobre todo escuchar, están potenciadas por la cercanía y el vínculo que el alumno crea con el profesor [12, 18]. La importancia del comportamiento del profesor hacia el alumno se basa en el "efecto Pygmalion", que afirma que las expectativas de una persona sobre otra, ya sean positivas o negativas, influyen en su comportamiento [15]. Un estudio realizado por el grupo Zarima-Prevención con profesionales de la enseñanza en activo demuestra que los profesionales que trabajan con niños y adolescentes tienen algunas ideas inapropiadas respecto a la alimentación saludable, dato importante para el desarrollo de actividades preventivas sobre AN en el aula, pues primero estos profesionales deberían recibir una formación específica [19]. Esta cuestión es apoyada por varios estudios que mencionan  la necesidad de formación por parte del profesorado [1,8,13,15,17,19] y por las   Guidelines for Adolescent Preventive Services de la American Medical Association. [17] El profesor involucrado en la prevención debe de estar preparado y tener un papel activo, no puede limitarse únicamente a trasmitir información sobre la AN, sino que debe motivar y potenciar cualidades, además de diseñar actividades de aprendizaje orientadas a la prevención [8, 10, 14, 15, 17]. Basándome en la definición de la OMS sobre el concepto de salud como el desarrollo de potencialidades, lo que se pretende es que el profesor sea capaz de desarrollar sujetos competentes para que puedan solucionar sus conflictos de manera adecuada. Hay estudios que potencian la labor del docente para la detección de casos de TCA [8, 20]. Se debe de tener cuidado a la hora de desempeñar esta función ya que la coexistencia de varios síntomas no definen la enfermedad, la sintomatología debe ser interpretada por profesionales sanitarios y los docentes se deben limitar a observar y comunicar antes de crear falsas alarmas. [1] La educación para la salud en la enseñanza, viene impuesta desde la LOGSE (Ley Orgánica General del Sistema Educativo) que crea objetivos de cada área o materia que hacen referencia a factores conductuales y educativos relacionados con la prevención o la salud de una manera implícita o explícita. Todo ello se hace mediante temas transversales donde aparecen especificaciones sobre hábitos de salud y habilidades sociales que los alumnos deben alcanzar en su paso por el sistema educativo [10, 18]. Para cubrir estos objetivos, los profesores se encuentran en ocasiones con dificultades, pero con la necesidad de hacerlo. La figura del profesional de enfermería como parte del equipo educativo tiene lugar en escasos centros públicos en España. La necesidad de estos en todos los centros educativos es actualmente revindicada. En Francia y Reino Unido se dispone dentro de cada centro de un servicio sanitario propio, con funciones de prevención e información. [18] La enfermería especializada en Salud Mental puede ayudar desde el CSM de la comunidad, en temas de prevención, ofreciendo formación y materiales para que los docentes puedan crear su propia estrategia preventiva dependiendo de las características de sus alumnos. La enfermera psiquiátrica no va a actuar
La Enfermería Psiquiátrica Comunitaria y la formación del profesorado en la prevención escolar de la anorexia nerviosa Mª Angeles Paredes Nure Investigación, nº 17, Julio-Agosto 2005 4 de forma puntual, sino que deberá implicarse de forma activa e integrada, apoyándose en la estructura y los recursos que le ofrece el sistema educativo para realizar una prevención efectiva. [18] De los programas preventivos conocidos en España en escolares sobre AN, muy pocos tienen incorporada a la enfermería como parte del equipo multidisciplinar. En el grupo Zarima-Prevención, si podemos ver reflejada a la enfermera, pero no siendo ésta especialista en salud mental. [13] La línea de investigación actual sobre prevención de TCA, está girando sobre temas relacionados con el trabajo que se está realizando con la población de riesgo y cómo desarrollar con ellos intervenciones eficaces [2, 13]. Muchos estudios coinciden en la necesidad de trabajar aún más sobre las experiencias preventivas realizadas actualmente, replicar resultados, consolidar algunas experiencias y, sobre todo, comprobar su evolución a largo plazo, mediante estudios prospectivos que dejen clara la eficacia de los programas preventivos en los TCA a nivel