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Cólicos del Recién Nacido

Alergia a la leche: Es poco frecuente que la causa de un cólico sea una verdadera alergia a la leche. Sin embargo, algunos bebés puede ser más sensibles a las fórmulas basadas en ...

Enviado* el 01/01/2011 19:42
Fecha de impresión :   Jueves, 30 de Diciembre 2010 Cólicos del Recién Nacido                •¿Qué es?                •¿Cuáles son los síntomas?                •¿Es un problema serio?                •Diagnóstico                •¿Cuál es la causa?                •¿Tiene algún tratamiento?                •¿Qué puedo hacer por mi bebé en caso de cólicos?                •Consejos Básicos
               •Cuándo llamar al médico                •Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos                •Preguntas Frecuentes ¿Qué es?            Accesos de llanto intenso o inconsolable, dolor abdominal e irritabilidad repentina que afectan al lactante entre el primer y el cuarto mes de vida.            Los cólicos son una condición relativamente común, la cual afecta a cerca del 20% de todos los bebés recién nacidos.
¿Cuáles son los síntomas?            Suelen acompañarse de distensión abdominal, encogimiento de piernas, enrojecimiento facial, palidez alrededor de la boca, pies fríos, puños cerrados... El llanto es diferente al de cuando tiene hambre o al de sentirse solo. Normalmente el bebé comienza a llorar al atardecer y su llanto cesa en la madrugada pero también puede presentarse a cualquier hora del día.            Puede tener una duración de 2-30 minutos aproximadamente,  el llanto es inconsolable y nada de lo que hagas parece calmarlo. En general este cuadro comienza a aparecer en la tercera semana de nacido, pero algunos bebés lo presentan en los primeros días de vida.            A pesar de este llanto persistente, estos bebés no tienen ningún síntoma aparente de enfermedad.            Por lo general la situación se resuelve antes de los cuatro meses de edad. Esto lo diferencia a los cólicos de los bebés de más edad que generalmente se deben a la ingestión de nuevos alimentos.            Algo característico de estos cólicos es que se presentan poco después de la alimentación (al pecho o con biberón), con un llanto brusco y rabioso como de dolor, y muchas veces se puede escuchar el sonido del intestino acompañado de la eliminación de gases, con lo que termina el dolor.            La madre interpreta esto como hambre, dado que el niño busca y chupetea como si la tuviera, y lo coloca al pecho, lo que no hace más que aumentar el dolor. Recordemos que el niño no tiene otra forma de expresarse que el buscar y llorar, ante cualquier estímulo, y en este caso es el cólico lo que lo provoca y no el hambre.
           Como el niño continúa llorando la madre interpreta que no tiene leche y ofrece leche artificial, iniciando la disminución del estímulo de succión y pérdida del círculo virtuoso de la lactancia materna. ¿Es un problema serio?            Tranquilízate, no es un problema serio. Tu bebé, aunque aparentemente sufre, tiene buena salud y su crecimiento y desarrollo se realizarán de manera normal. Es importante asegurarse de que la causa del llanto no tiene otro origen más serio.            El diagnóstico de cólico es uno de exclusión, lo que significa que usualmente se descartan otras causas antes de decidir que el bebé padece de cólicos. Es importante que ustedes como padres notifiquen a su médico para que éste pueda evaluar y descartar cualquier problema anatómico, infeccioso, tóxico o de otra índole que pudiese explicar el cólico.
           Diagnóstico            Los pediatras generalmente aplican la regla de tres para diagnosticar a un bebé con cólico:                Un bebé que llora por más de tres horas al día                Cuando menos tres veces por semana                Dentro de los primeros tres meses de vida ¿Cuál es la causa?            No existe ninguna causa clara que pueda explicar este llanto inconsolable que experimentan estos bebés, pero si hay teorías que en conjunto catalogan al cólico como algo multifactorial: exceso de gas intestinal o de movimientos intestinales, sobrealimentación, hipersensibilidad a componentes de la dieta, problemas en la relación paterno-filial, "niños llorones",... En cualquier caso, es un cuadro benigno y transitorio, siendo rara su persistencia más allá de los 3 meses de edad.
           Influencia hormonal: Dentro del útero el intestino del niño debe estar paralizado, para no eliminar deposiciones (meconio) que podría el feto aspirar y producirle neumonitis. Esto se logra por la influencia de las hormonas maternas que inhiben por completo la movilidad intestinal. Una vez que la sangre materna no llega al niño por haberse cortado el cordón durante el parto, el intestino se libera de esta influencia hormonal, e inicia un período de movilidad normal y que en algunos niños se transforma en hiperreactividad intestinal (el intestino se mueve más de lo normal). Esto provocará dolores o cólicos del lactante que se presentan desde la 2a semana de vida y que duran hasta el 2º mes.            Forma de alimentación cuando el bebé se alimenta con leche materna: Otra posible causa de cólicos de bebé amamantados, es que toman mucha "leche de frente" (leche de frente es cuando no se vacía bien el primer pecho antes de ofrecerle el segundo, cuando la mamá tiene mucha producción de leche, cuando tiene un reflejo de bajada leche fuerte o cuando se duerme en el pecho sin haber tomado suficiente leche) lo cual les causa gases, esto porque la leche de frente tiene mucha lactosa; por lo cual no está ingiriendo la leche de atrás que contiene las grasas y proteínas. Esto provoca que se dificulte la absorción en el intestino.            Adaptación mutua: Los cólicos pueden estar relacionados con la adaptación que tienen que hacer tanto los padres como el recién nacido. Obviamente los bebés no pueden hablar, pero hasta que aprenden, una forma de comunicarse con los adultos es a través del llanto. Los padres tienen que aprender a interpretar las razones por las cuales su bebé llora, y saber qué hacer para contentarlo. ¿Tiene hambre el bebé? ¿Está mojado? ¿Tiene frío? ¿Tiene calor? ¿Está cansado? ¿Está aburrido? Un bebé llorará por estas razones, así como también por otros problemas, y los padres deben tratar de determinar qué está provocando la tensión del bebé, a menudo utilizando el sistema de prueba y error. Los padres primerizos, especialmente, pueden tener problemas para interpretar las señales de su bebé y para responder adecuadamente. El bebé puede continuar llorando simplemente porque no se han satisfecho sus necesidades.
           Temperamento y adaptación al mundo: Los recién nacidos también tienen que adaptarse al mundo en el que van a vivir. No todos los bebés tienen el mismo temperamento. Algunos se adaptan a las luces, los ruidos fuertes y los demás estímulos que los rodean sin ningún problema, mientras que otros no pueden adaptarse tan fácilmente. Al igual que los adultos, algunos bebés tienen muy buena disposición y otros son impacientes. El llanto puede ser una forma en la que el bebé desahoga sus sentimientos a medida que se va adaptando al mundo. Se ha observado que los bebés lloran durante un período específico cada día, a medida que se van acostumbrando al mundo, y a medida que sus padres van aprendiendo a interpretar sus necesidades.            Sensibilidad excesiva a los gases: Otra posible razón del llanto excesivo en los bebés podría deberse a una sensibilidad excesiva a los gases del intestino. La cantidad normal de gases que se produce a medida que se digieren los alimentos puede provocar más molestias en algunos bebés que en otros. Si un bebé que tiene cólicos parece producir más gases que otros bebés, esto probablemente se deba a que traga más aire al llorar durante períodos prolongados.            Alergia a la leche: Es poco frecuente que la causa de un cólico sea una verdadera alergia a la leche. Sin embargo, algunos bebés puede ser más sensibles a las fórmulas basadas en leche de vaca. El médico de su hijo le recomendará cambiar la fórmula basada en leche de vaca por la fórmula basada en leche de soja para ver si esto ayuda a aliviar los síntomas de los cólicos.            Otras posibles causas del desarrollo de cólicos incluyen:                Un sistema nervioso inmaduro. Si su sistema nervioso aún no estuviera completamente desarrollado, el bebé aún no tendría la posibilidad de dejar de llorar espontáneamente.                Tomando en cuenta a las mamás, se ha descubierto que las mujeres que fuman mientras están embarazadas, tienen un extenso trabajo de parto, necesitan la administración de una epidural, o requieren el uso de fórceps durante el trabajo de parto, son más propensas a dar a luz bebés que sufran de cólicos.