escolar. [2, 4, 7, 13, 20] Tras realizar un análisis detallado de la bibliografía referente a los TCA, se evidencia la importancia que ha tomado la anorexia nerviosa en las últimas décadas. El interés, por la enfermedad viene dado por la alta prevalencia de esta enfermedad. Según un estudio realizado recientemente con mujeres adolescentes de la Comunidad de Madrid, esta se sitúa en un 0,6%; detectándose además, que la población de riesgo de los TCA dentro de ese mismo colectivo es de un 3,4% [5]. A los datos anteriormente citados, hay que añadir que estamos hablando de una enfermedad grave, cuya mortalidad está en el 5% de los casos y la cronicidad es mayor del 20-30% [20] y donde la edad de inicio es cada vez más temprana. Este conjunto de datos objetivos unido a la sensibilidad propia de la etapa adolescente caracterizada por desequilibrios emocionales, cambios corporales, continuos conflictos, instauración de hábitos saludables y estructuración de la personalidad, ponen de manifiesto la necesidad de realización de programas de educación para la salud, concretamente dirigidos a la prevención de la anorexia nerviosa en la adolescencia, siendo esta necesidad el eje en torno al cual versa este proyecto de investigación. La prevención de la anorexia nerviosa no puede limitarse a la mera transmisión de información sobre la patología, ya que esto no modifica actitudes y puede llegar a ser contraproducente. Es necesario que la prevención esté enfocada al fomento de la motivación por los hábitos saludables, habilidades personales y aumento de autoestima. Esto es una labor que se debe de desempeñar día a día y que la enfermera de forma independiente no puede lograr con una charla aislada y descontextualizada, por ello debe de apoyarse en la estructura y recursos de la comunidad educativa. Se pretende que la enfermera psiquiátrica comunitaria conozca los déficit con los que cuenta el profesorado para llevar a cabo la prevención en el aula y pueda servirles como recurso aportando formación para que estos sean capaces de diseñar su propia estrategia preventiva. BIBLIOGRAFÍA 1. Acosta E, Dueso C, Ceinos M. Anorexia y Bulimia: Necesidad de diferenciar la prevención primaria de la detección precoz en el contexto de la educación para la salud en los centros de enseñanza. Atención Primaria 2001; 3 (27): 271-274. 2. Ruiz PM. Prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria. 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Prevención de los trastornos de la conducta alimentaria en España. Proceedings del IV Congreso Virtual de Psiquiatria-Interpsiquis; 1-28 Febrero 2003. 7. Petit MJ, De la Corte J, Astray J. Programa de detección precoz y prevención de los trastornos de la alimentación (anorexia y bulimia) con adolescentes de 12-14 años escolarizados en IES públicos de Getafe (Madrid). Proceedings del III Congreso Virtual de Psiquiatria-Interpsiquis; 1-28 Febrero 2002. 8. Solano-Pinto N, Oliveros-Leal L, Moreno-Villares JM. Prevención de los trastornos de la conducta alimentaria: "Educando en salud: así soy yo, así son ellos". Proceedings del V Congreso Virtual de Psiquiatria-Interpsiquis; 1-28 Febrero 2004. 9. Serrano M, Cabrero MJ. Necesidad de prevenir la anorexia nerviosa. A tu salud: revista de educación para la salud 1998; 6(23-24):12-14. 10. Zagalaz ML, Romero S, Contreras OR. La anorexia nerviosa como distorsión de la imagen corporal. 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La Enfermería Psiquiátrica Comunitaria y la formación del profesorado en la prevención escolar de la anorexia nerviosa Mª Angeles Paredes Nure Investigación, nº 17, Julio-Agosto 2005 5 13. Ruiz-Lázaro PM. Metodología en la prevención de los trastornos alimentarios. Proceedings del V Congreso Virtual de Psiquiatria-Interpsiquis; 1-28 Febrero 2004. 14. Ruiz-Lázaro PJ. Prevención primaria de los trastornos de conducta alimentaria a través de la educación para la salud comunitaria. Proceedings del III Congreso Virtual de Psiquiatria-Interpsiquis; 1-28 Febrero 2002. 15. Vitiello B, Lederhendler I. Research on eating disorders: current status and future prospects. Biol Psychiatry 2000; 47 (9): 777-786. 16. Ruiz PJ, Puebla R, Cano J, Ruiz PM. Proyecto de educación para la salud "Promoviendo la adaptación saludable de nuestros adolescentes". Aten Primaria 2000; 26: 51-57. 17. Sánchez Moñino T. La figura del profesional sanitario en los centros de enseñanza. Enfermería Global 2002; 1:1-14. 