¿Tiene algún tratamiento?            No hay ningún medicamento que elimine el problema, pero sí existen recomendaciones para afrontar estos episodios con menos angustia. Lo fundamental es mantener la tranquilidad para que el niño no empeore al percibir un ambiente crispado en la familia.            El médico puede recomendar cambios de fórmula de leche fresca o de soya a uso de leche predigerida. En caso de madres lactantes no se le descontinúa la leche materna si no que la madre elimina ciertos alimentos que podrían estar afectando al bebé como por ejemplo leche fresca, el maní, el repollo y otros alimentos. ¿Qué puedo hacer por mi bebé en caso de cólicos?            Aprender a interpretar el llanto de tu bebé puede ser de utilidad para tratar el cólico. Lleva algún tiempo que los padres y los bebés se acostumbren uno al otro. Recuerda, los bebés llorarán durante un período determinado cada día bajo circunstancias normales.
           Si tu médico le ha diagnosticado cólico a tu bebé, puedes intentar lo siguiente:                Lo primero, es asegurarte de que el bebé realmente no llora por hambre. No lo obligues a alimentarse si no está interesado en el biberón o en el pecho.                Alimenta a tu bebé en un lugar tranquilo y en el que te encuentres relajada. Hazlo con el bebé erguido y no acostado.                    Si estuvieras dándole fórmula a tu bebé, deberías considerar -siempre aconsejada por tu pediatra- cambiar de fórmula. El hecho de cambiar de una fórmula basada en leche de vaca a una basada en leche de soya podría ser una posibilidad, ya que muchos bebés presentan problemas digestivos para procesar la lactosa contenida en la leche.                    Si estuvieras amamantando, tu dieta podría ser crucial. Hablando en términos generales, deberías tratar de dejar de consumir habas, frijoles, cebollas, ajo, chabacanos, col, brócolis, coliflores, aguacate, comidas especiadas y cafeína, ya que se ha descubierto que estos alimentos y bebidas son los principales alimentos que irritan el sensible sistema digestivo de los bebés recién nacidos. Con el paso del tiempo y de manera gradual, podrías ir reintroduciendo estos alimentos a tu dieta para ver si alguno de ellos es la causa particular de este problema. Por otro lado, también deberías tratar de dejar de ingerir alimentos y bebidas que contengan leche de vaca, ya que la lactosa contenida en esta clase de leche podría provocar que tu bebé recién nacido tuviera algunos problemas para digerir la leche materna. Trata de que tu alimentación sea orgánica.
               Los bebés que desarrollan cólicos tienden a acumular muchos gases. Intenta nuevas posiciones para alimentar al bebé y nuevos biberones que contribuyan a reducir la cantidad de aire que tu bebé traga mientras está siendo alimentado.                Ayúdalo a que eructe más seguido durante la alimentación y no lo acuestes inmediatamente después de la misma, sino mantenlo en brazos meciéndolo a un ritmo regular y mientras caminas lentamente.                Arrullar al bebé meciéndolo puede calmarle cuando esté llorando. Lo puedes mecer en los brazos, en la cuna o en una sillita tipo columpio (cuando ya controlen la cabeza). Cántale y háblale despacito. Ofrécele objetos interesantes para que mire de diferentes formas, texturas y tamaños.                Trata de bañar a tu bebé a la noche, muévelo y juega con él antes de la toma nocturna.                El chupón ayuda, con la succión se relaja su estómago y le ayudará a sentirse mejor.                Un paseo en coche, o en su carriola, el ruido constante y monótono de los electrodomésticos y la música suave pueden lograr que se calme.                Cambia de técnicas para sacar los gases: masajea a tu bebé. Colócalo tumbado boca arriba y sin el pañal y desliza tus manos por su abdomen en sentido circular, cántale y háblale despacio. Posteriormente, se flexionan las piernas del bebé hasta que sus rodillas contacten con el abdomen, comprimiéndolo. Estos ejercicios se repetirán varias veces. Le ayudará para expulsar gases.                Para ayudar al movimiento de gases y disminuir la acidez, es conveniente que cargues a tu bebé en posición vertical. Le ayudará a expulsar los gases que le están molestando. Permite que mire hacia delante, a los bebés les gusta tener diferentes vistas del mundo.