18. Ruiz-Lázaro PM. Actitudes alimentarias alteradas en profesionales modelo para niños y adolescentes. Rev Psiquiatr Infanto-Juv 2001;3: 6-9. 19. Conde VJM, Ballesteros MC, Blanco JA, Medina G, Imaz C. Algunos aspectos epidemiológicos, preventivos y asistenciales de los trastornos del comportamiento alimentario. Una propuesta asistencial de área. Psiquiatría Noticias 2001; 3 (1). HIPÓTESIS La aportación a los profesores de educación secundaria de conocimientos sobre  anorexia nerviosa y su prevención sirve para mejorar en éstos las actitudes/aptitudes sobre la prevención escolar de la anorexia nerviosa. OBJETIVOS General Conocer si mediante la aportación de conocimientos dirigidos al profesorado de educación secundaria, mejoran sus actitudes/aptitudes en la prevención de la AN, estableciéndose así un campo de actuación específico de la EPC. Específicos -Conocer los conocimientos, actitudes y aptitudes del profesorado sobre la anorexia nerviosa y su prevención. -Averiguar qué área de conocimientos relacionados con la AN perciben los profesores como insuficiente y con necesidad de ampliar. -Conocer qué dificultades tienen los profesores para poner en práctica la prevención en el aula. -Ofrecer conocimientos válidos sobre prevención de la AN, para que puedan ser aplicados en las aulas por los profesores. -Evaluar el cambio producido en las actitudes/aptitudes y en el conocimiento del profesorado una recibida la intervención de la EPC. METODOLOGÍA Diseño de investigación: Estudio analítico de intervención con análisis pre y postintervención mediante técnicas de investigación cualitativa (grupos (GD) de discusión y entrevistas semi-estructuradas). Se eligen instrumentos de naturaleza cualitativa por acercarse al conocimiento de la realidad social a través del estudio de los discursos desde la perspectiva de los participantes, lo cual se adapta mejor al propósito del estudio. Ámbito de estudio: Institutos de Educación Secundaria de Getafe (Madrid) Población y sujetos de estudio: La población diana del estudio son los profesores de Educación Secundaria y la población accesible son los profesores de Educación Secundaria de Getafe. Por causas metodológicas  de la investigación cualitativa  los componentes del primer grupo de discusión no serán los mismos que los del grupo post-intervención. El tamaño de la muestra quedará determinado por los criterios de diversidad, saturación y conveniencia de los datos. El Centro de Apoyo al Profesorado (CAP) de Getafe ha facilitado los datos de la población de estudio, mediante un documento anual publicado en el 2003 por el propio organismo. La Educación Secundaria en Getafe cuenta con un total de 1034 profesores  (el 51,85 % del total), de los cuales 801 trabajan en colegios públicos, de éstos, 623 son profesores definitivos de cada centro, 68 están contratados de carácter provisional y 110 como interinos. Las características de la población de estudio se recogen en la tabla I.
La Enfermería Psiquiátrica Comunitaria y la formación del profesorado en la prevención escolar de la anorexia nerviosa Mª Angeles Paredes Nure Investigación, nº 17, Julio-Agosto 2005 6 Criterios de exclusión : ? Directores o jefes de estudios. ? Profesores que trabajen en centros de educación privados de Getafe. ? Profesores sin relación con cursos de 1º, 2º o 3º de la ESO. ? Profesores suplentes o provisionales. ? Profesores de educación compensatoria. ? Profesores que no hayan asistido a más de dos sesiones en la fase de intervención. Variables: ? Independiente: La aportación de conocimientos sobre anorexia nerviosa y su prevención. ? Dependientes: Actitudes/aptitudes del profesorado de Educación Secundaria en la prevención escolar de la anorexia nerviosa. Recogida y análisis de datos Fase pre-intervención: Con el objetivo de asegurar la triangulación de los instrumentos, los datos se recogerán mediante la técnica de grupos de discusión y entrevistas semiestructuradas escritas individuales. Cada grupo de discusión estará formado por 8 profesores, un  preceptor y un observador. La selección de los participantes debe contemplar criterios de homogeneidad/heterogeneidad razonables, de forma que se faciliten las posibilidades de intercambio y comunicación. El contacto para invitar a los participantes

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