               Tómalo en brazos y abrázalo. Los bebés no se malcrían por recibir demasiada atención. Sin embargo, pueden tener problemas más adelante si se les ignora y no se satisfacen sus necesidades cuando son bebés.            Si aún así el dolor no cede pregúntale a tu médico si puedes darle algún analgésico. Los antiespasmódicos deben usarse como último recurso ya que si se dan en forma seguida pueden causar constipación (estreñimiento) y aumentar los dolores abdominales.            Consejos Básicos                Es necesario que esta difícil tarea de reconfortar al bebé sea tanto de la mamá como del papá, para que los dos puedan tener momentos de descanso.                Si sientes que la situación te está causando demasiado estrés, deja al bebé con otra persona y toma un descanso.                Mucha paciencia, tener un bebé con cólicos es una experiencia desgastante para cualquier madre y padre pero deben entender que esto pasará. Cuándo llamar al médico
           A pesar de que tener un bebé que padezca de cólicos es relativamente normal, aún existen circunstancias en las cuales sería una gran idea buscar la ayuda de tu pediatra. Para descartar la posibilidad de que algo más le esté sucediendo, deberás asegurarte de lo siguiente:                Que el bebé no llora porque tiene hambre, porque está cansado, o porque se siente incómodo por estar demasiado abrigado o demasiado desabrigado.                Ésto podría sonar bastante obvio, pero es importante asegurarte de estar abrazando a tu bebé la cantidad de veces que sea necesario. ¡Los bebés recién nacidos simplemente no pueden quejarse por obtener demasiada atención y afecto, es por ello que debería sacar provecho de esta oportunidad y llenar a tu bebé de mimos y de abrazos!                Como precaución, también deberías comprobar que tu bebé no esté llorando porque se siente incómodo a causa de alguna erupción o rozadura causada por el pañal o por otro tipo de problema común.            Si decides llamar a tu médico, asegúrate de tener todos los detalles listos. Es muy importante saber cuándo llora el bebé, cuándo come y cuándo duerme. También debería estar atenta al patrón de sus evacuaciones intestinales. Ésto ayudará a su doctor a confirmar si no hay algunos otros factores a tener en cuenta.            ¡Ojo! No debes olvidar jamás llamar a tu médico si, aparte del llanto tu bebé tiene fiebre, vómitos, diarrea, extreñimiento, u otro síntoma.            Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos
           Cuando los llantos del bebé te pongan nerviosa, lo primero es buscar la tranquilidad y un ambiente silencioso. Un bebé con cólico tiende a estar sensible a la estimulación de cualquier tipo. Si las personas a su alrededor están preocupadas, ansiosas, "de los nervios", los bebés pueden llorar aún más.            Ayudar a un bebé con cólico es una cuestión de experimentación y observación. Si tienes suerte e identificas a un desencadenante, puedes eliminarlo enseguida. Si no es así, debes aprender cuáles son las medidas más reconfortantes para tu bebé.            Cada niño "funciona" de distinta manera. A algunos les encantan estar envueltos en una mantita, sentirse calentitos; otros prefieren estar libres. De todas formas se debe intentar diferentes recursos, observar su reacción, y a partir de ahí, adoptar o descartar la medida.
           No te sientas culpable si experimentas sentimientos de frustración; el hecho de ser mamá o papá de un bebé que sufre de cólicos puede llegar a transformarse en una experiencia sumamente estresante. Tolerar el llanto constante de su bebé por extensos períodos de tiempo podría fácilmente destrozar los nervios de cualquier persona. Además, tal y como sucede con todos los padres, su reacción natural será ayudar a su bebé y el hecho de no saber cómo hacerlo, podría ser extremadamente frustrante.            Esta es la razón por la cual es tan importante pedir ayuda antes de que pierdas el control de todo; pídele a tu pareja, a alguna amiga/o, a un vecino, o a un familiar que cuide de tu bebé recién nacido por algunas horas, y de esta manera tu podrás relajarte un poco. Incluso, tomarte media hora al día para darse un baño relajante o para dar una caminata enérgica podría ser lo que necesitas para volver a centrarte y recuperar tus fuerzas.            Tomar estos descansos les ayudará a llevar este tiempo con paciencia, perseverancia y buen humor. Preguntas Frecuentes
           ¿Cómo me puedo dar cuenta de si mi bebé tiene cólicos?: Algunos de los signos más comunes de los cólicos en bebés saludables y apropiadamente alimentados son:                Tu bebé puede llorar al menos tres horas por día, tres o cuatro días por semana.                Todo este llanto excesivo comenzó después de la segunda semana de vida y continuará hasta los tres o cuatro meses.                Le cuesta trabajo dormir y/o está frecuentemente estreñido.                Un bebé recién nacido que padece cólicos llorará y tenderá a mantener sus bracitos y sus piernitas firmemente pegadas a su cuerpo. Por otra parte, su rostro se enrojecerá y podría llegar a despedir muchos gases.            El llanto tenderá a empeorar por las noches, si se lo comparara con otras horas del día. r Infogen

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